viernes, 17 de octubre de 2014

Del libro "Patente de corso"



VEINTICUATRO

Viajamos hacia un nuevo oscurantismo
si es que de él escapamos una vez;
el caso es que rodamos al abismo
saltando del derecho y del revés.

Mezclando vasallaje y altivez
se conforma un odioso populismo
con hampones salidos de la hez
que aparentan perfecto mesianismo.

De nada servirá que brille el Sol
si las sombras imperan soberanas
en cerebros con mecha de farol

y ambiciones de simple barragana
que piensa más acá de su perol
y se vende por una palangana.

Del libro "Poemas misceláneos"



LA APARICIÓN DE JOSÉ

Yo andaba por el desierto
junto a la playa (y esto no fue un sueño),
cuando apareció María, cálida como un Sol,
tierna como la brisa marina,
temblorosa y lejana como una estrella.

Sus ojos brillaban con un fulgor travieso
repletos de inmensidad en el cielo plomizo
de mis pocas esperanzas y alegrías.
El mar en calma, con sus olas tranquilas
besaba los extremos de su desnudez.

¡María!, grité con la ansiedad
de un adolescente extraviado,
mientras ella, atónita y desconfiada
miraba los pasos inseguros de mi acercamiento,
como si fuese un fantasma surgido de las arenas
bajo la noche embrujada, dispuesto a despojarla
con manos gaseosas de su nocturna belleza.

Apenas había llegado junto a su forma morena
cuando escuché de su boca, nutrida de imprecaciones,
la voz ronca y vacía como violín sin cuerdas,
que sentenciaba imponente contra mis pobres oídos:
¡Anda tú, demonio de los demonios!
¡No soy ninguna María! ¡Yo soy el negro José!

Del libro "Poemas misceláneos"



CONFESIÓN DE UN VIEJO MARINO

Soy un viejo lobo de mar
a quien se le han muerto
todas las madres de sus hijas,
pero no sus mares interiores.

Soy un viejo marino
que lleva en su corazón
el rugido de las olas
y las grandes tempestades
que pugnan por invadir
las desconocidas playas
de la poesía y la locura.

Soy un viejo lobo de mar
que no da brazo a torcer
en las noches bohemias
del delirio y la imaginación,
gozadas en bares marginales,
especialmente aquellos
marcados por el desenfreno
y la danza de ritmos ancestrales.

Soy un viejo marino
que vive con la inocencia
de una tarde septembrina,
cuando las hojas caen
como trofeos amarillos
de la estación ya ida.

Soy un viejo lobo de mar
que morirá en su ley
borracho de amores y de vida,
como sólo pueden hacerlo
los eternos anarquistas
de las falacias del mundo.

jueves, 16 de octubre de 2014

Del libro "Poemas misceláneos"



CANCIÓN DE LOS NÁUFRAGOS OLVIDADOS

Somos los náufragos olvidados
en la mitad del mar.
Qué lejos están los puertos
y qué lejos nuestros amores;
nadie se acuerda de las penas
que padecemos en la mitad del mar.

Todo es jolgorio en la tierra firme;
sólo nosotros lloramos
porque las penas son hondas
en la mitad del mar.

Lejos muy lejos se oye cantar
a los amantes de un viejo puerto;
sólo nosotros lloramos
en la mitad del mar.

No somos ya ni un recuerdo
en la inmensidad marina;
somos muertos hace siglos
en la mitad del mar.

Somos los náufragos olvidados
que el mundo entero dejó
sin una tabla salvadora
en la mitad del mar.

Mientras el universo ríe
sólo nosotros lloramos
en la mitad del mar.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Del libro "Como simples chalupas al garete"



MARÍA MARTÍNEZ DE NISSER

Le abrió a Suecia su corazón y su cuerpo
a través del ingeniero Pedro Nisser,
hombre incansable y decidido
que en Antioquia dejó como recuerdo
huellas profundas de su vida aventurera
por amor a esta valiente de ojos negros,
y maestra a los 17, cuando la conoció.

Marucha, como tantos la llamaban,
además de escribir y de soñar,
pulsaba la guitarra con destreza
y cantaba sin mayor talento.
Aprendió inglés con un anglosajón
y francés con otro no identificado.

Combatió en la Guerra de los Supremos
en el bando de quienes defendían
la Constitución y la Ley.
De pelo corto como cualquier recluta,
lucía camisa verde y pantalones rojos
más una lanza conquistada en el ejército,
con la cual desfiló sobre un caballo
por las calles del antiguo Medellín,
engalanada con atuendos militares
frente a una turba de gente enardecida
que aplaudía desde aceras y balcones.

Extraña y valerosa, esta Marucha
fue tildada de ramera por algunos
que no aceptaron su porte de amazona
mezclado con la burda soldadesca.
Sabía igual de apasionados besos
brindados a Pedro, su hombre único,
pues nunca le fue infiel mientras lo amó.

Sincera también como ninguna,
en el diario que escribió cuando el conflicto
planteó sus dudas entre el amor a Nisser
y el amor por los riesgos de la guerra,
aunque estaba segura de que él
jamás militaría entre los facciosos.

Bailando y cantando celebró
el apoyo de los conservadores caucanos,
en tanto las bayonetas enemigas
amenazaban a sus correligionarios
con exterminio en la mitad del campo.

En Itagüí, Borrero enfrentó a los rebeldes
con tan negra fortuna que perdió el combate;
postrada por la enfermedad,
cuando Pedro le informó sobre los hechos
sus males desaparecieron,
y levantándose de un salto, declaró:
Pido que tengan a bien los acompañe.

En el pronunciamiento de Sonsón
a favor de José Hilario de Márquez,
dijo que era el día más bello de su vida,
y siempre en sus oídos pervivió
ese grito que estrujó su corazón,
alerta como el ojo de las águilas.

Brillaba su fusil y el de sus compañeros
mientras esperaban la orden de marchar
en busca del contrario en cualquier parte.
Margarita y Segismundo, sus dos hijos,
jamás vieron las hazañas de la madre
porque la muerte, tempranera y pálida,
les negó tal privilegio familiar.

Terminada la Guerra de los Supremos
quedó viuda en vida por el viaje
que su esposo preparó para Australia,
quien al regreso, después de 20 años,
sólo tuvo el recurso de una lápida
en el viejo cementerio San Lorenzo,
hoy arrasado por la modernidad.

Los restos de María Martínez,
esposa y madre, guerrera y escritora,
reposan bajo el cielo de Sonsón,
mientras los de Pedro, su consorte,
duermen solos bajo el suelo de Jamaica.

martes, 14 de octubre de 2014

Del libro "Como simples chalupas al garete"



12 DE OCTUBRE

Zarparon de Palos de la Frontera
buscando rutas cortas y baratas
para llegar a la India.
Arribaron a Guanahaní
antes de continuar a otras islas
y posteriormente a tierra firme,
donde saquearon, violaron y asesinaron
sin compasión alguna
la vida que encontraron a su paso:
legendarias culturas construidas
por los verdaderos descubridores,
hace 15 o 20 mil años,
del llamado continente americano.

Nada entonces qué celebrar,
y sí mucho qué lamentar
en esta tierra desaforada y fértil,
donde guerreristas y aventureros voraces
realizan sus fechorías imperiales
ante la mirada complaciente y sátrapa
de torcidos gobernantes coloniales.

¿Cuál día de la raza? ¡Idiotas!
No hay nada qué celebrar
y sí un mundo de cosas por cambiar.

sábado, 11 de octubre de 2014

Del libro "Poemas misceláneos"



NENCATACOA

Tú, que sabes pintar, tejer, cantar y danzar,
siendo además el dios de las borracheras,
que apareces inopinadamente
con tu cuerpo de zorra reluciente,
entre los matorrales y altozanos de mi tierra,
protege con tu poder mis creaciones,
que aunque siendo tan humildes
rinden tributo y reconocimiento
a los placeres de la carne y del espíritu,
como a ti te agrada.

En cambio te haré diez mil ofrendas
dando lo mejor de mis cosechas
y construyendo ese bohío
al cual he de llevar mi enamorada,
para tenderla sobre un lecho de flores
antes de amarla como tú me enseñas
y como ella siempre lo ha soñado.

Viviremos los tres en bacanales
bebiendo sin pena y sin medida,
igual que Dionisio en Grecia
y Baco en la violenta Roma,
porque aquí en América del Sur
disfrutamos también de los placeres
que conducen directo al paraíso.

viernes, 10 de octubre de 2014

Del libro "Poemas misceláneos"



EL ÚLTIMO SUEÑO

Esta mañana desperté aterrado.
En medio del mar estaba un hombre
solitario y somnoliento
entre la técnica y el confort
de un mundo insospechado.

Las guerreras olas
insistentes pasaban a su lado
majestuosas y viajeras,
con su secuela de sargazos fétidos.

Hornos crematorios, soldados,
bombas, aviones y trincheras,
ciudades indefensas,
negras nubes de explosión pensada,
gritos de sangre y de espanto.

Y en todo el horizonte, perfilada,
la monstruosa metáfora del odio
en dispersa procesión de frases
batiendo el rojo resplandor del fuego
contra un cielo plomizo y delirante.

Del libro "Poemas misceláneos"



SIN TÍTULO

Amo tu vida azarosa,
tu convulsionada belleza,
tu mirada de virgen prostituta,
tus movimientos lascivos e inocentes,
tus abismos y cumbres escabrosos.

Amo tu pasado inconfesable,
tu palabra incendiaria y tu risa de diablesa,
la torva y proclive inclinación
de tus más elementales pensamientos.

Amo en ti lo de adentro y lo de afuera,
la constante desvergüenza
de tus mentiras melosas,
de tus poses obscenas.

Amo esa danzante y prostibularia
mezcla de maldad y pureza
que derramas sobre mí
cuando llegas de pronto, inesperadamente,
a cubrir con tu ternura, ambigua y espontánea,
la nunca fatigada soledad de mi vida.

jueves, 9 de octubre de 2014

Del libro "Poemas misceláneos"



EVA

La de los ojos marinos,
cuerpo insular y sonrisa bucanera,
la de verbo oceánico y espíritu guerrero,
que en un cuento pirata, legendario y nostálgico
como el recuerdo de un amor perdido,
desplegó las velas de mi fantasía
por las aguas bullentes de la imaginación.

¡Eva! ¡Eva! Mi corazón corsario
vuelve a soltar amarras por tu voz de espuma,
por tu abordaje ignoto, por tu batalla inmensa.

En las cofas de mis barcos desolados
he podido revivir edades de oro
al escuchar de tus labios las canciones
que tanto presentí sobre las olas
en esas noches de Luna y de silencio,
cuando busqué fantásticas historias
y una calma imposible a mis tormentas.

Sigue cantando tu canción profunda,
y bese el mar los secretos pasadizos
que circundan tu enigmática belleza,
donde zarpan veleros enjarciados
(polvo de estrellas en tu hermoso pelo)
por las hebras sin fin de tus palabras.

Del libro "Poemas misceláneos"



MI CORAZÓN PIRATA

Una puta a quien amé con toda el alma
me enseñó que la lengua hay que lavarla
para que el mal aliento no haga estragos,
la saliva sea más apetecible
y los labios más sensuales al besar.
Era muy joven y yo también lo era,
pero su experiencia en el amor
sobrepasaba en mucho mi pobre ingenuidad.

Hoy recuerdo, sumido en la nostalgia,
que fuimos dos amantes con esa fuerza ciega
de los que tienen todo aunque de nada saben.
Su cuerpo licencioso era una seda ardiente
guardiana de sus grutas húmedas y tersas
y aquel dulzor salobre de ostra con melado.

Fue así como entendí que hay más ternura y vida
en putas declaradas que en vírgenes de loza,
que aquéllas son el nervio profundo del océano
y éstas (pobres tontas), si acaso pueden ser
algún yerbajo estéril prendido en la ribera.

Entonces, para siempre, mi corazón pirata
soñando con las putas se enamoró del mar.

martes, 7 de octubre de 2014

Del libro "Poemas misceláneos"



NOCHES DE GUATAVITA

Noches de hielo y bruma, de ventiscas
que no apagan mi corazón en llamas.
Noches de Guatavita, la de represa y laguna,
la de leyendas doradas.
Noches sin olvido donde el recuerdo vuela
como gaviota perdida en busca de su mar.
Noches solitarias de amigos y parientes,
noches de poco dinero y de cobijas escasas.
Noches de sueños cálidos, noches íntimas,
certeras, paradójicas, de silogismos llenas.
Noches especiales en su negrura sacra.
Noches ansiosas de tu amor y de tus besos,
noches largas.
Noches de silencio para evocar tu rostro,
noches plácidas
en que la fauna es muda y el universo canta.
Noches que parten hacia el azul profundo
con sus alas de cuervo desplegadas.
Noches de luz oscura y madrugadas solas,
a veces estrelladas.
Noches únicas, en las que presiento
tu risa de campana,
el calor y el aroma de tu cuerpo,
el andar de tus dedos sedosos e incesantes.
Noches de lengua y miel
en recónditos parajes atrapadas.
Noches de Guatavita, noches largas.
Noches de nieve y lluvia, de ventiscas
que no apagan mi corazón en llamas.