miércoles, 16 de julio de 2014

Del libro "Por si las moscas"



MOSCARDONES ASESINOS

Cruzando raudos como flechas
por calles y avenidas de Colombia,
violan semáforos y atropellan gente
sobre andenes, o rodando en contravía
bajo la mirada indiferente y cómplice
de unas autoridades permisivas
ya bien domesticadas por las mafias,
urdimbre y trama del tejido nacional.

Con el impulso de su veloz carrera
producen accidentes, crímenes y atracos
que les ha valido el mote
de moscardones asesinos.

Han destripado niños y mujeres,
minusválidos y ancianos
antes de lanzarse sobre mí
con ferocidad destructora
y la vesania de curtidos delincuentes
en connotados lugares del planeta.

Menos mal que lo dicho en estos versos
ha sido apenas una horrible pesadilla,
de la cual desperté oportunamente.
De lo contrario no tendrían ahora
el testimonio de un poeta que soñó,
con claridad meridiana,
la infamante realidad de su país.

martes, 15 de julio de 2014

Del libro "Por si las moscas"



ATRACO EN NÁPOLES

Llegué como viajero
a disfrutar de las bellezas portuarias
bajo el sol de una tibia primavera,
recorrer sus calles sin temor alguno,
mirar su cielo y su amistoso mar,
sus montañas adyacentes,
sus terrazas y balcones florecidos,
aspirar la suave brisa, los aromas,
comer sus pizzas y degustar sus vinos,
dormir con placidez, bien acunado,
entre los brazos juveniles, cálidos,
de una tierna bambina complaciente,
cosas todas merecidas y buscadas
por poetas sin rumbo y solitarios.

Así, vagando una tarde sin afanes,
el azar me presentó dos feas caras
al doblar una esquina traicionera:
Los bribones, descaradamente
acercaron un 38 a mis pulmones,
con cinco esferas ágiles de plomo,
mientras sendos cuchillos dibujaban
caminos de dolor en mi garganta.

–¡Llévense todo pero no me hieran–
rugí más espantado que arrogante,
–pues siendo un simple colombiano,
sospechoso por lo tanto para ustedes
de hacerles muy sesuda competencia,
llegué apenas a Nápoles antier
con el fin de escuchar sus barcarolas,
arrebatarle diez paisajes al Vesubio
y unos cuantos arreboles a la tarde.

Del libro "Por si las moscas"



ANOCHECER URBANO

La tarde, que se va como la vida,
entre nubes variopintas,
es un sombrero de carnaval
camuflado por momentos
en el negro fantasma de la noche.

Se va la tarde, y desde mi balcón
miro la ciudad como un infierno
de gente y vehículos que cruzan
raudos y ciegos junto a los semáforos,
hacia dulces tormentos más sutiles
que arden vivaces en la intimidad.

Lejos las cordilleras se asemejan
a dorsos gigantescos y yacentes,
dispuestas para un largo sueño
bajo el manto de la oscuridad,
hasta que el Sol regresa del abismo
dominante y mortal como una espada.

Llega la noche, y aplastante cae
como un planchón de plomo
sobre la tierra exangüe.
Los tubos de neón se despabilan
sobre los rostros pálidos,
que inician su labor nocturna
en los lechos de la concupiscencia.

Miro ese ritual que se repite insano
como un salterio eterno,
mientras contemplo desde mi balcón
la debacle que consume al mundo…
Retomo el libro y continúo leyendo.

lunes, 14 de julio de 2014

Del libro "Por si las moscas"



PEROGRULLADAS

Todo se desmorona, todo:
los dioses y sus reinos celestiales,
sus ángeles, sus santos y sus templos,
los imperios y sus áulicos serviles,
las mafias con sus caudas asesinas,
la belleza, la fealdad y hasta la vida
pasaporte seguro hacia la muerte
que nos espera en la primera esquina.

Se desmoronan el amor y la esperanza,
la pasión, el recuerdo, el desengaño;
todo se desmorona, y nada queda,
ni siquiera el bondadoso olvido.
Menos el cosmos con sus claras leyes,
sus galaxias y constelaciones,
sus sorpresas y excentricidades.

Esta farsa colosal y eterna
me produce sonoras carcajadas,
que igual se desmoronan como un eco
en la profunda vastedad del caos.

A reír y a gozar porque mañana
no habrá nada de nada… Y nada es nada.
Hasta el propio desmoronamiento,
que anuncio ahora clamorosamente
fungiendo de Casandra renovada,
acabará desmoronándose así mismo
en su debacle interminable y dura.

¿Y después?...
Después no quedarán ni las palabras.

domingo, 13 de julio de 2014

Del libro "Por si las moscas"



LOS INCESTOS DE TOMÁS

Tú copulando sin descanso
con tus tías, tus primas, tus hermanas,
en un contubernio interminable,
mientras otros partían a la guerra
para matar o morir como cretinos.

Sedujiste a tu madre en alta mar
mientras viajaban por el océano Atlántico.
Ella, noble y generosa siempre,
te hizo mancebo de bragueta viva,
acto repetido en la penumbra tenue
de su espléndido aposento conyugal.

Tu padre, triunfante en los negocios,
aumentaba, sin embargo, su brecha financiera
entre las piernas de sus tres amantes…
¿Y qué noticia tienes de tu hermanito menor?

Disfrutaste el paraíso en esta tierra
salpicada de robos y de crímenes,
cuando las gestiones de tus progenitores
te sustrajeron del servicio militar,
para afianzarte como sátiro insidioso
en las alcobas de tus hembras preferidas,
siempre ardientes, deseosas y dispuestas
a consumar contigo la cópula incestuosa,
cautivadas por la furia de tus pocos años.

Mientras eso acontecía, yo,
con más edad y menos suerte,
vagaba entre poemas y arreboles,
saciándome con masturbaciones,
asimismo incestuosas y felices,
porque desde un comienzo supe
que entre mi mano y mi pene enrojecido,
existía una complicidad tan firme
como la tuya con tus bellas primas,
tus tías, tus hermanas y tu madre puta.

sábado, 12 de julio de 2014

Del libro "Por si las moscas"




ESTAMPA DECEMBRINA

Al maestro Fernando Vallejo
y al poeta Porfirio Barba Jacob,
por brindarme generosos sus palabras.

En este suelo abigarrado y fértil,
la “chusma paridora” y emergente,
puesta en evidencia descarnada
por el maestro Fernando Vallejo,
se destroza sin tregua y sin medida
bajo el filo violento de la guerra,
mientras sacia su rapiña con el robo,
al son de su anarquía y su demencia.

La naturaleza mal herida está
por el dolo en campos y ciudades,
ya dispuesta a presentar factura
para cobrar el atropello humano,
y así la chusma se apretuja y va
por calles y centros comerciales
comprando baratijas importadas
de poca o de ninguna utilidad.

Regresa a sus mansiones y pocilgas
con su risa o su llanto iridiscentes,
fundiéndose en la rumba y el bullicio,
en tanto eleva plegarias a su dios
para pedirle cuanta cosa infiere.

Se harta de comida como un cerdo
al son de su embriaguez desaforada;
zurce envidias, rencores y venganzas,
retaliaciones, sospechas y traiciones,
complejos, frustraciones y fracasos.

Insulta, copula, defeca y se vomita
en sus lechos de lujo o sus petates
mientras llega la resaca que amenaza
sus bolsillos y espíritu vacíos.

Eso por un lado. Por el otro,
humildes de verdad, y honestas,
familias celebran su pobreza
con un talante por demás estoico
y ajeno a vanidades emergentes.

Hastiado del ruido y de la turba
me complazco en mi celda solitario,
leyendo y pensando como un bárbaro
sobre ese monstruo llamado consumismo,
mientras busco en mis neuronas primitivas
la fórmula epicúrea no violenta
que dio el poeta en su genial ejemplo:
“pulir mis versos y cultivar mis vicios”.

viernes, 11 de julio de 2014

Del libro "Por si las moscas"



EL PODER Y EL HOMBRE

Si la humanidad no se destruye
por su torpeza demasiado pronto
–o un objeto espacial quiere arriesgarse
a prestarle este servicio inesperado–,
la Tierra finalmente será feudo
de un estado esclavista y poderoso.

Marte, Venus y demás vecinos
formarán sus provincias federadas
en el díscolo conjunto planetario
conocido como Sistema Solar.

Un gobierno cósmico terrible,
dominando hasta la nube de Oort,
regirá nuestro país, que vivirá
bajo la férula del pulpo carnicero
en la mitad de un agujero negro
donde abrirá sus tentáculos la muerte,
deseosa de abarcar el universo.

Eso es el poder y eso es el hombre:
monstruos insaciables y perversos,
pero necesarios para toda empresa
interesada en conquistar el éxito.

Maldecimos uno y adulamos otro
como escape final de la impotencia
que corroe nuestra vida como un ácido
infernal, implacable y deletéreo.

¡Viva entonces el poder! y viva todo
lo que arrase esta ilusión repartidora
de esperanzas y espejismos cotidianos,
donde el hombre es devorado como estopa
por el fuego abrasador que lo consume
en mitad de la noche y de la nada.

jueves, 10 de julio de 2014

Del libro "Por si las moscas"



DON JOSÉ ISAZA

Betunados zapatos de charol,
un espejo nocturno su corbata,
saco a la medida bien planchado,
igual que camisa y pantalón.
Ejemplo de templanza y disciplina,
me honró con su verbo sosegado.

Menos festivo tal vez que don Alfonso,
siempre amable, sencillo y educado,
guía insuperable en las asignaturas
que dictó con voluntad kantiana.
Vigilante y atento en los recreos,
colega, consejero, buen ejemplo
de cualidades hoy desconocidas.

Reconocimiento y gratitud perpetuos
para este profesor que tanto quise,
por infundirme valores y otras cosas
necesarias en mi lucha intermitente,
como escudo contra el desaliento.

Buen viaje don José, maestro amigo;
hoy como nunca lo recuerdo atento
en ese devenir, por mi dolor, eterno.
Su alumno trashumante le desea
un sendero de bordes metafísicos,
donde reinan las causas inefables
no comprendidas por poetas legos.

Del libro "Por si las moscas"



DON ALFONSO RODRÍGUEZ

Pulcro en el vestir y de palabra fácil,
amplia sonrisa y dientes pronunciados,
franco en expresión, amante de las normas,
comprensivo con alumnos y colegas,
respetuoso y tolerante con el mundo.

No carente de un rigor adusto,
defendió la disciplina y el civismo
como algo parecido a lo perfecto.
Excelente pedagogo y sabio
en enseñanzas y argumentaciones.

Maestro de mi vieja escuela,
amigo leal como ninguno,
que con amor paterno corrigió
mis fieros y constantes desafueros
de joven indomable y tímido.

Por él descubrí las emociones
que producen la música y el canto,
el placer del dibujo y la escritura,
el respeto por las matemáticas,
la historia universal y lo científico.

Ignoro si aún vive, y en qué sitio
de esta ciudad arrebatada y bella
que no quiere dejar la Edad del Plomo,
donde habito quizás desconocido
mientras voy amansando los leones
que rugen en mi pecho como un trueno.

Donde quiera que vaya don Alfonso
le rindo el homenaje merecido,
el más sincero que pueda dar mi afecto,
en tanto siga respirando el aire,
cada vez contaminado y fétido
por los miasmas que supura el suelo
de esta dura y singular metrópoli.

miércoles, 9 de julio de 2014

Del libro "Por si las moscas"



LOS PODEROSOS

Nada cambia, pero esta realidad
que aplasta como un tanque de guerra,
hará que todo se desplace hacia peor:
los humanos degradándose,
la naturaleza degradándose,
el planeta degradándose,
el infinito (que quizás no existe)
degradándose igualmente,
la eternidad (nunca comprobada)
degradándose aún más
en su largo camino a lo innombrable.

Sin embargo, dentro de mí palpita
una alegría y un placer malvados
cuando queda en evidencia
la corruptela de los poderosos.

Nos hablan de moral y democracia,
derechos humanos, justicia y libertad,
pero sus podridos cerebros sólo albergan
el germen virulento de la destrucción.

En tanto yo, pavesa extraviada
en las cavernas de la oscuridad,
desde mi cubil dibujo para ellos
una sonrisa burlona y despectiva,
como un epicúreo consuetudinario
que goza los dones de la vida,
aunque el dolor me asalte.

También, cuando la duda
me hiere rigurosa en la desgracia
y mi estoicismo indomables,
estallo como loco en carcajadas
frente a los poderosos del mundo,
por su franca estolidez desventurada.
¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!
El tiempo de la farsa ha terminado.

martes, 8 de julio de 2014

Del libro "Por si las moscas"



TRUJAMÁN

Soy un experto trujamán,
no de dioses ni de reyes,
sí de los marginados del amor
el placer y la esperanza.

No pronostico ni traduzco males
fuera de la dura realidad,
no doy consuelo ni prometo nada,
pero mis palabras son veraces,
y en ocasiones, sabias.

Por eso perduran en el tiempo
como la buena poesía,
en la memoria de los mejores
comensales del anonimato.

Trujamán honesto y franco
que va con la verdad
y su palabra histórica,
intérprete de luchas y avatares
en las palestras del mundo.

No adivino el porvenir
aunque tengo facultades para ello,
pero el eco de mi verbo es limpio
y resuena en lugares imprevistos,
repitiendo lo que será después
de haberse derrumbado todo.

Del libro "Por si las moscas"




NAUFRAGIO

Zarpamos del puerto una mañana
dejando en el muelle los amores,
una lágrima, un retrato, una postal.

En medio de la tromba y los relámpagos
nos batimos estoicos
defendiendo nuestra última esperanza.

Aquel noble capitán y los marinos
fuimos blancas nubes,
blancas nubes flotando sobre el mar.