jueves, 20 de septiembre de 2012

Del libro "León hambriento el mar"



BARCOS NEGREROS

Hace más de 400 años
los barcos negreros empezaban a zarpar
de los puertos de África hacia América del Sur,
con los que más tarde serían
medio millón de seres, aproximadamente.

Tuve la oportunidad de conocer,
en uno de mis frecuentes viajes,
el fuerte de San Jorge Elmina,
construido por los portugueses
sobre las costas de Ghana.

Y asegurar
que en el húmedo ambiente de las celdas
donde los prisioneros esperaban
antes de ser embarcados en pataches,
podía respirarse sin esfuerzo
todo el infierno de Dante.

Hombres, mujeres y niños
empacados de seis en seis,
tras una escala en las Canarias,
continuaban el viaje entre cadenas,
grillos y argollas a su terrible destino.

En lo profundo de las carabelas,
su angustia no alcanzaba a estremecer la Luna.
¡Hasta el Sol los tenía abandonados!

Una cazuela de harina con un poco de agua
cada 24 horas, era todo su alimento.

Cuando algunas heridas, causadas por azotes,
comenzaban a ulcerarse,
recibían como tópico sólo sulfato de cobre.
Ese vaho de muerte
se mezclaba con plegarias junto a la tripulación.

Sabíamos que la esclavitud había sido infernal,
¡pero nunca imaginamos que lo hubiera sido tanto!,
dijo Granman Gazon,
jefe de los cimarrones o palenqueros diukas.

martes, 18 de septiembre de 2012

Del libro "León hambriento el mar"



VIDA Y MUERTE DE EL MARQUÉS
(No aparecen imágenes de El Marqués,
porque no fueron halladas)

Cuando nací (marzo 2 de 1938),
El Marqués devoraba horizontes, mar abierto.
Su casco había sido restaurado por unos ingleses
entusiastas de la navegación a vela,
que intentaban cruzar sin contratiempos
las turbulentas aguas de la Tierra del Fuego.

En mi adolescencia
tuve la suerte de ser uno entre su marinería;
realizábamos periplos por aguas del Caribe,
con millares de turistas en cada primavera.

A mediados de 1971 fuimos sorprendidos
con todas las lonas desplegadas
por vientos huracanados de 130 k.p.h.,
saliendo indemnes de la prueba.

Participamos en regatas de 800 millas,
entre San Juan y Bermudas,
reviviendo viejas glorias
con 39 veleros de 20 nacionalidades.

Éramos siete hombres y una cocinera,
de largas melenas tostadas por el Sol,
a la usanza de antiguos bucaneros.

Esa noche
las banderolas jugaban con la brisa
y hasta el último trapo estaba izado,
mientras íbamos seguros hacia el Norte.

A las doce subí al puesto de mando;
un fuerte chubasco me azotó
y a las lluvias siguieron las galernas.
Una ráfaga con fuerza desmedida
tendió los palos sobre las olas.

Torrentes de agua irrumpieron contra el puente,
penetrando por las escotillas;
el timón no alcanzó a morder
antes de suspenderse en el aire,
y el barco escoró como caído del cielo.

¡Quiten las velas! gritó uno.
¡Todos a cubierta! ordené yo.
En unos cuantos minutos,
El Marqués moría bajo la faz del océano.

Sobre un bote salvavidas
defendimos nuestra última esperanza,
confiando en que las luces de bengala,
o el S.O.S. lanzado momentos antes,
hubiesen sido captados por algún otro navío.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


VÍA LÁCTEA

Cuando Zeus y Hera
pasaron su luna de miel en Samos
no estaban preparados para mi nacimiento.
Mucho más tarde, Mario y Gabriela
pasaron la suya en El Bosque,
hacienda a orillas de El Barroso,
municipio de Salgar.
Allí engendraron a Verano,
poeta que recoge en su redoma
la leche de la diosa,
disparada al cielo, según los griegos,
tras el abrazo del ardiente esposo
en la noche nupcial.
Explicaban aquella luz difusa
prendida en el espacio
como el chorro del divino seno,
bautizándola alegres desde entonces
con el cálido nombre de Vía Láctea.

Del libro "Las islas del pescador"


UGARIT

Cuando esta precursora de las ciudades fenicias
fue arrasada por el fuego de la corteza terrestre,
las llamas derritieron la piedra
y los escribas huyeron de los hornos
sin sus tablas de arcilla.

Guerra, sorpresivo terremoto;
¿quién lo dice?
Lo cierto es que millares de ugaritas
partieron al exilio y no volvieron más.

Hoy, desprevenidas lagartijas
se arrastran inocentes por las ruinas
de un pueblo que tuvo su esplendor
en las Edades del Bronce.
Cultura que dejó sobre tablillas
a través de los escribas
las más elocuentes sugerencias,
como ésta dedicada a los maridos jóvenes:
No le digas a tu esposa dónde ocultas tu dinero.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


SECRETOS DEL BOSQUE

Cada bosque tiene sus secretos:
El de mi niñez
jugaba con la flora de su maraña interior.
Festoneaban, entre lianas y epifitas,
las más hermosas orquídeas.
Convivían con el mango y la caoba
innúmeras palmeras.
Con el árbol del pan y con la teca,
el naranjo, el samán
y un solitario pino de Honduras.

Después conocí el mar.
Vi el verdor escondido entre sus olas
como una fronda líquida.
Vi los frutos maduros en sus peces,
y en su extensión,
una alfombra de líquenes y flores
cubriendo los secretos que tenía
la magia invulnerable de aquel bosque.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


REGRESA, VIEJO DEMÓCRITO

Tu inteligencia,
penetrante como fino y largo alfiler,
quitó del pensamiento de los hombres
el peso aplastante de la Divinidad.
Sostuviste con lucidez maravillosa
la exclusividad de átomos y vacío,
sin lugar para dioses inmortales
en esa infinitud de espacio y tiempo.

Pero muchos humanos no entendieron.

Aún se ven humaredas en los templos
adorando los restos de unos dioses
temibles y cambiantes.
El tronco podrido de las supersticiones
se resiste a morir
y echa frecuentemente algunas hojas
que envenenan con sus gases el cielo
más oxigenado de la investigación.

Del libro "Las islas del pescador"


ISLAS GRIEGAS

Los griegos adoramos la belleza;
sin embargo, tenemos gustos muy sencillos.
Tucídides

Dicen que cuando Dios hizo la Tierra
le sobraron unas rocas
que arrojó por sobre el hombro
dando origen a las islas griegas.

Igual que ayer
el Egeo baña con sus aguas
las más hermosas costas
que guardan, como en Delos,
leones sin rugidos.

En Miconos continúan
los molinos de viento repitiendo
con sus velas de lona
perezosos perfiles de blancura.

En Santorín
enjalbegados caseríos de postal
sobre ásperos acantilados.

En Simi
frisos helénicos que adornan,
además del árido abandono,
una sabia carencia de automóviles.

Y así toda una pléyade insular
anclada entre miserias y recuerdos
bajo el ceño de Apolo deslumbrante.

Guerras, victorias oxidadas
que fueron
alegría y tragedia de una raza
en ese paradójico archipiélago
estéril y feraz.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


EL ÚLTIMO AGUAFUERTE DE DON FRANCISCO DE GOYA

Las sombras de la noche y los vahos del Garona
abrazaban por igual
las cónicas siluetas de los cipreses vecinos.

La luna bordelesa jugando al escondite
dejaba ver las trompas de gruesos nubarrones
que amenazaban la calma de aquel lugar embrujado.

Búhos de suave toca, como soldados perfectos
vigilaban los contornos con aleteos demoníacos
y zarabandas sarcásticas.

Con esa prisa nerviosa que lo caracterizaba,
aquel pintor fracasado violentó la sepultura,
retiró lo que buscaba
y otra vez puso la losa en su lugar definitivo.

Sus melenas como ríos
dejaban ver sólo el brillo de unos ojos desorbitados,
centelleantes y febriles, en la penumbra siniestra.

Envolvió la calavera en los pliegues de su capa
y salió del cementerio
con paso sigiloso como cualquier delincuente.

Miró extasiado el recio cráneo,
que desde sus cuencas vacías le recordaba impertérrito
una mirada poderosa y una inteligencia genial.

Ya en su casa dejó el macabro despojo
sobre una antigua y rudimentaria mesa
atestada de pinceles y de pinturas baratas.

Pero a pesar de los días
aquella ruda osamenta no propició el milagro
tan locamente anhelado
por el excéntrico y mediocre personaje.

Poco a poco la envidia remplazó a la devoción
y un odio sin fronteras fue surgiendo
como una hoguera infinita
contra el macizo cráneo.

Tres estudiantes amigos del derrotado rival
partieron todo en pedazos para la investigación
como si sólo fuera una cabeza de toro.

Supo el río del cansancio inevitable
que producen los objetos nada o poco merecidos,
mientras llevaba sus restos hacia el océano Atlántico.

Del libro "Las islas del pescador"


EL JUGLAR

A Roberto (Robinson) Gómez

Va por los caminos,
va por las ciudades
con su canto jocundo
embrujando corazones.
Su pan es dulce,
su casa toda la Tierra
y su abrigo el firmamento.

Desde el profundo abismo
se remonta al cielo,
con su estela de canciones
como perlas prendidas
en el alma de los transeúntes.

El juglar no tiene ley;
es su propio dios.
La corte de ángeles que danzan
sobre su guitarra,
son los heraldos de la poesía.

Su acento altivo
como el viento que azota las llanuras,
tiene el ritmo de la ola en el océano,
la calidez del beso enamorado
y el timbre rebelde de la libertad.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


BOGOTÁ

Con plena seguridad te alumbra una buena estrella:
Fuiste engendrada por uno de los pocos letrados
que pisaron esta tierra
después de remontar las novedosas aguas
del Río Grande de la Magdalena
y coronar el encumbrado Valle de los Alcázares.
Numerosos avatares sufridos posteriormente,
como es común a las obras perdurables,
no han mellado tu carisma ni tu presencia de ánimo.

En tiempos de la Conquista y la Colonia,
igual que en los de vida republicana,
venciste a ineptos de todos los calibres
y a políticos de dura dentellada
que quisieron dañarte en distintas ocasiones.

Ni Sámano y Morillo pudieron doblegarte.

Apuntalas el cielo con tus pechos,
demostrando en esa forma tu fuerza inagotable
a los áulicos vigías de tantos años violentos.
Alimentas como una joven nodriza,
la virgen que hace mucho te espera en Guadalupe
y al milagroso Señor de Monserrate.

Por algo el precursor de la unión americana,
prefirió para sus sueños tus frescos alrededores,
sellando en tu planicie sus amores con Manuela.

Que se abran para mí todas tus puertas
como una vez lo hicieron para el Libertador.
No rechaces al poeta que canta en tono arcaico
las herrumbrosas hazañas de tu historia.
Hoy tus calles tienen hambre y sed de mí
como yo de tus encantos nauseabundos.

Del libro "Las islas de pescador"


EL CAMINO
A Jorge Arturo Agudelo.

Conformé las entrañas de la Tierra
o fui ola en constante movimiento
sobre las aguas del mar.
Por mí se batieron los imperios
y entregaron su amor las más bellas mujeres.
Los caminantes apagaron su sed
en las fuentes de mi linfa pura.
En los altares, purifiqué ante los dioses
a todo el género humano.
Me sentí preferido en la mesa de los reyes
y acariciado en el pecho de nobles y princesas.
Fui azahar en las sienes de las desposadas,
pan, techo y vestido en los hogares más humildes,
sin escatimar la variedad
y abundancia de mi especie,
pues ninguno como yo
practicó con tanto empeño la generosidad.
Ayudé al infeliz y al poderoso;
de mí se nutrieron todos en infinitas formas.
Aligeré su carga y fui compañero sin dobleces
hasta en las horas de mayor peligro.
Siempre perseguido,
jamás perseguí por placer o iniciativa propia,
salvo en casos de hambre,
en defensa de los míos o de mis territorios.
Sin mí,
una vida superior hubiera sido imposible,
o demasiado triste.
Descubrí muchos y variados instrumentos
para el desarrollo de mis facultades.
El pasado estuvo a mi servicio
como palanca y apoyo hacia el porvenir.
En el horizonte vislumbré
las agitadas manos de los dioses
brindándome un escaño en el divino banquete.

Ahora dime, sabio y bondadoso amigo:
¿Qué hacer para evitar el regreso
a la noche que no cesa?
A merced de la furia y la tiniebla
está el que necesita de tu mano.
Habla, tú que conoces el camino.
Sólo un plumón de tus inmensas alas
esperan mis hombros fatigados
para el viaje infinito.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


LOS ACTOS

Desde hace mucho tiempo
alguien dijo que el Leteo
era un río sin memoria.
No obstante,
aunque las sombras de los muertos
beban sus aguas ígneas
para olvidar sus actos tenebrosos e inútiles,
jamás acabarán con el brillante infierno.
Ellos serán, insobornablemente,
los únicos recuerdos.
Rapaces y verdugos
seguirán como el mito entre los siglos
y no perecerán.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


A LA MUERTE DE DIK BROWNE

Nosotros, mi querido Olafo,
nietos del Sol y de un pasado inmenso,
unidos por la magia del humor,
la inocencia y la ternura,
lloramos ahora que tu padre partió
cuando menos esperábamos su viaje
al reino de la sombra... o de la luz.

Que sus hijos de sangre continúen
con idéntica bondad
tus constantes y graciosos desafueros.
Que sigan esparciendo como él
sobre mis falsos o dudosos versos
el mismo delicado polvillo de alegría.

Jamás olvidaremos sus presentes
ofrecidos a través de tus conquistas.

Y quiera Odín que Fuso,
más inspirado que todos los escaldos,
poetice su partida y nuestra orfandad sin límites.
Que Cuak con sus graznidos
desordene la paz de los contornos
mientras tú y yo, querido hermano,
denegamos la tregua a los que intenten
arrojar su testamento
al cauce sin memoria del tenebroso río.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


LA LUNA

Violada por los poderosos
que todo lo mancillan,
llegas por tu camino de estrellas
a darme el beso de la buenas noches.

Herida por los potentados,
sigues como novia consentida
de quienes denunciamos
la inconsciencia de los invasores.

Mata con tu caricia helada,
sin piedad ni remordimiento,
a todos los que buscan dominarte
con sus armas y tecnologías.

Aunque ultrajada,
seguirás impertérrita en el tiempo
como dama de ropajes finos,
por esos cielos aún inexplorados.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


ARTISTA

A Juan Osorio Velásquez

Juan te llaman, como a tantos otros
que han pisado y pisan esta Tierra
de monstruosos festines y aquelarres
donde ronda la muerte y la tristeza.

Juan te digo al ver que cruzas
por el arduo camino de las artes,
únicas que pueden liberarnos
del negro laberinto que habitamos.

Mientras haya planeta y esperanza
para esta humanidad encandilada
por el brillo de sus fuegos fatuos,
serás puerta, brújula y sendero
de aquellos que vivimos hechizados.

Ningún dios impedirá la marcha
mientras sigas confiado y decidido,
ni tendrá para ti palabras duras
que infames condenen tu destino.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


VISITANDO AL POETA

Toda la vida la he pasado
escribiendo versos casi perfectos.
Un día fui con mi gran amigo Equis
a casa del poeta Zeta,
tantas veces laureado.
Hombre sobrio y amable,
nos llenó con sus bondades.
Leyó varios de mis escritos
cuidadosamente,
sin hacer comentarios.
Al despedirnos, preguntó:
¿Ha publicado alguna vez?
No, le respondí. Soy tímido.
Asintió con la cabeza
mientras íbamos a la puerta.
Los tres guardamos silencio.
Mi amigo se había ruborizado
y el poeta irradiaba
profunda tranquilidad.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


BÚSQUEDA INCESANTE

Solo, en eterno girar
me debato entre las cosas:
La sombra, el mar, el dulce beso,
la forma del cuerpo de una roca.

Sobre el viento que atiza las estrellas
me deslizo en silencio.
Saeta luminosa, cadencia irrepetible
es la voz que navega
desde mítica lengua calcinada por el tiempo.

Cometa, Sol, espuma, brillo, código,
azar, cósmico hilo. Cese todo girar.
El infinito, es sólo infinito y nada más.

Del libro "Las islas del pescador"


ABRUMADO

Dice Carl Sagan en su libro Cosmos
que el único lugar normal es el vacío,
la noche perpetua del espacio intergaláctico.
Un lugar tan extraño y desolado
que planetas, estrellas y galaxias
son algo dolorosamente raro y precioso.

Qué podrá representar entonces
en esa vastedad fría, universal,
este minúsculo poema
donde todas las palabras son prestadas
del mismo libro y autor,
porque yo, poeta presumido,
no tengo ni siquiera un léxico
para expresar clara y decorosamente
la terrible insignificancia de mis versos.

viernes, 31 de agosto de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


AMBIVALENCIA

Sin él no tendríamos estrellas ni galaxias,
sólo un gélido universo
al que siempre le faltara la semilla de la vida.
En aparente caos
avanza por caminos microscópicos
como potro salvaje que golpea
lo que interfiere su paso.

¿Quién puede afirmar entonces
que este fino arquitecto de la naturaleza,
fuera de su hábitat natural
no representa una esperanza para el mundo
o el más temido desastre apocalíptico?

domingo, 26 de agosto de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


VIAJEROS

Los grandes exploradores anteriores al siglo XX
talvez nunca imaginaron
que estos inteligentes y exóticos aparatos,
parecidos más a una araña
que a un vehículo tradicional,
viajarían velozmente y sin piloto
traspasando nuestra atmósfera,
por el Sistema Solar.

Pero ahora que éstos y otros artefactos
se desplazan hacia los confines del cosmos
o giran en sus órbitas alrededor de nuestra Tierra,
tampoco imaginamos cabalmente
la clase de aparatos que tendremos
en un futuro lejano.