lunes, 5 de febrero de 2018

Del libro "Trampantojos y otros versos"


















AMPULOSIDAD Y CONCRECIÓN

Hay quienes hablan, largo y ampulosamente,
mientras tejen sus ideas vaporosas.
Hay quienes lo hacen, concreta y firmemente,
porque sus ideas son claras y precisas.

Los primeros, son simples diletantes
que no dejan una huella en sus acciones,
menos en palabras, intención o pensamiento.
Los segundos, montañas donde chocan
las grandes olas, cambiantes y viajeras.

Oscuridad en unos y claridad en otros
para este bronco poeta sin renombre,
navegante de unos mares encendidos
sin frescas islas ni seguros puertos
donde narrar su peregrina historia.

sábado, 3 de febrero de 2018

QUÉMAME LOS OJOS - VERANO BRISAS - A CAPELA



















QUÉMAME LOS OJOS
Nelson Navarro

Deja que tus ojos me vuelvan a mirar,
Deja que tus labios me vuelvan a besar,
Deja que tus besos ahuyenten las tristezas
Que noche tras noche me hacen llorar.

Deja que la luz retorne a mi alma
Para que lo triste se marche de mí,
Déjame sentirme dormido en tus brazos
Para que mi ser se llene de ti.

Deja que mis sueños se aferren a tu pecho
Para que te cuenten cuán grande es mi dolor,
Déjame estrujarte con este loco amor
Que me tiene al borde de la desolación.

Deja que mis manos no sientan el frío,
El frío terrible de la soledad,
Quémame los ojos si es preciso vida,
Pero nunca digas que no volverás.

Deja que mis sueños se aferren a tu pecho
Para que te cuenten cuán grande es mi dolor,
Déjame estrujarte con este loco amor
Que me tiene al borde de la desolación.

De que mis manos no sientan el frío,
El frío terrible de la soledad,
Quémame los ojos si es preciso vida,
Pero nunca digas que no volverás.

jueves, 1 de febrero de 2018

BUSCO TU RECUERDO - VERANO BRISAS - A CAPELA


















BUSCO TU RECUERDO
Letra: José Barros

Busco tu recuerdo dentro de mi pecho,
de nuestro pasado que fue de alegría,
pero, sólo llegan a mi pensamiento
grandes amarguras para el alma mía.

Sé que tú no has de volver,
ni yo lo pretendo.
Soy culpable de tu ausencia, cariñito mío,
pero, si supieras lo que estoy sufriendo,
nuevamente regresaras porque tengo frío.
Tengo mucho frío en el alma
sin el calor de tus besos.
Tengo mucho frío en el alma
sin el calor de tus besos.

Nadie como tú para quererme tanto,
por eso me ven llorando mi pena
porque en las tinieblas de mi cruel quebranto
sin tu amor mi vida sería una condena.

Sé que tú no has de volver
ni yo lo pretendo.
Soy culpable de tu ausencia, cariñito mío,
Pero, si supieras lo que estoy sufriendo,
nuevamente regresaras porque tengo frío.
sin el calor de tus besos.
Tengo mucho frío en el alma
sin el calor de tus besos.

martes, 30 de enero de 2018

NIEBLA DEL RIACHUELO - VERANO BRISAS - A CAPELA

















Niebla del Riachuelo

Música: Juan Carlos Cobián. Letra: Enrique Cadícamo.

Turbio fondeadero donde van a recalar,
barcos que en el muelle para siempre han de quedar...
Sombras que se alargan en la noche del dolor,
náufragos del mundo que han perdido el corazón...
Puentes y cordajes donde el viento viene a aullar,
barcos carboneros que jamás han de zarpar...
Torvo cementerio de las naves que al morir
sueñan, sin embargo, que hacia el mar han de partir...

¡Niebla del Riachuelo!...
Amarrado al recuerdo
yo sigo esperando...
¡Niebla del Riachuelo!...
De ese amor, para siempre,
me vas alejando...
Nunca más volvió,
nunca más la vi,
nunca más su voz nombró mi nombre junto a mí...
esa misma voz que dijo: "¡Adiós!".

Sueña, marinero, con tu viejo bergantín,
bebe tus nostalgias en el sordo cafetín...
Llueve sobre el puerto, mientras tanto mi canción;
llueve lentamente sobre tu desolación...
Anclas que ya nunca, nunca más han de levar,
bordas de lanchones sin amarras que soltar...
Triste caravana sin destino ni ilusión,
como un barco preso en la "botella del figón"...

MAÑANA ZARPA UN BARCO - VERANO BRISAS - A CAPELA
















Mañana Zarpa un Barco

Música: Lucio Demare. Letra: Homero Manzi.

Riberas que no cambian tocamos al anclar;
cien puertos nos regalan la música del mar.
Muchachas de ojos tristes nos vienen a esperar
y el gusto de las copas parece siempre igual;
tan sólo aquí en tu puerto se alegra el corazón,
riachuelo donde sangra la voz del bandoneón.
Bailemos hasta el eco del último compás;
mañana zarpa un barco, tal vez no vuelva más...

¡Qué bien se baila sobre tierra firme!
Mañana al alba tendremos que zarpar;
la noche es larga, no quiero que estés triste;
muchacha, vamos; no sé por qué llorás...
Diré tu nombre cuando me encuentre lejos,
tendré un recuerdo para contarle al mar;
la noche es larga, no quiero que estés triste;
muchacha, vamos; no sé por qué llorás...

Dos meses en un barco viajó mi corazón,
dos meses añorando la voz del bandoneón.
El tango es puerto amigo donde ancla la ilusión,
al ritmo de su danza se hamaca la emoción.
De noche, con la luna soñando sobre el mar,
el ritmo de las olas me miente su compás.
Bailemos este tango, no quiero recordar;
mañana zarpa un barco, tal vez no vuelva más...

lunes, 22 de enero de 2018

Del libro "Trampantojos y otros versos"
















MÁS ALLÁ

Más allá de esta jungla de cemento,
saturada de smog y de violencia,
se observan los cambiantes arreboles
brillando encima de las cordilleras
como bálsamos que sanan ipso facto
las antiguas heridas del espíritu,
náufrago esperanzado y resistente
sobre un tronco flotante y salvador,
batiendo el mar y sus agrestes olas.

Mas allá de esta jungla que nos niega
los placeres más sencillos y baratos,
propios del amor, cuando es sincero,
se desplazan los colores que convidan
a vivir con los ojos siempre abiertos.

Más allá de esta jungla bulliciosa
están las ilusiones y proyectos,
igual que los recuerdos y el olvido,
teñidos todos de belleza y canto.

Más allá se divisan las estrellas
que titilan con sus rayos sempiternos
para muchos corazones concentrados
en oscuras rebatiñas cotidianas.

Sólo el poeta ve cómo se agitan
esos mundos del múltiple universo,
errantes siempre por el ancho espacio
como seres de trémulos suspiros,
en el tope de un todo indescifrable,
al volver su mirada al firmamento.

sábado, 6 de enero de 2018

Del libro "Voces de mar y tierra"

















80 AÑOS

Desde niño tuve un sueño:
vivir hasta el 2018.
80 años es una edad espléndida
llena de rumbos y connotaciones.

Ahora, tengo otro sueño:
vivir hasta el 2040.
Para lograrlo,
inicié conversaciones con la muerte
y hemos firmado un tratado de paz.
Ella, pertenece al establecimiento.
Yo, pertenezco a la guerrillerada.
Ya ustedes saben quién faltonea a quién.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Del libro "Por si las moscas"

















INQUIETUD

Si este planeta,
el Sistema Solar,
la Vía Láctea
y el grupo local de galaxias
son nada en la vastedad del cosmos,
¿qué somos nosotros,
simples habitantes
de este grano de polvo infinitesimal?

domingo, 26 de noviembre de 2017

Del libro "Por si las moscas"


















EL ÚLTIMO TALLER

Es el suspiro del año que agoniza
y la ola después de la tormenta,
el último barco en alta mar,
el recuerdo y apoyo que nos brinda
un maestro permanente y solidario.

Es también la esperanza
de un futuro luminoso y amplio,
la decisión de continuar la gesta,
las ansiedades poéticas y el arte
en un mundo de seres incansables.

Es el viaje de la sensibilidad
hacia puertos remotos o perdidos,
el velero que inicia su carena
con el fin de renovarse y navegar
sobre aguas trasparentes y tranquilas.

Es el comienzo de una corta noche
donde el alba ya pinta en el ocaso
derrotando las sombras invasoras.
Es también el firmamento prometido
que cubre con su manto iridiscente
el océano sin costas de la poesía.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Del libro "Por si las moscas"


















¿EN DÓNDE ESTOY?

Tal vez en plena selva,
evitando panteras y serpientes,
en un rascacielos de New York
o en la torre más bella de Dubai.
De pronto, en un socavón
picando tierra y reventando roca
para extraer diamantes,
platino y oro, esmeraldas o carbón.

Qué bueno fuera en la mitad del mar
sobre un barco velero bien dotado,
contemplando ballenas y delfines
como en un calidoscopio imaginario
de grandes visos fantásticos y eternos.

Sin embargo, no estoy allí ni estoy allá
porque somos así los extraviados:
perdidos en la vida y en la muerte,
sin rumbo fijo y sin puerto a donde ir.

Dímelo tú que tienes claridad
sobre esos casos extraños y febriles.
Involucra el sol, la luna y las estrellas,
el amor, la soledad y el desenfreno,
la dicha, la tristeza y el olvido.

¿En dónde estoy?
Quizás en todas partes, o en ninguna.
Qué bueno fuera en la mitad del mar…

viernes, 10 de noviembre de 2017

Del libro "Por si las moscas"


















TOMADURA DE PELO

Escribo este soneto en verso suelto,
libre o blanco, como bien lo afirman
los que saben preceptiva literaria;
también cojo y quizás un poco manco.

Lo hago así, mas no por irrespeto
con los grandes maestros de la rima,
sino porque quiero incursionar
en algo que tal vez no guste tanto.

Espero que comprendan la inquietud
que me asalta en momento tan riesgoso,
pues no quiero morir bajo las balas
que vuelan como pájaros hambrientos
sobre esta tierra desgraciada y fértil,
que no tiene la culpa del desmadre
fomentado por ladrones y asesinos.

Como ven, no escribí ningún soneto,
según dije al principio del poema.
Para colmo, le añado un estrambote
que me rima perfecto con azote.

Del libro "Por si las moscas"


















ALGO PERSONAL

Quiero decir lo que me ocurre y siento
frente a una amiga generosa y bella,
de amplia sonrisa y resplandor ardiente
como sol de verano al mediodía
cuando se posa en la llanura verde.

Profunda y desdeñosa al mismo tiempo,
como es común al femenino encanto,
mientras bulle en tristezas y alegrías
su noble corazón despedazado.

Paradojal en quehaceres cotidianos
(así la miro en su cambiante esfera),
su piel dorada como miel de agosto
es la imagen final que me enajena.

¿Lo sabe o no la sabe? Yo lo ignoro.
Quizás lo intuya en su interior sellado
por mi verso enloquecido y puro.

Este amor, tormentoso y desolado,
pierde la calma que la vida ofrece,
cuando lejos de ilusiones y utopías
se hace visible, se cultiva y crece.

Es un caso fatal y sin remedio,
porque ella, más lejana cada día,
lo torna inaccesible en lo terreno,
como prueba de castigo inmerecido,
propiciado por un destino incierto,
en mi viaje inexorable hacia el olvido.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Del libro "No está la Tierra para hacer sonetos"


















A LOS POETAS PEDANTES Y SABIONDOS
QUE FINGEN CONOCER LA PRECEPTIVA

Sonetos patituertos, sin medida,
producidos por vates muy modernos,
son apenas obtusos paquidermos
caminando por viejas avenidas.

Aunque luzcan su rima aristocrática
(incluso consonante… da lo mismo)
se desploman de bruces al abismo
con su métrica estólida y acrática.

Se ignora o se conoce de este asunto,
sin tratar de engañar a los lectores
con delirios de genio vanguardista.

Los sonetos, si cojos, no perduran
en la senda trazada por el tiempo,
aunque dejen diamantes en la pista.

Agrego por mi cuenta un estrambote,
para mostrar que todo puede hacerse
si existe preceptiva en el cogote.

Del libro "Trampantojos y otros versos"

















LAS NUBES

Son grandes sombreros que cubren la tierra,
que cubren los mares;
se mueven constantes por la vasta esfera,
a veces despacio, pero siempre inquietas;
se pierden o forman, con nuevas figuras,
unos arabescos que nadie interpreta.

De pronto, leones de largas melenas,
o tigres hambrientos
que saltan ligeros sobre vivas presas;
palomas volando como mensajeras
de ignotas regiones,
donde las montañas se cubren el rostro
con mantos helados de finos crespones.

Gaviotas que anuncian, como primaveras,
el fin de mis males en playas desiertas;
son nubes señoras que tejen su tela
con hilos de plata y agujas de oro,
las lluvias que caen sobre mi cabeza.

Qué nubes tan leves, coquetas y esquivas,
qué nubes tan bellas. Se van o se esconden,
y luego regresan
trayendo noticias de antiguas leyendas,
para preguntarme
si fui temeroso durante su ausencia.

También me interrogan
sobre los ancestros de tiempos ya idos,
cuando siendo niño vagué por los valles
que un día me dieron su amor sin olvido.
Me piden que cante
las viejas canciones de mis pocos años,
cuando la existencia era como el alba
de frescas mañanas con ramos de olivo.

Mientras yo resbalo sobre la barbarie
que agitan los hombres, como una bandera,
ellas van sonrientes batiendo el espacio
bajo el sol quemante que dora la Tierra;
navegan seguras por todos los aires,
calientes o fríos, que tiene el planeta.

Cuando se convierten, por su mal humor,
en nubes oscuras que anuncian tormenta,
me acojo al silencio que precede al rayo,
antes de que avisen con truenos su fuerza.

Las nubes y yo
nos hemos querido desde hace milenios,
y nuestro cariño no está entre los seres
que sienten quebranto.
Aunque son volubles, y muy orgullosas
de su gran belleza, aceptan mis guiños,
mis besos y abrazos, igual que mi canto.

Le pido a las nubes que no me abandonen,
porque yo sin ellas soy cero a la izquierda;
ya me reconocen como un desplazado
que busca en los sueños
la cura que alivia sus llagas eternas,
causadas por hongos de fatal veneno,
tiranos supremos de su gran tristeza.

Oh nubes queridas, imploro los dones
que trae el invierno con sus blancas perlas,
para que no falte en mi exigua despensa
el pan de los dioses,
que ansioso devoro, tras de mi poterna,
donde habito solo, desnudo y perdido,
la negra guarida de mis hondas penas.