miércoles, 20 de agosto de 2014

Del libro "Trampantojos y otros versos"



ROJO

Primero en el espectro solar,
color de sangre y de tus labios púrpura,
bermejos, granates o escarlatas,
bermellones, rubicundos y encarnados.

Tiñes la espada que desgaja intacta
la cabeza del vencido en la batalla,
o el hacha en el cadalso impenitente
al cumplir sus deberes el verdugo.

Color del fluido que confirma
el periplo mensual de tus entrañas,
la fértil permanencia de la vida
y el ardor de tu fuerza seductora.

Color de la iracundia y la soberbia,
del crimen, el poder y el exterminio,
la intensidad, la primavera y el estío,
las razones ocultas de la alquimia
y la imposible piedra filosofal.

Símbolo de la magia y el demonio,
las pócimas, los filtros, los hechizos
las prácticas ardientes de los sabbats
y el violento desenlace de los sexos
en el instante supremo del orgasmo.

Roja la médula nutricia de los huesos
que forman mi esqueleto humano,
rojo el color de tu carne y de la mía
fundidas en la fiebre de la entrega,
la llama, el corazón y todo aquello
que designa la palabra rojo.

martes, 19 de agosto de 2014

Del libro "Trampantojos y otros versos"



AZUL

Símbolo del agua y de la eternidad,
tienes el color del pájaro ligado
a la dicha y los sueños imposibles.
Imagen del dragón geomántico
y la ancestral sabiduría,
combatiente contra las potencias
del verde, y el rojo de la sangre.

Eres profundo y trasparente
hasta donde puede la vista
en este universo indefinido,
tú, el más inmaterial de todos
por tu suave consistencia etérea.

Relacionado con Acuario y Piscis
nos aproximas a Saturno el bello
y al frío y misterioso Urano,
igual que a la humedad perfecta
del extraño inconsciente femenino.

Inequívoca señal del buen hacer
en los campos de la sensibilidad,
favoreces lo variable y lo amistoso,
y aunque tu carácter es difícil
no rechazas la razón en los humanos.

Azul que apaciguas las pasiones
en los duros combates de la guerra
y del amor encendido y borrascoso,
calma mi sed de pacífico viajante
por los eriales de lo incomprendido,
hasta que inicie mi función fatal.

domingo, 17 de agosto de 2014

Del libro "Trampantojos y otros versos"



AMARILLO

Avivas la flor de la retama y cubres
la piel de limones y naranjas
en los cultivos del oriente asiático.
Tercero en el espectro, nos invades
con tu monarca el Sol cada mañana.

Ardiente como el fuego, eres señal
de la aguda intuición y el intelecto
que por lucíferos caminos nos conducen
hasta el trono de los reyes y los dioses.

Destierras la ignorancia con tu brillo,
dispuesto siempre a la investigación,
y en los sueños anuncias los mensajes
de quienes pueden retener sus logros.

Doras la noche con la Luna helada,
las estrellas y las constelaciones,
el largo espinazo que acompaña
nuestro viaje por la inmensidad.

Amarilla es la riqueza y es el ojo
de los tigres en la oscuridad.
Amarillo, amarillo y sólo eso
puede brindarte mi espejismo eterno
como prueba de fidelidad,
frente a viejas promesas pronunciadas
en los albores de mi juventud.

Del libro "Trampantojos y otros versos"



COCODRILO

Antes que reptil, en Occidente soy
un animal voraz, símbolo de la hipocresía
y la duplicidad. En Oriente se me asocia
con el origen del canto y del tambor.

Los chinos afirman que represento
la armonía del mundo. Los camboyanos
me asignan relaciones con la lluvia
y el resplandor de los relámpagos.

Soy en India la montura de Vam
y simiente verbal para las aguas,
concepto quizás incomprendido,
aunque me esfuerzo en explicarlo,
y muchos lo han intentado.
Origen de la Tierra
en las tribus precolombinas,
surgido de los mares primordiales.

Dicen los mayas que llevo el planeta
sobre el lomo, envuelto en una caracola,
y me hacen sustituto del jaguar que viaja
y protege los llamados Cuatro Caminos.

En Egipto soy devorador de almas
que no pudieron justificar sus actos;
nacimiento del día, por mis ojos;
por mi boca, símbolo del amanecer;
repugnante homicidio por mis dientes;
por mi cola, la ciega oscuridad.

Fui para los cristianos medievales
semejante a un dragón, y encarnación
de fuerzas tenebrosas y asesinas,
combatidas por andantes caballeros,
igual que alegoría demoníaca
vinculada a la serpiente misteriosa
que los feligreses vencían sin temor
con promesas y oraciones diarias.

Frente a supuestos cuya desbordada
imaginación no tiene límites,
me parece innecesario agregar algo
para terminar de escribir este poema,
extravagante como todas mis criaturas.

Del libro "Trampantojos y otros versos"



DIAPAUSA

Me cortaré el frenillo de la lengua
para llevarla a mi laringe y taponarla;
cubriré con cera los orificios nasales
y llenaré mi boca de vegetales.
Me tenderé sobre el piso para entrar
en el más profundo estado cataléptico.
Suspenderé mis funciones vitales
como lo hacen los faquires en la India,
antes de proceder a sepultarme vivo
por un tiempo audazmente prolongado.

En 40 días podrán abrir la tumba
y apreciar mi cadáver incorrupto,
que no desprende olores,
mis brazos y piernas disecados,
mi corazón y mis arterias sin latidos,
el cuerpo frío y ya momificado.

Deberán exhumarme por completo
y bañarme después con agua fresca
(menos que hirviendo y más que tibia),
friccionarme vigorosamente
y aplicarme cataplasmas en la sien
con harina de trigo muy caliente.

Cuando destapen los orificios
y regresen mi lengua a su lugar,
retomando el hilo de la vida,
les prometo, sin ánimo de engaño,
intentar maneras más decentes
de acercarme a la buena poesía.

sábado, 16 de agosto de 2014

Del libro "Trampantojos y otros versos"



NO A LA CRÍTICA

Estoy de crítica hasta la coronilla, incluso de la mía. Por lo tanto guardaré silencio en el poema (si es que esto puede llamarse poesía), acerca de la Coca-Cola como símbolo imperial.
Igual sobre las hamburguesas, los hot dogs, las carnes frías y demás chatarra que convierte nuestra salud en cementerio. Digo hot dogs y no perros calientes, para estar más a tono con la modernidad.
No criticaré las películas basura que llegan desde Hollywood, ni los rambos empeñados en salvar la humanidad, cuando las turbas hambrientas deciden presentar problema.
No esperen críticas de mi parte contra los medios de comunicación que trasmiten noche y día su inmundicia deletérea.
No diré ni ¡mu! contra multitud de sectas, dispuestas a redimir sus feligreses mientras llenan sus bolsillos con el producto del trabajo ajeno.
No pronunciaré palabra contra las religiones oficiales, que imponen su férula sobre el rebaño intonso, ni contra sus representantes, aunque recluten y abusen de menores indefensos, aprovechando la materia prima de la “chusma paridora”.
Veo tonto criticar machistas y feministas, cuando demuestran su ignorancia histórica y consuetudinaria por medio de sus ridículos argumentos y su fanatismo proverbial.
Por qué criticar los fabricantes de armas y los mercaderes de la muerte, que quieren exterminarnos mientras hablan de paz, democracia y libertad, que sólo aumentan la repugnancia de su discurso hipócrita.
No me interesa vociferar contra políticos tramposos y asesinos, ni contra encumbrados concursos de belleza, que más parecen subastas de bovinos.
¿Qué los extraterrestres invadieron el planeta? ¡Que lo invadan, que para eso tienen mejor tecnología!
¿Que al potentado X le contagiaron una enfermedad venérea? ¡Que se la contagien que para eso están los laboratorios y clínicas haciendo sus negocios!
¿Qué a Su Santidad se le inflamó el colon y su grey está compungida? ¡Que se le inflame y su grey se ponga triste, que para eso tiene un trasero bien cuidado!
¿Qué los Estados Unidos invadieron Irak para robarse el petróleo? ¡Que lo invadan y se roben el petróleo, antes de que lleguen otros con peores intenciones!
¿Qué varios países se confabularon para domesticar a los afganos? ¡Que se confabulen y traten de domesticarlos, que de todas maneras acabarán vencidos como en otras partes donde metieron las narices!
¿Qué en el Medio Oriente son incapaces de vivir sin guerra? ¡Que vivan con ella entonces, mientras Yahvé y Alá se bañan las pelotas en la piscina del hotel!
¿Qué China será peor cuando se convierta en la primera potencia mundial? ¡Que sea como le dé la gana, ya que nada ganamos ni perdemos los eternos desheredados del mundo, que siempre somos los mismos!
No me interesa criticar nada ni a nadie, al menos mientras termino este poema que, como dije al principio, dudo mucho que lo sea.
Me declaro escéptico, epicúreo, cínico y estoico, amén de agnóstico, ateo, anarquista, iconoclasta, nihilista y todo lo que más deseen, sin descontar mis dudas sobre la transmigración de las almas y otras babosadas.
¿Cuáles almas? Si existieran, las convocaría a proseguir conmigo sobre la faz de la tierra trasformadas en carniceras y monstruosas cucarachas.

viernes, 15 de agosto de 2014

Del libro "Trampantojos y otros versos"




GAYA CIENCIA
(¿Soneto cojo?)

Al más ignorante de mis amigos

Diosa Botella de la brujería,
Gay Saber y lenguaje de los dioses
en el hondo misterio de las voces,
donde canta la buena poesía.

Conoces la tristeza y los adioses,
las guerras, el valor, la cobardía,
la traición, el desdén y la osadía
de olvidar las promesas y los goces.

En muchos renombrados estudiosos
que viven con marcada hipocresía,
despiertas la maldad o la sapiencia,

el flaco capital de los astrosos
que fungen de poetas cada día
sin que aprendan jamás la Gaya Ciencia.

Del libro "Trampantojos y otros versos"



INIAES

Ayer ángel, hoy demonio
porque fui reprobado en el Concilio de Roma,
celebrado en el 745
después de la llegada del Mesías.

Al ser adulado por mis áulicos,
no me importó la decisión y me exilié
en las regiones infernales, donde gozo
lanzando ventosidades mientras bailo
con hermosas damiselas condenadas
y algún miembro de la Iglesia afirma
continuas estupideces a raudales,
para dicha o terror de sus borregos.

Así paso la vida en bacanales,
compartiendo con alegres camaradas,
en climas menos grises y desérticos
que las gélidas regiones celestiales.

jueves, 14 de agosto de 2014

Del libro "Trampantojos y otros versos"



PEDIDO A NAAMÁ

Insinuante, salaz y demoníaca,
más provocativa que las otras bellas
del talentoso y sicalíptico Satán.

Eres el primero, el segundo y el tercero,
el cuarto y quinto símbolo de la putería,
la más deliciosa, libertina y depravada
cuando funges como hembra seductora
de ángeles y demonios en el agua,
en el suelo, el subsuelo y en el aire.

Por ser madre de Asmodeo yo te pido
no te olvides de mí cuando reinicies
tus lascivas andanzas por el mundo,
dándome a gozar lo que das a tu marido,
para envidia y esperanza de los bípedos
que deambulan sin amores por la Tierra.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Del libro "Trampantojos y otros versos"



NINGÚN POEMA

Siento asco, impotencia y tanta rabia
que no quiero escribir ningún poema
sino decir lo que hallé sin proponerme
en un tratado de ciencias brujeriles,
para que los seres sensibles que aún quedan
recuerden y se asombren con horror
ante las prácticas perversas y asesinas
de la crueldad y vesania de unos hombres
supuestamente nimbados por la santidad,
que demostraron hasta dónde puede irse
con una religión misógina y cobarde,
por los caminos de lo abominable.

Si existe un medio de aplacar a Dios,
infundir temor y obtener sus bendiciones
para ciertas personas, castigando a otras,
y evitar que el contagio se generalice
aumentando el número de malhechores,
ese medio consiste en torturar las brujas
con el máximo rigor que sea posible.

La tortura comenzaba así:
El verdugo la maniató,
le cortó el pelo, la colocó en el potro,
le vertió alcohol sobre la cabeza
y prendió fuego para quemarle la raíz;
le puso tiras de azufre en las axilas
y en el cuello, para quemar de nuevo.

Le sujetó las manos a la espalda
y tiró de ellas hasta tocar el techo;
la dejó colgada más de cuatro horas
mientras salía a tomar su desayuno.

Al regresar roció la espalda con alcohol
y también le prendió fuego,
le ató grandes pesos en el tronco
y volvió a tirar hasta el techo;
la llevó de nuevo al potro
y le puso planchas de púas afiladas,
adheridas fuertemente al cuerpo.

Otra vez la subió al techo,
le apretó los pulgares fuertemente
y el dedo gordo con las empulgueras,
sujetándole las manos con un palo.

La tuvo en esa posición, colgada
por más de un cuarto de hora,
y cuando la mujer se desmayó,
le apretó las piernas con sendos tornos,
alternando el tormento con interrogatorios
y la azotó con un látigo de cuero sin curtir
hasta dejarla totalmente ensangrentada.

Volvió a colocarle las empulgueras
y la ató al potro, desde las diez de la mañana
hasta la una p. m., mientras salía a comer
con los jefes del siniestro Tribunal.

En la tarde llegaron otros funcionarios
diciendo que no aprobaban tales métodos,
pero volvieron a azotarla brutalmente.
Y así terminó su primer día de tortura.

Antes de continuar con los tormentos,
a la mañana siguiente la amenazaron
con llevarla hacia la siniestra cámara
para que apreciara a qué se sometía
si negaba la confesión de sus pecados.

El verdugo le explicó los instrumentos
mientras la ataba al potro, ya desnuda,
y tensaba las cuerdas lentamente
hasta sentirle dislocar los huesos.

Al no confesar ni aportar cómplices
se procedía de largo hasta el final
con instrumentos como la garrucha,
destinada a desquiciar los miembros.

Después continuaba la inmersión
en agua hirviendo con bastante cal,
silla de hierro, caballo de madera,
que calentaban progresivamente;
borceguíes, botas de metal o cuero
donde vertían plomo derretido,
y desgarraban su carne con tenazas,
previamente calentadas en el fuego.

Hoy, los dueños de semejantes crímenes,
rasgan sus vestiduras reclamando al cielo
cuando alguien los pone en evidencia,
aduciendo calumnias y blasfemias,
al tiempo que arrecian contra todos
a través de la censura y de sus áulicos,
dispuestos a barrer con su sevicia
todo signo de entereza personal.

Con razón los asesinos de este mundo,
cuando quieren cometer sus fechorías
declaran que Dios está con ellos,
duerme con ellos y con ellos se levanta.

Serán siempre sometidas las mujeres
mientras su corazón no rompa el cerco
de la tenebrosa férula eclesiástica,
abandonando definitiva y totalmente
esas cavernas habitadas por el odio,
portadoras, además, y sobro todo,
de una peste hipócrita y mortífera
que carcome el cerebro de los débiles,
para eterno infortunio del espíritu,
vergüenza de intelectos luminosos
y asqueroso bienestar de la barbarie.

Del libro "Trampantojos y otros versos"



PARA CIERTOS MILITARES

¿No sería más justo que ustedes
descargaran su poderoso arsenal
contra los causantes de la infamia
y no contra las víctimas
que apenas buscan producir su pan?

Como las armas son casi todas fálicas,
les propongo calmar su paranoia
con ese monstruoso cargamento,
metiéndoselo cada noche por el culo.