domingo, 19 de agosto de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


TU CORAZÓN

Noble como los árboles añejos,
límpido como un cielo de marzo
y profundo como el mar,
ha tornado el mío cálido,
sereno y amoroso
como paloma en arrullo
al borde de la eternidad.

Él amansa mis furias ancestrales,
mis huracanes de odio,
mis rayos y tormentas interiores;
alivia mi tristeza y mi dolor.

Alcanza para todo tu corazón abierto:
Amante, amigo, madre, hermano;
para todo lo que vive y es
en este universo desbocado.

Siempre unidos, tu corazón y el mío,
por esa fuerza cósmica que desató algún dios
ansioso de mostrar sus poderes infinitos,
tan infinitos como tu corazón.

Del libro "Las islas del pescador"


QUIÉN FALTA

Ya tengo quién me traiga flores:
Astromelias, margaritas, rosas
y otras extrañas cuyo nombre ignoro.
Ahora hay perfumes en mi soledad;
nuevos aromas en mi corazón.
El computador trabaja dócil,
alegre y ágil, servicial y amigo
porque luce en su torre inteligente
lo que nunca le ofrecieron otras manos.

Para que el cuadro sea completo
sólo falta en esta humilde estancia
la presencia de la rosa principal.

jueves, 16 de agosto de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


PEDAGOGÍA CÓSMICA

Mucho antes del primer Big Bang
sabía que te amaba.
Cuando la Tierra comenzó a poblarse
comprendí de qué manera.
En los umbrales del tercer milenio
con cuánta intensidad.

Cuando mueran los astros
y queden sólo restos de polvillo cósmico,
iremos de paseo por esas soledades
para enseñarte, amor, lo que es la eternidad.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


OFERTA

La búsqueda infinita del poeta
o la fuerza del fauno
son cosas que puedo darte ya,
más tarde o nunca.
Si te gustan los barcos puedo darte el mar;
si la tierra, un continente entero.
Si prefieres la astronomía, todo el Sistema Solar,
aunque pensándolo bien,
te daría las dos terceras partes del universo.
Podría hasta ofrecerte un concierto de música secreta.
Puedo darte también el pensamiento
si te gusta la filosofía,
porque soy un hacedor de quimeras
y conozco la verdad del sueño.
Puedo abrir las puertas
de cualquier paraíso imaginado;
sé amansar el fuego,
hablar con los dioses o suprimirlos de un tajo.
Por eso te sugiero, amor,
aceptar lo que te ofrezco ahora
cuando respiro todavía con fuerza.
Mañana... no sé.
Mañana es algo que no puedo explicarte.
Dicen que es vacío... Que está lleno...
Que es la ilusión... La no-ilusión... La muerte.

Del libro "Las islas del pescador"


OCHO DE LAS TANTAS COSAS
QUE MI AMADA TIENE

La tersura de la arena bañada por la ola.
La frescura de los vientos sobre los litorales.
La fragancia de los sándalos heridos.
La ternura de una caricia imprevista.
El embrujo de la noche en Katmandú.
El dorado movimiento de la hoguera.
El sabor de las ostras en la miel.
La posibilidad del regocijo perpetuo.

martes, 14 de agosto de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


MUJER CERRADA

El día es un placer y la noche también.
No hay que negar nada
a nuestras manos ávidas de la cosa amorosa.
Tu corazón cerrado a mi constante súplica,
tus oídos, tu boca.
¡Si al menos hubieses abierto un poco las piernas!

Del libro "Las islas del pescador"


NO ESCRIBIRÉ TU NOMBRE

Jamás escribí tu nombre, nunca lo escribiré
al respaldo de las bancas de los buses y parques,
de las sillas de los teatros,
tras la puerta de retretes públicos o privados,
sobre las mesas de las cafeterías,
servilletas y manteles de los restaurantes,
en el manubrio de la bicicleta
o en la parte superior de los espejos,
contra las paredes y muros de la ciudad,
sobre el cemento fresco de las calles,
entre las páginas del libro de filosofía
o en el lomo de los diccionarios,
en el cuaderno de notas de la universidad,
en la pasta del directorio telefónico
o en la guía de mi agenda personal.
Tampoco en la corteza de los árboles
y menos aún en la menuda arena
de la pequeña isla con que una vez soñáramos.
Para qué escribirlo en un lugar del mundo,
si está grabado indeleblemente en mi corazón.

domingo, 12 de agosto de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


MI PEZ EN TUS REDES

Soy un mar lleno de peces para ti.
Echa tus redes.
Atrapa el más brillante.
No temas.
La profundidad de mis aguas no traiciona.
Es clara como el cielo azul.
Tómalo entre tus manos.
Acarícialo.
Aprisiónalo.
El temblor de su ansiedad agónica
será un canto de cisne ante tus ojos,
la vida que te ofrezco.
No lo dejes ahora.
Aprieta más.
Comparte sus espasmos.
Naufraga en mis corrientes.
Tus redes me alivian,
me dan la libertad de tu presidio.
Tus redes que deseo.
Tus ladronas redes que capturan
mi soledad, mi desazón, mi pez.

Del libro "Las islas del pescador"


LA SECRETARIA PERFECTA

Por razones de trabajo,
recién salido de la adolescencia
conocí hermosas y diligentes azafatas
(stewardesses o secretarias del aire).

Sobre los mares y en los puertos
fui atendido por otras no menos capacitadas
que hablaban varios idiomas
y realizaban sus labores con eficiencia admirable.
En embajadas y consulados del mundo
traté con damas cuya gentileza y alcurnia
serán difíciles de olvidar.

Al llegar a diferentes oficinas
de capitales y ciudades intermedias
fui atendido
por verdaderas representantes del gremio,
quienes detrás de sus modernos escritorios
me dijeron con elegancia y dulzura:
Buenos días, señor, ¿en qué podemos servirle?

Asimismo en los despachos
de ciertas dependencias militares
y algunas comunidades religiosas.
En los supermercados,
pomposos y medianos hoteles,
puestos de información,
centros comerciales,
agencias de viajes y en aeropuertos,
es decir,
en casi todas las organizaciones
donde un simple ciudadano como yo
puede necesitar algún servicio
con un mínimo de buena educación,
hallé siempre la sonrisa y el encanto
de una secretaria debidamente preparada.

Lo anterior para mostrar que la buena secretaria
puede estar en los sitios más inesperados,
con su discreción, amabilidad, pulcritud,
lealtad, dedicación, compañerismo,
responsabilidad y todo lo concerniente
a su imprescindible labor profesional.

Pero ahora que tengo la fortuna
de tratar frecuentemente contigo
en distintas horas y circunstancias del día,
por razones también de mi trabajo,
compruebo, lleno de satisfacción,
que lo vivido antes, siendo muy optimista,
es apenas una parte microscópica
de lo mucho que tú vienes haciendo
en esta oficina tan barroca y singular,
donde todos, hasta cierto punto,
dependemos de tus actividades.

Como si la jornada que realizas fuese poca
para sentir la necesidad de tu presencia
y el deseo inocultable de mirarte
con gratitud y alegría,
la vida resolvió –por ser lo justo–
darte lo que muchas mujeres no tuvieron
y anhelaron más allá de lo posible:
Una belleza vibrante y singular.

viernes, 10 de agosto de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


LA GRAN EXPLOSIÓN

La Gran Explosión no se produjo,
como dicen los científicos,
hace quince o veinte mil millones de años,
ni sus ondas electromagnéticas
comenzaron a expandirse en ese instante
por el espacio inviolado.

La Gran Explosión ocurrió ayer
cuando te vi desnuda en el patio
ofreciendo tu fruto a mi deseo.
Allí todas las ondas,
conocidas y desconocidas,
comenzaron a expandirse
a través de mi cerebro,
único mundo que conozco,
que me importa y que comprendo.

Del libro "Las islas del pescador"


INVITACIÓN

No he sido rey ni guerrero;
no he visitado lujosas residencias
ni a ningún jefe de Estado.
Jamás me invitaron a cenar
al Tour d’Argent de París
o al hechizante palacio
de algún magnate petrolero
en los Emiratos Árabes.
Desconozco las artes del glamour,
las convenciones aristocráticas,
porque mi vida es sencilla
y sobria como una esfera.

No obstante, cualquiera de estos días,
mientras beso tu rostro iluminado,
voy a invitarte a compartir conmigo
el exquisito bouquet de un viejo brandy
cautivo en dos cristales de fino baccarat.

jueves, 9 de agosto de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


ELLAS

Dentro de muchos millones de siglos,
cuando todo tenga otra forma
o talvez ninguna forma,
en miles de años luz a la redonda.
Cuando no haya vida en esta Tierra
ni su más prolongada consecuencia,
Ellas, silenciosas,
como gaviotas cósmicas,
seguirán con su rumbo indefinido
o simplemente sin rumbo
entre lejanas e ignotísimas estrellas.

Del libro "Las islas del pescador"


EL RESPLANDOR

Por la luna de sus ojos buscaba,
en la transparente mirada,
pruebas de su resplandor.

Escudriñando aposentos,
desempolvaba sillas, retablos
y otros objetos de la imaginación,
volviéndoles la primitiva tersura.

Investigaba los demás recovecos
de las habitaciones, con su ermitaña luz.

En lo más íntimo de la recámara
descubría la belleza tan duramente buscada.
Pavorosa felicidad, fulgurante abismo,
locura que efervescía en su alma.

martes, 7 de agosto de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


CONCEPTO

A la mujer se le ama o se le odia,
se le desprecia o ensalza;
son esos sentimientos los que nos mueven a ella.
La mujer repugna o provoca.
Lo demás con la mujer
es un híbrido que rompe con la vida,
porque el hombre y la mujer
son dos fuerzas contrapuestas
que sólo encuentran reposo en su batalla eterna.

Del libro "Las islas del pescador"


AMIGA

Nueve veces bañarnos
en los nueve meandros de la Estigia,
hundiendo los talones tras los desnudos cuerpos
para no ser como Aquiles,
propensos al flechazo sorpresivo
o frutos inmaduros de la guerra,
que nunca propiciamos y tanto aborrecemos.
Pronto, vayamos al unísono
hasta el fondo del agua generosa
que puede invulnerarnos de la muerte;
no dejemos para tarde
este pacto de amor que nos convoca.
Bañémonos, amiga, y no preguntes
por el fuego intangible que nos une,
nos abrasa, deslumbra y eterniza.

Del libro "Las islas del pescador"


ATAVISMOS

De todos mis sueños el que mejor recuerdo
es aquel que soñé dentro de ti
emergiendo como espiga en la humedad del tiempo.
Era el grano nutrido por la tierra
celebrando el rito de Osiris
en el delta de tu bajo vientre.
Inmerso en el limo de tus aguas
vi surgir el milagro de la vida
como pez en un Nilo primigenio.

lunes, 6 de agosto de 2012

Del libro "Las islas del pescador"


AGONÍA ERÓTICA

Sexypétala rosa
que a la pasión te brindas
succionando mi bálano encendido.
Sexypétala rosa.

Cariátide embriagada,
cuasivirginal cornisa.
Corpúsculo al acecho de los furtivos besos.

Plus ultra de lo que
en mi cúrvida vida yo he soñado,
granjera de mi suelo atiborrado
de surcos pequeñísimos.
Plus ultra de lo que.

Estróbilo fruto enmadurado
bajo túrgidos bálanos queridos,
cimitárrica prenda regalada
para labios superlúbricos.

¿Estróbilo fruto enmadurado?...
¿Plus ultra de lo que?...
¿Cariátide embriagada?...
¿Sexypétala rosa?...
¡Yo qué sé!

sábado, 4 de agosto de 2012

Del libro "La calle de las complacencias"


TEODORA

Lujuria y ferocidad
no eran invenciones mías,
sino fuerzas primigenias y universales
en todos los reinos de los vivientes.
Giovanni Papini

Qué pronto iniciaste tus devaneos prostibularios
por todo el norte de África.
¿Cómo negar tu inteligencia y desmesurada ambición?

Con tus jugadas maestras mezclaste imperio y putería,
hasta doblegar, según Procopio,
los últimos reductos del sañudo Justiniano.
Ni el prostático Pontífice de Oriente
escapó de resbalar entre tus piernas.

Buena esa, Teodora, porque de ahí en adelante
fuiste reconocida como gran emperatriz
de los vastos dominios bizantinos.

No hubiera sido preciso, sin embargo,
enviar a tantas pobres muchachas
hacia las costas del Bósforo,
por desear simplemente, como tú,
mantener sus rodillas separadas.

Imperdonable, Teodora, tu sadismo
con quienes sólo pretendían ofrecer
su tibia y acogedora manzana
a posibles y erotizados transeúntes.

Del libro "La calle de las complacencias"


TRÍO DE HONOR

¡Oh Roma!,
en tu grandeza en tu hermosura,
huyó lo que era firme y solamente
lo fugitivo permanece y dura.
Francisco de Quevedo

Dinos francamente, Mesalina,
si quieres consumirte
en la perpetua pestilencia de tu cama.
Todo prostíbulo es pequeño para ti.

Tus pezones pintados,
y colgantes como pesadas sandías,
descienden vientre abajo
hasta la herida entreabierta de tu ingle.

Y tú, querida Julia, hija de Augusto,
bella y disoluta como nadie,
ganaste a punta de fornicaciones
el merecido destierro de la corte,
con un historial tan célebre
que se hizo para siempre inolvidable.

¿Qué me dices, Agripina,
hermana de Calígula,
nieta de Julia y madre de Nerón?
Cuando ya despachaste satisfechos
a todos los guardianes,
buscaste al hijo cuidadosamente maquillada,
con las más incestuosas intenciones.
Le ofreciste tus labios y tu cuerpo lascivo
como punto final de tus malévolos propósitos.

viernes, 3 de agosto de 2012

Del libro "La calle de las complacencias"


RAMERA

¡Oh mujer y fiebre hecha mujer!
Labios que te han husmeado
no husmean ya la muerte.
Saint John Perse

Los tiempos van cambiando
y tú, consuelo de los solitarios,
de aquellos que nunca fuimos saciados,
has tenido también suerte diversa:
Esclava en puertos orientales,
sacerdotisa en Grecia,
manceba en antros proletarios,
concubina de Reyes y Señores.
Pero aun así eres la misma,
siempre complaciente y costosa.

Podrán prohibirte aquello que procuras,
en ciertos días del año. Quizá los viernes,
los domingos y los miércoles.
Cuando estés embarazada
y un tiempo después del parto.

Podrán lapidarte, cortarte la nariz,
enviarte al ostracismo,
pero no conseguirán alejarte de nosotros,
dejándonos así, abandonados,
porque eres el fénix de aquellas
que se cuecen en su propio fuego.

Qué más da.
Mientras haya un cobertizo
de olorosa madera junto al bosque,
serás noble, puta y gozadora,
los tres bellos atributos con que adornas
los declives naturales de tu jugoso cuerpo.