viernes, 23 de enero de 2015

Del libro "El cofre del pirata"



MINÚSCULO HOMENAJE

No fue el hombre de Pekín
el primero en descubrir el fuego.
Al estilo de míticos dragones
un pequeño animal posee,
blindada con quitina endurecida,
su propia cámara de combustión.

Puede hacerla explotar a voluntad
produciendo terribles fogonazos
contra el rostro de sus enemigos.

Bienaventuranza y larga vida
para este sofisticado lanzallamas
precursor de la tecnología moderna,
denominado simplemente
Cucarrón Escopetero.

jueves, 22 de enero de 2015

Del libro "Por si las moscas"



MI PRIMER AMOR

La vi nacer bajo el cambiante cielo
de una finca llamada La Cascada,
en la ubérrima vereda de El Rosario,
municipio del frío Yarumal.

Escasos seis años yo contaba,
y ella impúber, me miraba y se lamía.
Retozábamos en los verdes pastizales
de aquella tosca región privilegiada.

En tardes de sol o de neblina,
antes de separarla de su madre
para conducirla hacia corral,
ensayábamos besos y caricias
con esa inocencia distendida
que manejan los amantes niños
al hallarse en silencio y soledad.

Hoy recuerdo igual que un sueño
a mi blanca ternerita enamorada
bajo los días azules de la infancia,
donde todo era fresco y perfumado
como una tierna rosa sin espinas,
en el jardín de mi primer amor.

Del libro "El cofre del pirata"



CAJAS & TUBOS

Si tomamos cajas y tubos de cartón
podemos amoblar con ellos
jaulas para conejos y otros roedores.

Estos, entrando y saliendo de los túneles,
destrozarán el cartón, y al terminar el día
la jaula estará llena de papel desmenuzado
que podrá utilizarse como arena
en perreras y casas para gatos.

Cuando gatos y perros la tengan inservible
se abonarán los árboles,
que a su debido tiempo llegarán a ser talados
para hacer más tubos y más cajas
donde nuevas generaciones de conejos
y otros roedores,
entrando y saliendo de los túneles,
repitan el ciclo de sus antepasados.

miércoles, 21 de enero de 2015

Del libro "Por si las moscas"




DORA MARÍA

La ternura que tienes
inicia esta canción;
tu presencia sin bordes
escribe las palabras.

Cuando no estés aquí
serán mis pensamientos
como lejano Norte
donde tus ojos arden.

Por lugares insólitos
te seguirá mi grito
en noches solitarias
invisible y callado.

Entonces mi alegría
llorando en los peñascos,
pidiendo que regreses
se morirá en el viento,
como mueren las aves
en los acantilados.

martes, 20 de enero de 2015

Del libro "Poemas misceláneos"




ASESINOS

El arma tenía silenciador
porque los asesinos,
como todos los cobardes,
la mataron a mansalva.

A la fija, con alevosía,
sin que mediara palabra
le dispararon por la espalda,
desde lejos,
a ella, la más tierna,
la más bella,
la consentida de mis afectos,
la que a sus 14 años buscaba,
como todos los seres soñadores,
una oportunidad en la vida
para luchar, para surgir,
para dar lo más noble
que guardaba dentro de sí.

A ella, precisamente a ella,
la asesinaron vilmente
porque no resistieron
la inefable transparencia
de su corazón adolescente.

Los asesinos que la mataron,
y todos los asesinos del mundo,
son unos hijos de puta
por siempre en la eternidad.

lunes, 19 de enero de 2015

Poema de Albeiro Acevedo en la voz de Verano Brisas



LOS HOMBRES SE MATAN
Albeiro Acevedo

Para los economistas,
especialmente para los doctarados.

Hombres oscuros o verdes o cafés
matan a otros hombres
matan por opciones sexuales
matan por el color de la raza
matan por el género
matan por creencias religiosas
matan por ideologías políticas
matan por deporte
matan por la tierra
matan por todo.

Todos pueden llegar a matar a todos
por todo.

Pero los hombres no han matado
tanto por el sexo
tanto por la raza
tanto por el género
tanto por la religión
tanto por la política
tanto por el deporte
tanto por la tierra
como por el capital.

En la histórica lucha por la propiedad de la riqueza,
la economía es la ciencia que induce a matar,
si es preciso, a todos los hombres por el capital.
Albeiro Acevedo.

Del libro "Poemas misceláneos"



LAS DISCÍPULAS DE BUZIRAGO

Dancemos con Buzirago. ¡Evohé! ¡Evohé!
Fortalezcamos su reino. ¡Evohé! ¡Evohé!
Somos de los íncubos los súcubos. ¡Evohé! ¡Evohé!

Venimos de un pasado tan remoto
como la prehistoria del mundo;
somos las hembras de un culto milenario,
de la fertilidad del universo.

Poblamos Oriente y Occidente
hasta llegar a Lacio.
Luego nos dispersamos por toda Europa.
Desde Egipto hasta Grecia nos han honrado,
y nosotras adoramos el reino de Buzirago.

Hacemos filtros de amor y no de odio
y cabalgamos sobre cualquier símbolo fálico.
Somos deformes y hermosas para Lucifer.
Somos jóvenes y viejas, rubias altas o morenas.

Tenemos manchas de nacimiento,
cicatrices y pezones supernumerarios
para alimentar monstruos y santos,
para que gocen los áulicos de Buzirago.

Somos las bellas que persiguió la Inquisición,
somos el culo de astros y cometas
pero sólo besamos el culo a nuestro Amo.
Él es nuestro monarca, nuestro Dios,
y nosotras sus humildes servidoras
diligentes y orgiásticas como a él le gustan.

Somos el símbolo de la libertad,
del espacioso pensamiento, del placer de la carne.
Somos la flor nocturna de todas las delicias
y con Satanás vamos a todas partes.

Nuestra historia es la historia del exterminio
con instrumentos de tortura, con la hoguera.
Pero somos tan encarnizadas
con nuestro endiablado oficio
que no hay tortura insoportable
en nombre de la lujuria y de la danza,
para complacer a nuestro Rey.

Nos gusta el Reino de las Tinieblas
y vamos a la muerte
tan alegres como a un festín.
No lloramos nuestras desgracias
y reímos a carcajadas cuando Satán nos cabalga.

Somos el terror de los hipócritas
y nuestra crítica no deja títere con cabeza.
Somos la constante de la humanidad,
la bilis de los corruptos, reprimidos e impotentes.

Enamoramos a Jasón y a Ulises
para que no regresaran a su patria,
pero somos las eternas enamoradas del Putas
y de su vasto imperio. ¡Quiera la noche
que jamás nos destierre de su reino!

Somos el alma y el corazón del sexo,
alma y corazón del mundo infernal
donde el amor es consumido por el fuego.
Somos el azote de las nuevas religiones,
salvo de las que siguen los cultos de Satán.

Amamos la posesión diabólica
y comemos macho cabrío,
por abajo cuando está vivo,
por arriba cuando está muerto.
No hay conciliábulo al que no asistamos
ni aquelarre que nos deje indiferentes...
Y así será por toda la eternidad.

Dancemos con Buzirago. ¡Evohé! ¡Evohé!
Fortalezcamos su reino. ¡Evohé! ¡Evohé!
Somos de los íncubos los súcubos. ¡Evohé! ¡Evohé!

viernes, 16 de enero de 2015

Del libro "Poemas misceláneos"



LA HECHICERÍA Y LO DIABÓLICO

La hechicería no es una superstición
y lo diabólico pertenece al reino de la luz,
Son gritos de libertad
lanzados por voces ancestrales,
consignas de rebeldía milenarias
salidas por la boca de los marginados,
de los portadores de vida,
hombres y mujeres perseguidos
por la vesania de los inquisidores.

La hechicería y lo diabólico
habitan en los genes de los desheredados,
como una bendición patas arriba
que redime, sin más y para siempre,
las antorchas que titilan
en el centro vital del atavismo.

Son el vuelo de las águilas doradas,
el rugir de las olas en los mares,
el viaje sin regreso de la fantasía,
el laberíntico mundo de los sueños,
el retorno de las migraciones,
el testigo de los torturados,
la cuna donde yace el universo.

miércoles, 14 de enero de 2015

Del libro "Poemas misceláneos"



VIAJES Y FORMAS DE BELCEBÚ

En los viejos barcos que cruzan los océanos
desde tiempo inmemorial, y más precisamente
en los sueños delirantes de los esclavos,
en las faltriqueras de algunos marineros,
en los cofres sellados de ávidos piratas,
en las valijas repletas de los inquisidores
que viajan listos para estrenar su látigo
o el potro de tormento de las tecnologías,
viaja también, como un don Juan, orondo,
Belcebú el tolerante, señor de los infiernos,
el que cruza los mares para cazar incrédulos
como cruzan los patos su corral y su estanque,
y con su magia negra burlarse de los blancos.

Lo he mirado en las noches, jovial como un enano,
con sus cuernos de cabro y su chivera hirsuta
montando las doncellas que acorrala en las costas
o en los claros selváticos que invitan al sabbat,
volando como un pájaro sobre los matorrales,
comiendo como un gigante
e incendiando las tierras que horadan sus pezuñas.

A veces es un gentleman que agrada a las señoras
y un amigo sin tacha para el cornudo esposo,
lo mismo que un juguete para niños de brazos
que miran inocentes sus cachos y su cola.

En ciertas ocasiones es como un gato negro,
un perro sin patas o liebre sin orejas;
así por todas partes, desde África hasta Europa,
desde el Norte hasta el Sur, por Asia y por América,
viaja como un grumete o fino capitán,
siempre cantando y riendo, libre como un don Nadie,
ya que en todo tiempo fue un bravo navegante
que supo inflar sus velas con pedos perfumados
en las noches de Luna y en días invernales.

Así es don Belcebú, señor de los infiernos,
el grande y omnisciente caballero del mundo.

martes, 13 de enero de 2015

Del libro "Poemas misceláneos"



RAZONES PARA EL SUICIDIO

He venido desde lejos,
de los abismos del cielo y las praderas del caos,
del mundo donde el sueño
suele confundirse con la realidad.

Padecí los placeres más exóticos
y disfruté los dolores más agudos.
Mi hambre y sed fueron saciadas por los dioses
en el cuenco nauseabundo de singulares demonios
bajo toldos pintados en orgiásticos festines,
donde engullí con verdadera gula
los diferentes manjares de la vida.

En los muslos ardientes de las vírgenes
escancié néctares deleitosos,
brindados todos ellos
por los perfectos mandatarios del amor.
También con putas de miserable aspecto,
aunque de alma dolorida y buena,
trajiné los caminos de la depravación
en cuartos prostibulariamente tristes,
cuando no con mancebos victoriosos
de aterradora audacia
y una orfandad injusta, desolada y cruel.

Los desengaños no me han sido ajenos,
pues siento fresca aún
la herida insana de mi última derrota
en el campo minado de las tribulaciones.

En mi viaje perenne hacia la soledad
he creído y descreído al mismo tiempo,
he orado y blasfemado con un furor sin freno
y una lengua venenosa y rápida.

Sucumbí ante vicios inefablemente obscenos,
y lo que es peor aún:
ante una turba de virtudes consagradas.
Soy la bestia y el ángel que se agitan
en su propia y fatal contradicción.

Ataqué sin piedad lo establecido
con ese nihilismo que siempre me acompaña
hasta en momentos de fugaz cordura,
o cuando alcanzo la región del éxtasis.

Soy el hastiado del mundo
y deambulo en silencio como un paria
por estas calles de mierda que me asfixian.
Soy la soledad y el tumulto que me agobian
con sus garras de cuervo mitológicas,
en mitad de la pena que me imponen
el falso orgullo y mi pasión perpetua,
soledad y tumulto que no cesan
ni en la palabra que resta del silencio
ni en mi silencio y pudor como poeta.

Del libro "Poemas misceláneos"



SÚPLICA DESESPERADA
DE UN AMANTE DEBILITADO
AL ARCÁNGEL BICEFAEL

Consuelo de Dios
que provocas los pecados del mundo,
no le niegues a mi amada
(por delante y por detrás)
el éxtasis continuo de tu divina gracia.

Ayúdame a consolarla en noches necesitadas,
llenas de luna y de estrellas,
o cuando la oscuridad lame como un perro
los bordes de su cama.

Oh, seguro Arcángel mío:
No me dejes solo con mi amada
–perra en celo que no sacia fácilmente
sus furores uterinos–,
porque estoy exangüe de amarla,
ya no respondo a sus besos
ni a sus caricias como antes;
mi cerebro está muy débil
y no resiste sus ansias.

Oh, Bicefael: Anda conmigo siempre
y apunta tu erección perpetua
contra sus piernas de fuego,
donde queman como un horno
su sonrisa vertical
y su culito anhelante de putilla en cierne,
mientras consigo reanimarme
para atacar de nuevo,
tú que no decaes ni te fatigas
porque tu cuerpo de látex
es más duro y más fiero
que mi pobre puñal de carne y piel.

Ayúdame y no te arrepentirás,
tú, que sabes tanto de las buenas obras,
que conoces bien las decisiones de Dios,
no sea que piense locamente
que talvez ya no la amo,
que me tienen sin cuidado sus deseos eróticos,
o lo que sería más aterrador:
que al final de mi vida decidí volverme santo.