domingo, 3 de agosto de 2014

Del libro "Trampantojos y otros versos"



SIETE

Siete son los grados de la perfección
y siete el número de la vida eterna.
Siete las terneras en el vaso de Entemena,
perteneciente a la cultura sumeria.
Siete los textos del Corán, relacionados
con los centros sutiles del hombre.
Siete el número del universo en movimiento,
asociado con el cuatro y con el tres.
Siete los ojos de Dios según el profeta Zacarías
y siete las cabezas del dragón en Apocalipsis 12.
Siete las parejas de cada animal limpio, en el arca de Noé.
Siete las esferas celestes y siete los brazos del candelabro
en el Antiguo y Nuevo Testamento.
Siete los estados de la materia y siete los mundos terrenales.
Siete las dimensiones de la conciencia
y siete los integrantes del Octavo Coro de ángeles y arcángeles.
Siete los habitantes infernales en la cultura mesopotámica
y siete el número sagrado en el culto de Apolo.
Siete los espíritus en la vara de José
y siete los personajes en la tragedia de Esquilo.
Siete los Jefes de la guerra entre Polinices y Etéocles.
Siete las torres y las puertas de Seamus Heaney
en una de sus grandes obras: “Sepelio en Tebas”.
Siete los pilares de la sabiduría en religiones antiguas
y siete los del libro de Thomas Edward Lawrence,
más conocido como Lawrence de Arabia.
Siete las vacas flacas y siete las vacas gordas
en los sueños del Faraón interpretados por José.
Siete los años para construir el templo de Salomón
y siete los pilares del mismo.
Siete los pecados capitales y también los de provincia.
Siete los sacramentos de la iglesia católica.
Siete las Obras de Misericordia
y siete las palabras del perdón
pronunciadas por Jesús crucificado.
Siete los dolores padecidos por María.
Siete las maravillas del mundo antiguo
y siete las del moderno.
Siete las Partidas de Alfonso X el Sabio,
siete los Tratados de Juan Montalvo
y siete los ensayos de José Carlos Mariátegui.
Siete los colores del arco iris
y siete las notas musicales.
Siete los días de la semana.
Siete los viajes de Simbad el Marino
y siete los mares de que hablaban los piratas.
Siete las cabritas de la constelación
y siete las vidas que tiene el gato
(aunque muchos hablan de nueve).
Siete las bellas artes
(y si no que lo diga el cine).
Siete los hermanos de Pulgarcito
y siete los elementos que utiliza
el poeta Jaime Jaramillo Escobar
para sazonar sus fakíricas comidas
en el silencio de su apartamento.
Siete las preferencias en mis deseos eróticos
(tan intensas que pienso que son catorce).
Siete los enanos de Blanca Nieves
y siete las Blanca Nieves para este enano.
Siete el número de la suerte
y siete los diamantes que perdí por un amor.

viernes, 1 de agosto de 2014

Del libro "Trampantojos y otros versos"



LAS RESPUESTAS

Nunca sabremos nada.
Porfirio Barba Jacob

Interrogué los astros, los planetas, los satélites, los asteroides, los meteoros, los cometas, el cinturón de Kuiper, la nube de Oort, las galaxias, las nebulosas, las constelaciones, los agujeros negros normales, los primitivos y los de gusano… Y no me dieron respuesta.
Me acerqué a las gigantes rojas, las supernovas, las enanas blancas y marrón, a la materia oscura, la antimateria, los cuantos, los cuásares, los neutrinos, los neutrones, los protones, los electrones y los hadrones, los rayos equis, gamma, ultravioleta e infrarrojos, los ángulos horarios y de ataque… Y nunca me respondieron.
Fui a las aberraciones cromática y esférica, a los años luz y los conos de luz, al azimut, al afelio, el perihelio, el apogeo y el perigeo, a las antipartículas y sus parientes, al acelerador de partículas, y por supuesto, a las partículas virtuales, elementales y de cualquier otra clase… Y no me dijeron nada.
Decidí preguntar entonces a las ascensiones recta y curva, a la astronomía tradicional, la astrofísica, la astrometría y la astronáutica, a los campos de Maxwell, de fuerza, magnéticos y gravitatorios… Y la respuesta no llegó.
Insistí frente a los antípodas, el Big Bang, el Big Crunch, el baricentro, la carta celeste, el cenit, el nadir, los círculos paralelos, las inclinaciones, giros y declinaciones, sin olvidar las constantes cosmológicas de Hubble y de Planck… Pero no recibí respuesta.
Pensé en las coordenadas, las conjunciones, la carga eléctrica, el cero absoluto, los efectos Doppler, fotoeléctrico, Hawking y Casimir, las culminaciones, el corrimiento cósmico, las efemérides, las cefeidas, perseidas, las leónidas, las condiciones iniciales y de contorno, incluso, la ausencia de contorno… Y de nada me sirvió.
Sin darme por vencido, cuestioné las singularidades, la ley de conservación energética, las cuerdas cerrada y cósmica, el desplazamiento hacia el rojo y el azul, los cúmulos abierto y globular, las dimensiones espaciales, la dualidad onda-partícula, los epiciclos deferentes y otros más, las determinaciones, los diagramas y discos de acreción… Y la respuesta continuó escondida.
Consulté las distancias, los eclipses, las ecuaciones, la eclíptica, los elementos orbitales, la elipsis, la energías cinética y potencial, lo equinoccios, los solsticios, las esferas celeste, topocéntrica, geocéntrica, heliocéntrica y baricéntrica… Y me dejaron a oscuras.
Me dirigí al espacio-tiempo, a la energía de la gran unificación y de la unificación electrodébil, a la entropía, los espines, los espectros, los espectrógrafos y la espectroscopia, al estado estacionario, la estructura causal, las excentricidades y estrellas de neutrones… Y jamás abrieron la boca.
Me concentré en las lentes acromática y gravitacional, en las fases de la Luna, en los grupos locales, las hipérbolas, el horizonte astronómico y de sucesos, en el índice de calor, la inflación, el indeterminismo científico, las fuerzas nucleares débiles y electromagnéticas… Y no dijeron ni mu.
Investigué las fusión nuclear, la dilatación temporal, las dimensiones enrollada y espacial, la geodesia, la interacción nuclear fuerte, el límite de Chandrasekhar, las longitudes de onda, la mecánica cuántica y la celeste, el principio de incertidumbre antrópico, el de exclusión y el cuántico de Planck… Y permanecieron mudos.
Confronté la radiación de fondo de microondas, los radares, los tiempos y el número imaginarios, la radioactividad, la relatividad especial y general, la teoría de la gran unificación, las magnitudes estelares, la gravedad cuántica, el infinito, los grados Kelvin, centígrados, Celsius y Fahrenheit, junto a los demás grados… Y me dejaron como antes.
Continué con la materia degenerada, la luminosidad, el medio y el polvo interestelares, los meridianos, las refracciones, las absorciones, el reposo absoluto, las resoluciones, la frecuencia principal, el círculo máximo, los semicírculos y los sistemas diferencial e inercial… Y permanecí en las mismas.
Desesperado recurrí a la NASA, estudié los propelentes, los distintos positivismos, el problema de los cuerpos, las protoestrellas, los pulsares, el punto vernal, los movimientos medio, diurno y uniforme, la precesión y las naves espaciales… Ni siquiera me miraron.
Volví sobre los nodos ascendente y descendente, las novas, las nutaciones, las parábolas y los paralajes, la penumbra, la singularidad desnuda, la segunda luz y la segunda ley de la termodinámica, la supersimetría, la supergravedad y el universo membrana… La indiferencia fue enorme.
Puse mi esperanza en la velocidad, la teoría del caos, los tiempos civil, atómico internacional, cosmológico y de efemérides, el paso por el pericentro dinámico, el baricéntrico, el terrestre, los siderales –local y de Greenwich–, el solar aparente y medio, el simplemente universal y el universal coordinado… Y quedé peor todavía.
Acorralé las poblaciones uno y dos, los telescopios, las unidades astronómicas, los parsecs, las conjeturas, las verticales, la arqueoastronomía, el zodíaco, la astrología, las cosmogonías, las teologías, las teogonías y demás ciencias, artes y supersticiones conocidas, como los sistemas políticos y religiosos, las corrientes ideológicas, la hechicería, los oráculos, la brujería, la adivinación y otras muchas nacidas de mi fantasía… Pero el enigma no se resolvió.
Desilusionado y maltrecho en mi búsqueda infructuosa –e impotente para esclarecer la incógnita–, me refugié en la poesía con la esperanza de sobrellevar mejor, dentro de los límites humanos, la desazón, la angustia y la rebeldía que diariamente me carcomen, porque no me resigno a vivir en perpetua oscuridad después de este fracaso aterrador y fiero.

jueves, 31 de julio de 2014

Del libro "Trampantojos y otros versos"



FRAGMENTOS DE UNA AUTOBIOGRAFÍA

He tenido una vida azarosa y contradictoria, un destino incierto y una suerte bastante atravesada.
Me desempeñé como agricultor, ganadero, pescador, arriero, domador de potros, minero, cazador, obrero, vendedor de libros y seguros, piloto de aviación, aprendiz de brujo, navegante del mar, odontólogo, conductor de lanchas, tractomulas, automóviles y motocicletas.
Monté en burros, camellos, bueyes, elefantes, caballos, cebras, delfines, ballenas, zancos, patines, triciclos, bicicletas, buses, taxis, tranvías y ferrocarriles.
Fui propietario de haciendas, casas, apartamentos, oficinas, locales, galpones, garajes, almacenes, tiendas, ventorrillos y supermercados.
Me asocié con iglesias, pirámides económicas, conventos, hospitales, universidades, colegios y guarderías. Regenté centros de prostitución (hetero y homosexuales), cometí adulterio y aplaqué maridos engañados, en el momento preciso.
Caminé, corrí, salté, participé en competencias, descendí, subí, practiqué boxeo, ciclismo, natación, buceo, equitación y balompié. Tuve amores, sufrí engaños, desengaños, traiciones, amenazas y atentados de casi fatales consecuencias.
Enfrenté calumnias, seducciones, maledicencias, acusaciones, falsos testimonios, falsos positivos y otras bagatelas de igual o parecido entorno.
Amaestré pulgas, tiburones, arañas, serpientes, basiliscos, dragones, escorpiones, tigres, leones, hienas, rinocerontes, avestruces, suegras energúmenas y suegros enfurecidos.
Disfruté manjares, aplausos, elogios, desarrollé proyectos, alcancé logros, fracasos, tuve encuentros, desencuentros, ilusiones, esperanzas, premios, reconocimientos literarios y amorosos.
Vagué, hice pereza, decidí abandonarla, asumí riesgos, investigué delitos, asistí a la universidad, aplacé materias, perdí asignaturas, recibí diplomas y los rompí, trabajé juiciosamente y renuncié a todos los empleos.
Dicté cátedra, conferencias, participé en talleres, simposios, mesas redondas, seminarios, congresos y conversatorios. Pergeñé versos, prosa, actué en teatro, radio, cine, televisión; fui jurado en concursos literarios y leí poemas en lugares públicos.
Aposté a los dados, las cartas, el chance, la lotería; descubrí trampas, interpreté los sueños, el I Ching, las Runas, el Tarot, la baraja española, las líneas de la mano, el tabaco, el chocolate, el astrágalo, la oniromancia, la nigromancia, la aruspicina, la ornitomancia, la aeromancia, la cartomancia, la astrología, la quiromancia, la cristalomancia, la numerología, la bibliomancia y el caparazón de las tortugas.
Probé licores, me emborraché, bailé todos los ritmos, me fracturé la pelvis, fumé marihuana, aspiré coca, ingerí LSD; padecí accidentes, enfermedades e intervenciones quirúrgicas. Reflexioné, medité, supuse, imaginé, mentí; practiqué el salto mortal, la gimnasia, los malabares y las contorsiones.
Tuve aciertos, equivocaciones, dudas, arrepentimientos, viajes astrales, tropezones, amigos, enemigos, relaciones neutrales, áulicos y detractores en la mayoría de mis actividades.
Vencí, fui vencido, asaltado, perseguido, alcanzado, capturado, liberado; contraje matrimonio, tuve dos hijas, enviudé, volví a casarme, enviudé otra vez, me casé de nuevo, volví a enviudar y estoy buscando novia.
Viví gratis, en el país y en el extranjero, pagando arriendo, de arrimado, a la intemperie, bajo los puentes, en mi consultorio odontológico, en la selva, en pequeños poblados, grandes urbes, puertos, playas, chozas lacustres, hoteles, inquilinatos desmirriados y lujosas residencias.
Manejé chequeras, tarjetas de crédito, dinero en efectivo; realicé trueques, recibí salvoconductos, certificados, falsifiqué documentos, dólares, euros, libras esterlinas y moneda nacional. Esquivé políticos, mafiosos, traquetos, religiosos, filántropos, misántropos, intelectuales, poetas y demás sujetos de conducta sospechosa.
Publiqué libros, revistas, periódicos, panfletos, boletines; pinté acuarelas, grafitis, acrílicos, murales y consignas revolucionarias en lugares prohibidos. No fui militar, no participé en torturas, desapariciones forzadas, masacres, guerras, invasiones ni crímenes de lesa humanidad.
Dialogué con minerales, plantas, animales, hadas, brujos, duendes, monstruos, dioses y demonios, entendiéndome bien con todos ellos, excepto con los de mi especie. Envejecí. Mas con tantos avatares y quehaceres a la espalda, doy por terminada mi faena, porque en el caso contrario me volvería intolerable y demasiado obvio.
Lo único que lamento y me hace sentir frustrado, es no haber sido Homero, Valmiki, Virgilio, Kalidasa, Lao Tse, Viasa, Dante, Shakespeare, y mucho menos Cervantes.

martes, 29 de julio de 2014

Del libro "Por si las moscas"



MUSMÉ

¿Qué será que Musmé ya no canta,
qué le pasa a la flor del Japón
que no trina de amor su garganta
ni suspira su fiel corazón?

Ya en sus labios la dulce sonata
no modula su tierna canción
y no escucha la Luna de plata
los coloquios de aquella pasión.

Puede ser por su amor que ya lejos
en la tierra extranjera olvidó
dos luceros que fueron reflejos

en la noche primera que amó,
y que luego, creyéndolo espejo,
al zarpar esa luz apagó.

Del libro "Por si las moscas"



CANCIÓN SENCILLA

A mi madrastra y amiga,
Lucía Madrigal

Voy a cantarte así, sencillamente,
como canto a las cosas cotidianas
que impregnan mi pasado y mi presente
con sus formas de luz por las mañanas.

El cariño dulzón e irreverente
que yo te di desde mi edad temprana,
es bien profundo y por demás consciente,
sin olvidar su condición humana.

Luciste ayer tus quinceañeros bríos
y luces hoy tu resplandor maduro
como el fruto que dora en los estíos.

Mañana en la vejez, te lo aseguro,
mi cariño será como esos ríos
que viajan sin saberlo hacia el futuro.

lunes, 28 de julio de 2014

Del libro "Por si las moscas"



NO TE VAYAS, AMOR

Te vas, amor, con lentitud de enfermo,
sin ganas de luchar,
a buscar otros mares y otros puertos
en donde comenzar.

Te vas, amor, sin conocer la ruta
que quieres transitar,
para viajar sobre flotantes velas
de un barco y nada más.

No te vayas, amor... ¿Por qué arriesgarse
en aras de ilusiones
que no tienen un fin a qué entregarse,

ni cánticos mejores
que puedan en el alma solazarse
sin sombras ni dolores?

Con estrambote de dolor te pido:
¡No te vayas, amor!

Del libro "Por si las moscas"



COMO TEJE SU RED EL PESCADOR

Como teje su red el pescador
voy tejiendo mi dicha cada día,
y aunque a veces la rompa algún dolor
una voz dice al corazón ¡porfía!

Una voz dice al corazón ¡porfía!
imitando al paciente pescador;
él encuentra tejiendo en cada día
esa dicha que anhela el corazón.

Esa dicha que anhela el corazón
es posible encontrarla cada día
tejiendo como lo hace el pescador.

¡Si con hilos de azules lejanías
fue formando su red de soñador,
también yo puedo terminar la mía!

viernes, 25 de julio de 2014

Del libro "Por si las moscas"



ADIÓS AL MAR

Voy a dejarte compañero amigo.
Al no escuchar tu rumoroso canto
siempre llorando soñaré contigo
en la ciudad donde maldigo tanto.

En tu recuerdo buscaré el abrigo
donde ocultar mi capital quebranto;
tú, solitario, sin contar conmigo,
serás profunda inmensidad de llanto.

Separados tú y yo, será una suerte
el misterio fatal de la agonía.
¿Qué podremos pedir si no la muerte,

o volver a encontrarnos algún día
en esas playas que dejé al perderte,
sobre tus olas para siempre mías?

Del libro "Por si las moscas"



RIMA Y MÉTRICA

Porque adoras el metro y la cadencia
del verso suave, musical, completo,
te escribo con el alma este soneto
inspirado por ti desde la ausencia.

Inspirado por ti desde la ausencia
que flota como barco a la deriva
sin muelle cierto, sin ciudad nativa,
pero atento al vaivén de la inclemencia.

Pero atento al vaivén de la inclemencia
tendré cuidado de agradarte en todos
los sueños que cultivas diariamente;

cuidado de seguir con persistencia
este amor singular de todos modos
que florece en un campo diferente.

jueves, 24 de julio de 2014

Del libro "Por si las moscas"



FELIZ CUMPLEAÑOS

Te repiten mis versos sin nombrarte
y estás presente en mi modesta prosa;
eres mi musa, mi terrena diosa,
mi trinchera, mi escudo, mi estandarte.

Está pronta mi voz a recobrarte
porque tu ausencia me parece odiosa
como la espina que perdió su rosa
y ciega punza al que quisiera amarte.

Ven pronto, mi amor, que me hace daño
el mundo sin tu cálida presencia;
quiero estar a tu lado como antaño.

Es triste prolongar esta experiencia
cuando podemos compartir hogaño
nuestras vidas en mutua complacencia.

Del libro "Por si las moscas"



A UN DIPLOMA

Miserable cartón cuyo destino
es hacer figurar como eminencia
la minúscula chispa de un cretino
en mercados de pública conciencia.

Es hacer que el burócrata ignorante
construya un pedestal de adulaciones
con piara de serviles mendicantes
mascullando sus míseras pasiones.

Miserable cartón, fatal destino
intuyo en tu futuro, y de por vida
serás el portador de lo que has sido:

con letras de oro la ignorancia herida;
para colmo de males, suspendido
en los lugares donde el hombre anida.

miércoles, 23 de julio de 2014

Del libro "Por si las moscas"



LAS CUATRO ESTACIONES

Con el "allegro" de La Primavera
cantan las aves junto a los violines,
las violas ladran como los mastines,
Vivaldi lanza su Estación primera.

Va la Segunda, si segundo fuera
todo el Verano sobre los confines,
con sus tormentas, al calor afines,
y trombas de agua por la ruda esfera.

Luego el Otoño que al placer convida
con el rojizo crepitar del fuego,
nos da su vino y la gozosa vida.

Hasta que Invierno cabizbajo anida
con lentas notas que Vivaldi luego
transforma en Primavera presentida.

Del libro "Por si las moscas"



MESTIZAJE

Fluye por mis venas sangre americana
(llamada india por un error de cálculo),
violada, perseguida y maltratada
por oscuros inquisidores que impusieron,
a través de la cruz y de la espada,
una religión intolerante y sátrapa
con una lengua esplendorosa y mágica.

Fluye por mis venas sangre de África,
traída por los traficantes de esclavos
que asolaron el continente negro.
Secuestrados más que prisioneros,
los vencidos viajaban como fruto
de un comercio inicuo y desgarrado,
trayendo, en su impotencia y su dolor,
las supersticiones de sus antepasados,
sus tabúes ancestrales, sus lamentos,
su resistencia y su espiritualidad.

Fluye por mis venas sangre islámica
mezclada con la propia de los invasores
sedientos de riqueza, crimen y saqueo;
sangre con una sensualidad ardiente,
carácter hospitalario, primitivo y nómada,
amor por la poesía, la música y la danza.

Fluye por mis venas sangre nórdica,
llegada por Alaska con el poder vikingo
que cruzó, en los más crudos inviernos,
el congelado cinturón de Bering,
cuando aún los españoles y otros pueblos
se batían en sus Cruzadas medievales
y los potros torturantes de la Inquisición.

Fluye por mis venas sangre polinesia,
llegada hace milenios por el Pacífico Sur
en rústicos pero bien diseñados catamaranes,
saltando de isla en isla con sus dioses
hasta tocar esta tierra exótica y ubérrima,
culminando así su portentosa empresa,
ejemplo y orgullo de navegación marítima.

Fluyen por mis venas muchas sangres
que con sangre han conformado el ego
de este continente selvático y querido.
Que nunca fluya por mis mestizas venas
sangre de razas que se piensan puras,
entes fatales de horrendos genocidios,
ignominiosos en la historia de la vida.

Del libro "Por si las moscas"



HALLOWEEN

Desde la remota Escocia
llegó a los Estados Unidos
y después a toda América,
traído por los viejos emigrantes
que llegaron a la nueva tierra.

Aquí perdió sus cualidades mágicas,
su rostro poético y su significado;
los espíritus dejaron de volar
alegremente por el ancho cielo,
como lo hacían en su antigua patria.

El 31 del ceñudo octubre
hoy ha degenerado en una fiesta
con niñitos de porte pedigüeño
disfrazados de ridículas maneras,
deambulando por parques y avenidas
en procura de confites y dinero.

Qué vergüenza para la mitología
y la leyenda (mas no para los niños),
descender desde las cumbres níveas
hasta el foso grotesco y enlodado
de la simple estupidez humana.