martes, 10 de julio de 2012

Del libro "El panteón incompleto"


MARCO POLO

Cuando llegó a la cárcel
cautivo por los genoveses,
fue como un bálsamo
sobre el tedio de los prisioneros.

Lo que contaba aquel hombre
venido de las tierras tártaras
donde míticos khanes en lujosísimos palacios
departían como dioses en un celeste harén,
sobrepasaba en mucho
la imaginación de sus congéneres.

Afortunadamente Rusticello consignó
en su Libro de las mravillas
las diversas aventuras del valiente veneciano,
homenaje también a Kubilai
protector de las artes y el comercio.

Del libro "El panteón incompleto"


HIPATIA

La estrujaron y rompieron sus vestidos,
la desollaron, arrancándole la carne
con afiladas conchas marinas;
sus restos fueron quemados
y sus obras destruidas.

Cuánta gloria la cubre todavía
sólo pueden decirlo los infolios,
mientras haya una chusma enfurecida,
densas nubes de incienso y un Cirilo.

Del libro "El panteón incompleto"


SÓCRATES

Un frío cosquilleo me corre por el cuerpo
ante la posibilidad de conocer los efectos
de la famosa bebida.
Quizás yo sí me hubiera fugado de la cárcel
(por cierto que los hombres van cambiando
con el pasar de los siglos).

Me duele tanta adversidad,
encarnada en un ente femenino
cuyo nombre casi todos conocemos.
Otra cosa fueron los comediógrafos,
que al menos lo pusieron por Las Nubes.

Me desconcierta –repito– tanta serenidad
ante el hecho inexorable.
De allí mi curiosidad por saber
las sensaciones que se tienen
al apurar el deletéreo bebedizo,
en tanto algún amigo sacrifica
el mejor de sus gallos a Esculapio.

Del libro "El panteón incompleto"


ERATÓSTENES

Hace siglos vivió un sabio,
que debido a sus amplios conocimientos
fue nombrado director de la biblioteca
donde halló un antiguo y polvoso manuscrito.

Motivado por tan raro pergamino
y apoyado en su genio y su bastón
emprendió, contra el deseo de los envidiosos,
la ruta que habría de llevarlo a descubrir
el tamaño y la forma de la Tierra.

Del libro "El panteón incompleto"


CONFUCIO

Fácil ha sido para el tiempo
conservar aquella filosofía
lanzada desde un país en caos,
donde la gula de los poderosos
devoraba el grueso de los habitantes,
porque su aguda dureza no pudo ser demolida
ni siquiera por los más enconados enemigos.

Hoy no importa su ascendencia aristocrática
ni sus candentes encuentros con Lao Tse,
menos quienes lo izaron hasta las altas esferas
unas veces, y otras le negaron el saludo
como si fuese un bandido.

Por encima de toda contingencia,
su pensamiento enjacilla los milenios;
escuela que tuvo como base,
principios de respeto y claridad.

Del libro "La calle de las complacencias"


ROMANAS

Siempre está la lujuria
donde quiera que tú estés,
adulterio y fornicación
constantemente deseas,
al instante quieres pecar
con cualquiera que veas,
para cumplir la lujuria,
al guiñar las oteas.
Libro de buen amor

No quiero que los jóvenes,
hambrientos de lujuria,
molesten a las esposas de otros hombres;
el sitio indicado para estos nuevos sátiros
debe ser el burdel.

No pensó el viejo Catón
(por esos absurdos de la vida)
que muchas de las señoras de esos hombres
tenían ya muy clara su opinión sobre los sátiros.

Del libro "La calle de las com placencias"


HERÓDOTO Y ESTRABÓN

Eso es alcanzar lo más alto,
lo que talvez nos dará el cielo.
Jorge Luis Borges

No lo digo yo sino Estrabón:
De Alejandría a Canopo
no cesa el tráfico de barcos
que noche y día van y vienen.

Sin asomo de vergüenza
las putas bailan en cubierta
con aquel libertinaje que propicia
los más deliciosos desenfrenos.

No lo digo yo sino Heródoto:
En la mansión de Afrodita
se puede encontrar de todo,
desde grandes riquezas y placeres
hasta un ejército enorme
bajo el cielo luminoso.

Jóvenes estupendos,
una academia de ciencias,
exquisitos vinos,
las más bellas y núbiles rameras.

lunes, 9 de julio de 2012

Del libro "La calle de las complacencias"

LAMIA

Todo se la va en decir:
¡trae bastante jabón,
trae bastante jabón!
Olafo el Amargado

Baño inmenso, sin fronteras,
en las aguas del Jónico y Egeo;
de todo el Mediterráneo.
Baño de amor sobre Lamia,
preferida de Demetrio Poliorcetes.

Baño de oro
cobrado en tributo a los atenienses
para el cósmico jabón de aquella dama
que puso su entrepierna
al servicio de todo el archipiélago.

Del libro "El panteón incompleto"


OMAR KHAYYAM

Todos te han cantado:
los rapsodas, los sabios y los muertos.
¿Por qué no hacerlo yo,
desconocido caminante
de un mundo sin futuro y sin historia?

Hijo legendario de los siglos
a quien los hombres
amantes de los goces epicúreos,
unidos a los bienes de la ciencia,
rinden culto perpetuo de amistad.

En tu remota Persia
voluptuosa y matemática
brillaste como el hijo de Darío
después de dominar Egipto
y apoderarse de Atenas,
antes de caer en Salamina.

Hoy los poetas de la Tierra
miramos hacia ti como a un Sol
encandilados por la luz
de tus versos divinos y distantes
que alborozan alegres los dintornos
en el mítico palacio de los dioses.

¡A tu salud, Omar!
Bebamos y gocemos estas copas
pletóricas de vino, por una eternidad.
No neguemos al cuerpo y al espíritu
las delicias del celeste Imperio.

Te amamos, timonel de nuestro barco,
vidente de nuestra oscuridad,
poeta del corazón, Omar Khayyam.

Del libro "El panteón incompleto"


JUAN SEBASTIÁN BACH

Más allá de las ideas teológicas,
más allá de las creencias generales,
más allá de mi ateísmo inveterado
está Bach con su música sagrada.

En un cosmos de notas majestuosas,
como un coro de ángeles cantores,
en fuga y contrapunto me transporta
hasta el trono de un Dios que nunca veo.

Desde el barco sin rumbo de mi vida
miro la costa donde Bach reposa
con su voz salvadora que promete
cómo escapar del caos y la nada.

Rindo tributo a su talento inmenso
no a una sola expresión de su epopeya,
que no puede encerrarse en un modelo
ignorando que Bach no tiene límite
en su inefable universo del espíritu.

Del libro "El panteón incompleto"


MAHATMA

No se olvida tu silueta flaca
y cubierta por un simple taparrabo.
Agitador en pañales te dijeron
los parlamentarios británicos.

Para Churchill fuiste apenas
un sedicioso faquir
cuando humillaste sus tropas
en la Marcha de la Sal aquel 21 de mayo,
no por la fuerza de las armas
sino por tu doctrina de ahimsa.

Bebiste en el Nuevo Testamento
y declaraste que sus palabras
te mordían el corazón.

No tuviste soldados a tu mando
ni autoridad formal alguna,
pero moviste los cimientos del Imperio
con tu ayuno y tu palabra inaudible.
Sufriste cárcel,
que no fue para ti cárcel sino templo.

Casarte a los 13 años
no impidió estudiar derecho en Londres,
tomar clases de baile y practicar oratoria.
Aprendiste la resistencia pacífica
leyendo a Tolstoi
y demás defensores de la protesta civil.

Trataste como nación a una colonia
asolada por hambrunas y por plagas,
que vivía bajo la férula de las supersticiones.
Aceptaste a los ateos, racistas y violentos
porque viste en ellos una gran familia,
incluyendo a los intocables.

Asombraste a los occidentales
con tu insólita visión frente a la guerra,
vetando la fabricación de armas.
Sugeriste a los judíos el suicidio colectivo
como repudio al nazismo,
sosteniendo que un acto de tal naturaleza
sería una herencia espiritual tan grande
que despertaría la conciencia pública
en todos los países.
Aunque muchos dudaron de tus métodos,
nadie pudo dudar de tu entereza.

El 15 de agosto de 1947
el mundo vio nacer un nuevo Estado.
Tus cenizas
dispersas por los ríos de la India
pagaron el tributo de la inmortalidad.
Dijo Nehrú:
Se ha ido la luz de nuestra vida.

domingo, 8 de julio de 2012

Del libro "La calle de las complacencias"


EVOCACIÓN TARDÍA

Eres padre del fuego,
pariente de la llama.
Libro de buen amor

Escapar de las tormentas del océano,
superar los polvorientos caminos
y llegar hasta el regazo femenil
en las noches de Luna.

Gozar las caricias de unas manos expertas
entre las sábanas blancas de una larga tarima.

Oh, delicias de la antigua Grecia,
aunque Platón rezongue.

viernes, 6 de julio de 2012

Del libro "El panteón incompleto"


TROTSKY

Cayó bajo el pico genocida
el hijo del granjero Bronstein
cubierto por la sombra democrática
en el amplio país de los aztecas.

Fue el árbol de los que no claudican,
de los que siempre apoyaron
la revolución permanente.

Lo miraron con reserva
burócratas y viejos dictadores,
y pecó de ingenuidad al permitir
que un alud de oportunistas
se infiltrara en su hijo predilecto.

Como luz de un espejo que se aleja
despierta aún sentimientos de admiración,
a despecho de otros amos y otros tiempos
que acicalan entre bombos, como antes,
los intrincados chiqueros del Poder.

Del libro "El panteón incompleto"


MARX

Sabemos que su lucha no fue fácil
más allá de los años juveniles,
ni siquiera en las épocas románticas
cuando Jenny –esa chica primorosa–
bailaba sin descanso en los salones
de la ciudad de Tréveris.

Entonces pensaban que más tarde
podrían acomodarse
en el medio antisemita de Alemania.

Sus opúsculos y libros
corrieron con un éxito asombroso,
pero nunca dejaron esos marcos
que faltaban en su exiguo presupuesto.

Padeció los rigores del destierro
porque fue solidario con su amigo
en la Sagrada Familia,
y otros igualmente dolorosos
debido al Manifiesto Comunista.

Destrozado y más pobre que una rata
presenció la agonía de sus hijos,
en tanto proclamaba la derrota
de los estados burgueses
y el ascenso triunfal del socialismo.

Grande y visionaria fue su obra
porque amó como hombre, a su manera,
sin poder desquiciar esa muralla
que le ponen a la vida los bribones.

Del libro "El panteón incompleto"


MAQUIAVELO

Por causa del humillante tormento
consagró lo mejor de su existencia
a exponer con claridad
los oscuros mecanismos del Poder.

Tan certero fue su pensamiento,
que después de varios siglos
su doctrina continúa desbordando
los angostos caminos de la posteridad.

Nació en cuna ilustre pero pobre
y tuvo esmerada educación;
su vida en la convulsa Florencia
fue lo menos maquiavélico que pueda imaginarse.

Presenció el juicio contra Savonarola
y la consunción de sus carnes en la hoguera;
nombrado miembro de Los Diez
y segundo secretario de la Cancillería,
demostró su habilidad en el manejo
de los sedosos cuchillos diplomáticos.

En su larga y fructífera carrera
acumuló diferentes enseñanzas,
que al regreso de los Médicis
le valieron la prisión y la tortura.

Más tarde el indulto le aguzó
su latente vocación intelectual;
dedicó al duque de Urbino
su libro más logrado,
pero este personaje ni siquiera lo leyó.

Hundido en la miseria y los recuerdos
murió donde había nacido,
dejando, además de El Príncipe,
varias obras de inocultable valor:
Discursos sobre la primera época de Tito Livio,
El arte de la guerra, Historia de Florencia,
y su famosa Mandrágora.

Del libro "El panteón incompleto"


EDGAR ALLAN POE

Príncipe de la alucinación,
del terror y de la muerte.
Campanero de la temeridad,
del opio y del alcohol:
Ya nadie quiere remover la tierra
donde yacen tus sueños,
repletos todos de sagrado horror.

Sólo quedan tus versos,
como una cuchillada
rondando en la oscuridad,
como duendes perdidos en la sombra
cantando su delirium tremens.

Del libro "El panteón incompleto"


SARTRE

Quién iba a pensar que aquel bisojo
entusiasta de seguir a las muchachas
por los pasillos de la universidad,
sería en el transcurso de los años
uno de los padres del existencialismo.

Desde niño se dio cuenta,
a través de los rudos compañeros,
entre el cielo y el mar de La Rochelle,
que la violencia existe y no da tregua,
que el infierno son los otros,
que la soledad es un garfio venenoso
incrustado en el centro de la vida.

Decidió que los premios son la trampa
donde quedan atrapados los creadores,
y mantuvo su labor proselitista
criticando los abusos del Poder.

Que el hombre es una pasión inútil
y las cosas están llenas de sí mismas,
son densas, viscosas, contingentes,
sostuvo el ideólogo francés
hasta el último segundo de sus días.

Del libro "El panteón incompleto"


RIMBAUD

...Y aquel hijo de padre cultivado,
después de una existencia tormentosa,
se sintió doblegado por la sífilis
a la edad de 37 años.

Con asomos de duro pragmatismo,
detrás de sus amores con Verlaine,
decidió trabajar en otros sueños
donde fuese mejor recompensado.

Más que los hechos anecdóticos
importa de su vida El Barco Ebrio,
el libro de Las Iluminaciones
y Una Temporada en el Infierno.

Divinizó la angustia existencial
asustando a los pacatos con sus vicios,
y viose lanzado hacia la cúspide,
escabrosa y legendaria,
de los poetas malditos.

Del libro "La calle de las complacencias"


FRINÉ

Pero lo malo es que todas estas cosas
vienen a dar en un fracaso irremediable.
León de Greiff

Pronta estuvo a financiar con sus encantos
la construcción de las murallas tebanas,
donde brillarían como soles las siguientes palabras:
Destruidas por Alejandro. Restauradas por Friné.

Posó desnuda la excelsa cortesana
frente al talento pictórico de Apeles,
y como una poliédrica Afrodita,
ante el brazo firme de Praxíteles.

Con sus pechos al viento
dando de mamar a toda Grecia.

Del libro "La calle de las complacencias"


LAIS
¡Gloria al Señor!
¡Da a unos y priva a otros! ¡Unos
pescan y otros se comen el pescado!
¡Gloria al Señor!
Las Mil Noches y Una Noche

Rechazar a Mirón,
a pesar del nutrido maquillaje
que un barbero, el sastre y el joyero
pusieron en su cuerpo enflaquecido.

Pedir diez mil dracmas a Demóstenes
por una sola noche,
pero a Diógenes
ofrecerse complaciente por un óbolo,
arrodillando así a la filosofía,
en actitud de rezo,
al pie del Monte de Venus.

Un espléndido sepulcro,
digno de las glorias de Bizancio,
erigieron los griegos en su honor
para eterna memoria de la santa.