jueves, 8 de agosto de 2013

Del libro "El cofre del pirata"



AUSENCIA

Dicen los científicos
que ninguna partícula supera
los 300.000 km/sg.,
que el fotón y el neutrino,
cuya masa es cero,
(confío en sus palabras)
se desplazan a tal velocidad.

Yo, tan lejos de la cumbre
del conocimiento humano,
aspiro humildemente en esta hora
repleta de nostalgia,
cabalgar un fotón o algún neutrino
que pueda conducirme
al sitio de la Tierra donde yaces
después de tu partida.

lunes, 5 de agosto de 2013

Del libro "Como simples chalupas al garete"



RESPUESTA PARA SAMANIEGO

Félix María de Samaniego (España, 1745-1801)
fue un gran fabulador. Escribió “El sombrerero”
y otros textos entretenidos y graciosos.

A los pies de un devoto franciscano
acudió un penitente. –“Diga hermano,
¿qué oficio tiene?” –“Padre, sombrerero”.
–“¿Y qué estado?” –“Soltero”.
–“¿Y cuál es su pecado dominante?”
–“Visitar a una moza”. –“¿Con frecuencia?”
–“Padre mío, bastante”. –“¿Cada mes?”
–“Mucho más”. –“¿Cada semana?”
–“Aún todavía más”. –“¿La cotidiana?”
–“Hago dos mil propósitos sinceros...”
–“Pero dígame, hermano, claramente:
¿Dos veces cada día?” –“Justamente”.
–“¿Pues cuándo diablos hace los sombreros?”

No me creo Samaniego, pero decidí responder,
a nombre de “El Sombrerero”, con el siguiente soneto:

Como ve, padre mío, soy certero
al hacer dos sombreros y dos tiros,
pues tiro mientras hago los sombreros
y fabrico sombreros mientras tiro.

Terminar diariamente dos sombreros
es poco, si los hago mientras tiro;
he pensado por tanto en un tercero,
o sea tres sombreros y tres tiros.

Hasta pienso que es nada en un soltero
que tiene tal pecado dominante;
y sospecho que usted, el día entero,

es fiel y solitario practicante
de lo que Onán propuso sin sombrero
para frailes de oficio mendicante.

Del libro "Como simples chalupas al garete"



PLAZA DE MERCADO

Temprano descubrí
el uso de la chispa y de la llama
después de hurtar el fuego a Prometeo
con el fin de donarlo a los humanos.

Fundé igualmente, por primera vez,
una bella ciudad sobre la Tierra
con plaza de mercado incorporada,
que hoy no vigilan mis ojos apagados
para mal de los hombres y de todo.

En ella venden, las hijas de los dioses,
brisas frescas y abundantes lluvias,
amaneceres, primaveras y veranos,
otoños rojos y ásperos inviernos,
relámpagos brillantes y filudos rayos,
animales proféticos,
árboles sagrados y profundos ríos.

Venden también el odio y el delito
que depreda los puntos cardinales,
más todas las pasiones que en subasta
no satisfacen la codicia humana.

Son allí rematadas y ofendidas
ilusiones, ausencias, soledades,
pero nunca este mercado nos ofrece
la ternura y el amor completos,
que soñamos los poetas desde antiguo.

viernes, 2 de agosto de 2013

Del libro "Como simples chalupas al garete"



OTRA LEYENDA DE TIFÓN

Poco después de haberse desposado,
Mario y Gabriela yacieron en su lecho
entre cañadulzales,
bajo una choza humilde,
junto al vibrante Barroso,
para engendrar un bárbaro terrible
como jamás lo hubo.

Sus brazos y piernas alcanzaron
distancias gigantescas,
como largos extremos de serpiente
con cabezas de asno demoníaco.

Tocando nebulosas y cometas.
arrojaba fuego por sus ojos,
y de su boca, refugio de titanes,
saltaban peñascos encendidos.

Los dioses huyeron de Salgar
con destino a Yarumal y Medellín,
y más tarde a Bogotá,
donde fueron transformándose en poetas:
Uno se tornó piedracielista.
El segundo prefirió el surrealismo.
Un tercero fue pedestre cuadernícola.
El cuarto un seguidor de Mito.
Uno más, flamante modernista.
El sexto un escuálido romántico.
El siguiente un pulcro parnasiano.
Otro más, un soberbio Nadaísta.
Y así consecutivamente, hasta dejar
el Parnaso hecho un prostíbulo.

Sólo Tifón permaneció en su puesto
como altivo poeta solitario
para mofarse de todos los humanos
con el cinismo que da la independencia,
mientras una turba de críticos obtusos,
escupiendo su baba deletérea,
intentaban silenciar la rebelión.

Sin heridas, Tifón volvió al Olimpo
para vengar la miserable afrenta
con estrofas de versos incisivos,
más violentos que Zeus el Tonante.

Desde allí sus poemas principales
se han ido eternizando paso a paso
sobre la móvil llanura del océano,
como petrel o tiburón hambriento,
dioses supremos de la inmortalidad.

Del libro "Como simples chalupas al garete"



MI ENAMORADA Y YO

Mi enamorada, hija del misterio,
lleva zapatillas de bronce y terciopelo,
oro, cobre o cualquier otro metal
que resista sus andanzas hechiceras.

En sus ancas de yegua mitológica,
seductoras como Afrodita en celo,
acomodo cada noche y cada día
mis atributos de sátiro insaciable.

Me gusta estimularla cuando ella
se convierte en cuadrúpeda lasciva:
leona, tigresa, perra o zorra
mientras busca seducir a los noctámbulos
con ademanes protervos e insinuantes
de damisela irresistible y laxa.

Así vencemos los dos al enemigo
que pretende el dominio de este reino
donde habitamos libertinamente
desde hace muchos siglos y milenios,
como amos exclusivos de la prostitución.

jueves, 1 de agosto de 2013

Del libro "Como simples chalupas al garete"



MELAMPO AMERICANO

Sabrán disculparme los lectores
el empeño que demuestro ahora
en hablar en primera persona,
como si fuera yo
el imbatible guardián del universo.

Claro tengo, hasta la saciedad,
que apenas represento
una humilde pavesa confinada
en los reductos de la eternidad,
a donde no intentan llegar
los opulentos heraldos de las musas,
en este planeta devastado
por la sevicia de bárbaros aedos
y vanidosos verdugos de las letras,
en su afán de coronar las cumbres
donde habita solitario
el furtivo centinela de los dioses.

Clarificado esto,
paso a contar mis acerbas desventuras,
mis conquistas y pocas cualidades:
Fui el primero en practicar la medicina,
tener dones proféticos, edificar templos
y mezclar con vino el agua.

Primero también en comprender
el melifluo lenguaje de los pájaros
y el más extraño aún de los insectos,
después de limpiarles sus oídos
con mi lengua de saliva seductora.

Salvé un nido de jóvenes serpientes,
evitando su final terrible
cuando dos de mis crueles servidores
intentaron sepultarlas en el barro,
después de sustraerles las entrañas
con tres garfios obtusos y oxidados.

Aprendí la ciencia oracular
en mil conversaciones con Apolo,
quien me legó los últimos secretos
guardados en el fondo de la vida,
partiendo de un examen minucioso
sobre las vísceras de los sacrificados.

Igual padecí lo inexplicable
en el trascurso de un año envilecido,
por intentar el robo de unas vacas
protegidas por los canes del tirano.
(¡Muchos días hundido en la miseria
de una cárcel injusta y putrefacta!).

Curé de su impotencia al hijo
inmolando toros y quemando fémures
en altares de dioses tutelares,
mientras veía el áspero tormento
que atenazaba al malhadado joven.
(Supe del peral donde clavó el cuchillo
el castrador de los becerros vírgenes).

Prometí sanar las hijas del monarca
(Ofión el demiurgo, para otros)
que merodeaban como bestias locas
por las montañas del país violento,
si accedía a compartir conmigo
las dos terceras partes de su reino.

Aunque de mal talante, consintió.
Así se hacen las cosas –medité–:
una mano debe lavar la otra,
igual en tierra que en el alto cielo.

Caudillo fui del doble reino
y amo del perro que jamás dormía
por defender mis ganados y mujeres.

Caí finalmente destrozado
por las yeguas iracundas y violentas,
sacerdotisas de la blanca Luna,
en las altas cordilleras de los Andes,
donde habitan el águila y el cóndor,
emperadores sin par de las alturas.

miércoles, 31 de julio de 2013

Del libro "Como simples chalupas al garete"



LOS SIETE MOSQUETEROS

Rodeando al mosquetero mayor
estamos los otros seis mosqueteros:
El filosófico y dialéctico Gorana,
más versado en faenas analógicas
que en prosaicos menesteres cotidianos.

El duende Arnulfo, festivo y andariego
por diferentes parajes del planeta,
desde Noruega y las estepas rusas,
hasta los mágicos campos de Turquía.

El deslumbrante Ronal Magnum
con su aureola de imagen y sonido,
mostrando a los humanos del futuro
la variopinta expresión de sus amigos.

El politólogo a quien decimos “Gonzo”,
con su férreo y brillante pensamiento
negando aprobaciones al silencio
contra los secuaces de la felonía.

El supremo Harles, dando corriente
a los reflectores de la cordialidad,
con su porte de cable gigantesco
y su sonrisa de niñito bueno.

Y este bárbaro jamás domesticado
creando confusión y desencanto
a los otros mosqueteros, sus amigos,
con desplantes trogloditas y hechiceros
mientras sueña con mares y con barcos.

Finalmente, me queda por nombrar
al máximo y conspicuo mosquetero
Jaime Jaramillo Escobar, X-504,
retador infatigable con su arma
de metáforas e imágenes ardientes,
contra la medianía que a sus pies crepita
como chamizo quemado en las hogueras
más pálidas y sucias de la mediocridad.

Justo es igualmente confirmar
que apoyando la sólida heptarquía
hay nobles y valientes caballeros,
dispuestos a vencer con su lanzada
el imperio indomable de la prosa
y aún el más sublime de la poesía.

martes, 30 de julio de 2013

Del libro "Como simples chalupas al garete"



LO PROMETIDO ES DEUDA

Sé que Argos tiene cien ojos,
y que Hermes,
el más hábil de todos los ladrones,
ha de esconderte en una cueva oscura
para salvarte de mis ansias íntimas.

Podrás ser transformada incluso
en vaca lechera habitante de la Luna,
pero no escaparás de mis ardores
porque a donde vayas siempre iré
con mi ejército de falos invencibles.

Cuando el pájaro carpintero
llame la lluvia con su golpeteo,
el viejo roble estará de parte mía
y los pastores matarán los tábanos
que pretenden encrespar a sus ovejas.

El torcecuello anidará en los sauces
muy cerca de las fuentes cristalinas,
y las hadas-ondina, mientras tanto,
regarán los campos con su hechizo acuático.

Cada gota de agua, sin embargo,
la tendré contaminada y deletérea,
porque pienso zambullirte toda,
no en el mítico cauce de la Estigia
sino en las negras cavidades del silencio,
donde habrás de morar eternamente,
con el fin de que olvides el pasado
que tanto te atormenta y desespera
en tu mundo prosaico y de malicia.

domingo, 28 de julio de 2013

Del libro "Como simples chalupas al garete"



GLAUCO SEGUNDO

Yo, Glauco Segundo, hijo de una dama
mezcla de diosa y condición humana,
padre de Belerofonte, El Citadino,
propietario de galantes caballadas,
briosas como vientos de tormenta
y ardientes como soles estivales,
nunca pongo reparo en sus amores
con sementales de divina estirpe,
porque soy partidario de Afrodita
en torneos de besos y de sábanas.

Por tanto siempre gano con honores
las competencias de bestias y de hombres
con mis yeguas que suelen desbocarse
derribando a los castos, o arrastrándolos
sobre los tercos pedruscos de la playa.

Me deleito azuzando los corceles
en los juegos nocturnos del palenque,
sin pedir que me rindan pleitesía
los timoratos esclavos de lo púdico,
con sacrificios realizados en mi nombre
y la esperanza de cambiar su suerte.

Cuando los burdos muñecos del dicterio
desanudan en las calles sus cuadrigas,
parto siempre con mi ejército de fuego
contra esos entes furibundos y retóricos.

Aunque soy el guardián del erotismo,
espero no se atreva el porvenir
con estatuas elevadas en recuerdo
de mis bravas hazañas amorosas,
porque yo, segundo de los Glaucos,
soy de fibra y atavismo diferentes,
sin envidia en esta tierra estéril
donde habitan como bichos iracundos
tantas hordas de bípedos hipócritas.