jueves, 18 de julio de 2013

Del libro "Abecedario poético"


Y

Explicar lo de vocal y consonante
o que tu nombre sea
I griega unas veces y otras Ye,
es un caso bastante singular,
pues te empeñas también en reunir
palabras y frases muy disímiles
en claras y sensatas oraciones,
con una discreción que causa gusto.

No satisfecha con esos exotismos,
te lanzas como símbolo del itrio
(ese raro metal que se presenta
en polvo abrillantado y casi negro,
que no puedo saber de dónde sale
por mi enorme carencia de cultura).

De igual modo que Júpiter y Venus,
perteneces al elemento aire,
aunque muchos astrólogos afirman
que con Mercurio, Urano y Don Saturno
te ves mejor junto a elementos neutros.

Similares maestros aseguran
que inauguras los tiempos siderales,
porque eres el Señor de los orígenes
y las consolidaciones generales,
que permites prevenir e interpretar
los fenómenos meteorológicos
de manera más rápida y segura.

Nada entiendo de tales vaguedades
y me lavo las manos cual Pilatos,
pues no quiero dejar que nos engañes
con tanta triquiñuela elemental,
idiotizando cerebros debiluchos,
sin un mínimo argumento razonable.

Prefiero disculparme y despedirme
de posibles lectores informados,
que conocen las leyes naturales
y no caen en trampas sin sentido
aunque tengan apariencia de verdades.

martes, 16 de julio de 2013

Del libro "Abecedario poético"


X

No aparece tu imagen en tu nombre
y es algo muy extraño, doña Equis,
además de ser un diez para romanos
cuando luces en mayúscula elegante,
o nueve simplemente si te hallas
vecina de una I por la siniestra.

En álgebra sorprendes mucho más
al hacer de Sherlock Holmes acuciosa,
designando cabalmente lo ignorado,
y hasta dicen personas muy versadas
que simbolizas la mente femenina
en los ciegos caminos de lo hermético.

Eres signo vinagroso de la alquimia,
y al doblarte te vuelves alambique
para esos locos y magos prodigiosos
que tantas cosas geniales nos dejaron
de una época oscura y tormentosa.

Das nombre también a un planeta
no descubierto por ningún astrónomo
en la danza silenciosa y amplia
del Sistema Solar que nos acoge.

Cuando algunos ocultistas te definen
como útero sagrado de natura
en la expresión de la vida vegetal,
los intuyo muy bien encaminados
por los hondos abismos metafísicos,
que nada prueban y aseguran todo.

Afirman igualmente los astrólogos
que en Tauro tienes tu mansión nocturna,
mientras en Libra la prefieres diurna,
sin contar con los demás intríngulis
de los arduos imperios zodiacales.

Adiós te digo pues, monstruosa X,
si monstruoso puede ser lo raro y bello
en este mundo de pasiones ásperas,
bajo el rostro sublime de la estética.

Es por eso que decido mi retiro
silencioso y sutil de tus dominios,
sin llegar a violentar, por ignorancia,
la silueta fantasmal de tus misterios.

lunes, 15 de julio de 2013

Del libro "Abecedario poético"


W

Dice mi olfato que eres una intrusa
en la lengua de Cervantes y Quevedo,
que llegaste de lejanos nortes
para invadir el territorio ibérico
con tu exótico grafismo y tus fonemas.

No importa; te acepto complacido
y jamás hablaré de tu impostura
mientras viajes en el tren de la amistad,
pues no aspiro a pecar de patriotero,
anacrónico, estrecho y troglodita,
en este mundo ya bien globalizado
por la ciencia, el arte y la tecnología.

Además, soy wagneriano en música
junto a Wolfgang Amadeo Mozart
y otros creadores de raíz germánica,
anglosajona y también escandinava,
porque en ellos encuentra mi cerebro
y mi débil corazón, talento y fuerza,
como nunca en verdad lo imaginara.

Símbolo igualmente del wolframio,
ese metal gris tirando a negro,
utilizado en fabricar los filamentos
de lámparas que son incandescentes.

Igualmente decidieron tu figura
como símbolo eléctrico del wat
y la letra inicial de las walkirias,
mensajeras del Supremo Odín,
que ofrecían amorosas la cerveza
y la fresca hidromiel a los guerreros
que orgullosos morían en batalla.

Wall Street se siente estremecido
si le niegas tu fonema soberano,
aunque veo en tal emporio de riqueza
una cueva de agiotistas y ladrones,
dedicados al azar y otras apuestas,
para gloria y plenitud de los infiernos.

Con Wall, ese duque endemoniado
que le gusta parecerse al dromedario
o a un hombre de furiosos ademanes
y espantosa fisonomía,
conocedor además de los secretos
del pasado, presente y porvenir,
me despido de ti plácidamente
admitiendo tu presencia indiscutible
en el regio corazón del Castellano.

sábado, 13 de julio de 2013

Del libro "Abecedario poético"


V

Velamen abombado por el viento
sobre la inquieta planicie de los mares,
das vida y veleidad a los humanos
en la feria de sus vanidades.

Ya nadie en español te da el sonido
que otros idiomas respetan todavía,
pero respondes a tales desacatos
mostrando el quinto numeral romano
y siendo el símbolo eléctrico del voltio,
del dúctil y metálico vanadio,
del inestable volumen y la velocidad.

En contubernio con el 1 y con el 2
sellas las armas autopropulsadas
que aquellos dementes alemanes
lanzaron en su guerra universal,
como destructivas precursoras
de los últimos cohetes teledirigidos
hacia los centros de la humanidad.

Si estás insatisfecha te unes a la A
para simbolizar el voltio-amperio,
unidad de potencia, más ilusa que real,
en las corrientes conocidas como alternas.

Te recuerda el soldado en su valor
al mezclar la vanidad con el deber
y la esperanza de vencer al enemigo,
antes de volver a la vagancia
con que sueña detrás de la trinchera
que tantas veces se torna sepultura.

Ahora me despido hasta que pueda
cantarte de nuevo cual mereces
por ser el Valafar de mi tragedia,
ya que dicho demonio me acompaña
con su cuerpo de ángel, y también
como león patiganso y de cabeza,
más su cola aliebrada y vivaracha
que le gusta presagiar el porvenir.

viernes, 12 de julio de 2013

Del libro "Abecedario poético"


U

Última vocal del nativo abecedario
y primera en el umbral de lo infinito,
unificas amorosa muchas cosas
con tu signo anunciador del universo.

Enmudeces frente a Q sin excepción,
y frente a G cuando te sientes despojada
de tu doble sombrero marca diéresis,
pero logras resarcirte vigorosa
como símbolo químico de uranio.

Conjunción disyuntiva cuando empieza
la siguiente palabra con tu precedente
aunque se interponga la silenciosa H,
mas no así cuando antecede O
y no sucede como debe ser.

Ubérrima en tus connotaciones,
no te arredras por ninguna causa,
y hasta tienes sugerentes cualidades,
como esa tan extraña de la ubicuidad.

Te gusta declarar el ultimátum
a políticos tartufos y cretinos,
que cínicos, impúdicos y arteros
responden a tu voz con carcajadas.

Los mayas te utilizan todavía
en sus raros calendarios astrológicos
(que son a la vez los astronómicos),
con las palabras U Zaklom Katum,
abstrusas como muchas de su idioma.

Continuar enumerando tus portentos
es tarea que jamás terminaré;
entonces digámonos ahora
lo mucho que me aprecias y te aprecio,
en el entorno general de todo
lo que vive y fenece cada día,
aunque no luzcas la grafía U.

martes, 9 de julio de 2013

Del libro "Abecedario poético"


T

Un pan bien horneado y nutritivo
te muestra en jeroglíficos egipcios,
para dicha de estómagos viajeros
a las negras regiones de ultratumba.

Asociada con la letra A
simbolizas en química el tantalio,
ese raro metal tan duro y denso
cuyo atómico número es 73,
expresado en brillante polvo negro
negador de la ausencia de sus cómplices.

Símbolo de la tonelada
y de esa rara unidad llamada tesla,
que nos habla de inducción magnética,
término éste que mira y desconoce
mi lenguaje apocado y esquelético.

Atino apenas en mi escaso léxico
a decir te quiero, te pienso y te perdono,
cuando me hallo ante el amor ingrato
que nunca supo pronunciar te amo
ni en los momentos de mayor terneza.

Se inicia con tu rúbrica el talento,
esa escasa condición intelectual
merecedora de alabanza y alegría
para indigentes y sufridos escritores,
que no pudieron conquistar la gloria
en los hinóspitos puertos de la fama.

También comienzas la palabra taxi,
cajón motorizado que nos lleva
por anchurosas avenidas y callejas
hasta oscuros rincones citadinos,
para esquilmarnos, por razón o fuerza,
los últimos reductos de la faltriquera.

Finalmente, no puedo comprender
por qué dicen los peones de lo hermético
que perteneces al elemento aire,
igual que al elemento fuego,
que tu esencia es el ámbar y el almizcle,
y otras mil y diez mil banalidades.

Llegó el momento de decirte adiós,
que más que un adiós es hasta luego,
porque en el caso real de nuestra lengua
ganaste ha mucho el natural respeto
que merecen cada una y todas
las letras de este noble y señorial idioma,
denominado español por los expertos
que todo lo revuelven y trastornan,
confundiendo al populacho indocto
no dispuesto a respetar las normas.

lunes, 8 de julio de 2013

Del libro "Abecedario poético"


S

Suave como la seda legendaria
de aquel gusano primigenio y útil;
brillante y fina en tu portal sutil
como el hilo de crustáceos y arañas,
que dejan huella pasajera y leve,
o tejen su artificio y su morada
donde atrapan numerosas víctimas.

Símbolo del azufre demoníaco
y del fugaz segundo
que marca el tiempo inexorable y rápido,
o bien el punto cardinal del Sur
donde reside la indomable Antártida.

Las brujas te adoran en sus sabbats
de nocturnos y orgiásticos festines,
también denominados aquelarres,
donde se canta, se danza y se copula
sin tabúes de edad o familiares,
para goce de humanos y demonios.

Sacerdotes y sacerdotisas,
en su tonta carrera al paraíso,
enredan la visión de tu figura,
como anzuelos sin pez y sin carnada
en un saco de rezos e imposturas.

Aunque ignoro la causa y el efecto
que presentan los nombres o atributos
del poderoso Alá,
y el número mágico 134,
cuya categoría suponen muy terrible,
sé que vales más que todos ellos
en el ambiguo manantial oculto.

Ahora quiero salir por donde vine
y dar mi despedida mientras busco
en otro poema, quizás menos fallido,
la venia generosa de un lector
que comprenda y perdone mi entelequia,
mi excesiva pobreza literaria,
mi agobiante ignorancia y mi sandez.

sábado, 6 de julio de 2013

Del libro "Abecedario poético"


R

Ese R.I.P. que indolente se pronuncia
o se escribe con fingida santidad,
es el soso papel que desempeñas
en el rígido proscenio del difunto.

Representas, seguida de la A,
ese símbolo químico del radio,
y al no ser coja ni manca ni cretina,
te pusieron como re en el pentagrama
para exigirte sublimar sonidos.

Tienes rabo elegante (no de paja),
y te pienso como dama en los salones
de afectada etiqueta y larga cola,
que pende de tu traje rebuscado
como signo decadente o modernista.

Inicias la razón en los humanos,
exótico producto del entendimiento,
que no alcanza a borrar las ilusiones
y el engaño que vivimos cada día
como topos rabiosos y castrados
con la navaja del embrutecimiento.

No escapas a la vil rapacidad
de aquellos que intentan sin escrúpulo
llevar hasta las cavas de sus bancos
los sufridos ahorros de los clientes.

Te duplicas como varias compañeras
con un sonido fuerte, asaz bonito,
imponiendo ante dicha situación
fonemas perdurables en el tiempo,
como barras de hierro en los carriles
por donde avanza el indomable tren.

Los cabalistas y los musulmanes
te atribuyen cualidades muy extrañas
en el conjunto de sus especulaciones.
En cambio, quiero darte con mi canto
un escaño decoroso en el poema,
con cariño y respeto por tu forma,
elegante nombradora de las Runas.

viernes, 5 de julio de 2013

Del libro "Abecedario poético"


Q

Quiromántico espejismo que se lee
en el extremo de los miembros superiores
sobre las líneas irregulares de sus palmas,
mucho más discontinuas que los quanta.

Igual que tus hermanas Ñ y K,
rivalizas en escasez frente a sus voces,
aunque fuerte como espolón de acero
en aguas de lenguajes turbulentos.

Quijotesca tarea es sostenerte
sobria y solitaria como los eremitas,
en un mundo de ruido y movimiento
donde reinan la sandunga y el jaleo.

Símbolo de la naturaleza transformista
en numerosos tratados de ocultismo,
nos recuerdas con hábil contundencia
que la vida es fugaz y transitoria
en este mundo de matones trogloditas.

Por mi parte esperaré los resultados
con paciencia de sabio, aunque soy necio,
sin quemar, como se dice, aquellas flores
que en alquimia representan siempre
el compuesto primordial de la gran Obra.

Creo saber por la queraunoscopia
(ese método griego de adivinación
a través del trueno, tan cercano al arte),
varias cosas de ti que nadie dice
por habitar en el fondo de lo arcano.

En diferentes idiomas del planeta
tu compañera U, la muy serena,
se pronuncia de manera independiente
(en aqua latina y el cinquanta italiano),
sin contar otras lenguas más exóticas
donde suenas oclusiva y postvelar.

Decirte adiós es algo poco grato,
pues ofreces cucañas bien jugosas
a los investigadores natos,
que saben trepar sin deslizarse
por las varas premiadas del idioma,
donde todas las letras se comportan
como dioses de un Olimpo interminable.