viernes, 5 de julio de 2013

Del libro "Abecedario poético"


Q

Quiromántico espejismo que se lee
en el extremo de los miembros superiores
sobre las líneas irregulares de sus palmas,
mucho más discontinuas que los quanta.

Igual que tus hermanas Ñ y K,
rivalizas en escasez frente a sus voces,
aunque fuerte como espolón de acero
en aguas de lenguajes turbulentos.

Quijotesca tarea es sostenerte
sobria y solitaria como los eremitas,
en un mundo de ruido y movimiento
donde reinan la sandunga y el jaleo.

Símbolo de la naturaleza transformista
en numerosos tratados de ocultismo,
nos recuerdas con hábil contundencia
que la vida es fugaz y transitoria
en este mundo de matones trogloditas.

Por mi parte esperaré los resultados
con paciencia de sabio, aunque soy necio,
sin quemar, como se dice, aquellas flores
que en alquimia representan siempre
el compuesto primordial de la gran Obra.

Creo saber por la queraunoscopia
(ese método griego de adivinación
a través del trueno, tan cercano al arte),
varias cosas de ti que nadie dice
por habitar en el fondo de lo arcano.

En diferentes idiomas del planeta
tu compañera U, la muy serena,
se pronuncia de manera independiente
(en aqua latina y el cinquanta italiano),
sin contar otras lenguas más exóticas
donde suenas oclusiva y postvelar.

Decirte adiós es algo poco grato,
pues ofreces cucañas bien jugosas
a los investigadores natos,
que saben trepar sin deslizarse
por las varas premiadas del idioma,
donde todas las letras se comportan
como dioses de un Olimpo interminable.

jueves, 4 de julio de 2013

Del libro "Abecedario poético"


P

Prepotente, pentágono y podrido
nos producen sensaciones repugnantes
que dependen de tu signo y existencia.

Placer, porno-erotismo y prostituta
nos conducen por caminos fantasiosos
frente a la hueca soledad que aplasta
con su garra inhumana y desmedida.

Se pierde o se gana por tu culpa
en palenques de dudosa pulcritud,
bajo el manto de una paz ficticia,
más cercana a la farsa que a lo ético.

Periféricas provincias de la oreja,
semialejadas de todo centralismo,
no tendrán tus propuestas peregrinas
en términos paganos y pagados
por los audio-cheques de la concurrencia.

Acolitas pandemonios y algazaras
en la siniestra capital del Báratro,
por la llegada de Papas y políticos
que no alcanzaron a pedir perdón.

Muchos otros disfrutan con el bien
de incontables riquezas, o la muerte,
dependiendo de tus artes oratorias,
vertidas sobre tiestos rebosantes
de ditirambos y falsos panegíricos.

Como símbolo químico del fósforo
eres incendio de tamaño cósmico,
que no puede apagarse con suspiros
ni lágrimas de amor condescendiente,
vertidas por ancianos cocodrilos.

Pactas con el Putas para tus brujerías,
negando o afirmando atávicos conceptos,
nacidos y extendidos como plaga
en las planicies de la imaginación,
por el prurito que tenemos todos
de conservar, por ignorancia o miedo,
cuando no por mezquinos intereses,
todo aquello que huele a sinrazón.

miércoles, 3 de julio de 2013

Del libro "Abecedario poético"


O

Te observo con respeto y simpatía
por estar químicamente oxigenada
en esta tierra maltratada y fértil,
porque sabes despertar cada mañana
en las cavernas de la oscuridad
bajo los rayos de un Sol gratificante.

Denotas diferencias y alternativas
al situarte en un lugar privilegiado,
entre muchas oraciones idiomáticas
que te observan alegres y curiosas
desde bandos forzudos y contrarios.

Como partícula inicial que eres
de los nombres propios irlandeses,
afirmas con certeza lo generacional,
algo que no hemos conquistado aún
en estos trópicos ardientes y fructuosos,
donde murieron filiaciones ancestrales.

La obscenidad (“ese lenguaje crítico
que algunos utilizan contra otros”)
también está presente en tu carácter,
ya que varios orificios corporales
lucen tu forma al comienzo o al final.

Te inicias en los observatorios
donde los astrónomos conjeturan
o refutan de manera irremediable,
el supuesto saber de sus decanos,
muchas veces obsoleto y obstinado
por el óxido asfixiante de los siglos.

Viajas tranquila y despejada siempre
hasta el fondo de las supersticiones
como signo de lo imperecedero
cuando utilizas el sonido ¡Ooommm!

En mi gran ignorancia no figuras
como letra en el idioma hebreo,
aunque tienes grandísima importancia
en las artes medievales de la alquimia
cuando ésta impone su divina Ley.

Demonio en Siria de la poesía
por esa facultad de ventriloquia
que permite pronunciar oráculos
para reyes altamente poderosos,
o simplistas y parcos ciudadanos,
cuando vas acompañada de la B.

Finalmente te siento indispensable
en numerosas y extrañas situaciones;
por ejemplo como círculo grandioso
que nos brinda con plena sencillez
la primigenia visión del universo.

martes, 2 de julio de 2013

Del libro "Abecedario poético"


Ñ

Ñoña y escasa de palabra eres
en este inmenso mar del español;
en francés y portugués eres fonema
que no figura en el contexto gráfico.

No te veo tampoco en italiano
ni en el viejo latín que hablara Séneca
mientras gritaba sus Catilinarias,
o en cualquiera de los otros genios
que hoy nos deleitan con su filosofía.

El inglés no se digna mencionarte
desde su trono de lengua universal,
y aunque insulto y desprecio no son míos,
te sugiero la humildad como defensa
contra todas tus soberbias compañeras
que intentan aplastarte impunemente.

Nunca serás ñácara en el mundo,
pues tu vírgula la veo aristocrática
en el plano singular de los adornos;
por eso el ñandú se yergue altivo
cuando cruza veloz sobre las grandes
pampas libres de nuestra Suramérica.

No me abstengo de nombrar al ñu
que tanto admiro por su gran cabeza,
su liso cuerpo de antílope africano
y cuernos curvos como luna nueva.

Para dejarte disfrutar en paz
acudo al ñañiguismo o abakuá,
expresión de santería caribeña
traída por traficantes portugueses
desde el negro y antiguo Camerún,
con aquellos cautivos que sufrieron
las consecuencias de la esclavitud.

domingo, 30 de junio de 2013

Del libro "Abecedario poético"


N

Soy un NN para ti. Tú para mí,
inabarcable como la numeración,
como el amor de los enamorados,
como intento mirar el universo
cuando inicio esta mágica canción.

Amable, no lo niego, lo aseguro,
pero temo tu presencia muchas veces
porque tu vicio es el odio inveterado,
como afirman legendarios ocultistas.

Tu perfume es el Jacinto, me lo juran,
aunque mi olfato demuestra que tu olor
se nota siempre en la demonología
como signo superior de los tormentos.

Originas la palabra nacimiento,
que según el cáustico Ambrose Bierce,
es el primero y mayor de los desastres.

Además de dar nombre a la nariz,
ese puesto de avanzada en plena cara
que nos hace parecer ridículos
frente al honesto y perspicaz espejo,
también intentas recordarme al simio.

Designas el norte geográfico
y el conjunto de números normales
que van girando alrededor del cero,
o si alguien lo prefiere, que lo diga,
cuando lo haces descartando el mismo.

Símbolo eres de ese cuerpo insípido,
inodoro, incoloro, simple y gaseoso,
llamado nitrógeno por los especialistas,
igual que del prefijo nano
y de tres unidades de medida
que involucran la palabra newton.

Te sobras en valores, casi todos
piezas magistrales de la contradicción,
o paradojas que van a enriquecer
aparentes incompatibilidades,
en coexistencia con lo más ilógico,
pero lleno de misterio y beatitud.

sábado, 29 de junio de 2013

Del libro "Abecedario poético"


M

Manifiestas, amiga, muchas cosas
y bautizas lugares como México,
Montreal, Maracaibo y Mar del Plata,
Macedonia, Melbourne y Melanesia;
también personajes legendarios,
movimientos, aventuras y desgracias.

Signo gramatical y acción externa
cuando inicias la palabra que te nombra,
expresando lo plástico y local.
En cambio, si al final te encuentras
con grafías extranjeras muy exóticas,
te vuelves colectiva y general.

En ti cabe el Mundo y cabe Marte,
que juntos con Mercurio se desplazan
como granos de arena en el espacio;
se acomodan igualmente muchas megas
de galaxias, ciclos, monumentos,
y hasta padeces delirios de grandeza
como esos exponentes de la mediocridad.

Además de macrobiana eres modesta
cuando cumples tus deberes cabalmente
(como pienso que lo hacía Matusalén),
ofreciendo de mamar a los humanos
la leche del amor y del olvido.

Está en ti el universo aunque le niegues
tu forma sugerente y majestuosa,
porque puedes mandarlo al ostracismo
como a burdo presidiario o tiranuelo
que se ha negado a gobernar en paz.

No temes a la muerte ni maldices
aunque inicias la palabra maldición,
que succiona las médulas ya secas
de asesinos, malandrines y ladrones.

Al decirte hasta luego te sugiero
recordar a la nativa de Magdala,
que con amor y erotismo deliciosos
apaciguó las pasiones del Mesías,
mientras éste predicaba en el desierto
parábolas que el viento se llevó.

viernes, 28 de junio de 2013

Del libro "Abecedario poético"


L

Lo elevado y extendido por sí mismo,
de acuerdo con las bases de la cábala,
lo representas tú, mujer hermosa,
símbolo del brazo en los humanos
y del ala en el cuerpo de las aves.

Solitaria y gemela al mismo tiempo,
ostentas tu sonrisa ligera y liberal
cuando juegas con la M, tu vecina,
que regula tu paso y nombra el mar,
mientras luce a tu espalda, como reina,
la legendaria y misteriosa K.

Eres llama al duplicar tu cuerpo
y lluvia inclemente en las llanuras,
lágrima rodada, salobre e incesante,
por la mejilla de los desheredados
mientras huyen de verdugos carniceros.

Reúsas ser la criada de uniforme
en los rudos espacios donde medran
gorilatos y poderes metafísicos,
aunque escriban con impúdica malicia
libertinos vocablos con tu signo.

Engalanas el idioma laureada
por plebeyos, por nobles y por todos
los que admiran tu música vibrante,
alveolar, fricativa y lateral,
lo mismo que el símbolo del litro
y la cifra romana de 50.

Es mi canto por hoy, pues ya te dejo
con tu valor numérico de 30
según afirman los sabios de la cábala,
o aquel otro que marcan los islámicos
cuando aseguran que eres 129
en los grandes laberintos de su fe.

Adiós mi bien amada, no me olvides,
nos veremos en la última partida
como buenos artistas del lenguaje:
Tú lidiando leguleyos y ladrones,
yo en la liza de mi eterno caminar.

jueves, 27 de junio de 2013

Del libro "Abecedario poético"


K

Komo en otras distintas okasiones,
hoy te rindo homenaje kon mi kanto
de poeta exultante y konvencido
por tu gracia y belleza morfológikas
entre todos los miembros del idioma.

Kon tu pierna tendida hacia adelante
nos sugieres el paso decidido
konke avanza el guerrero en la batalla,
o akel del vigoroso anciano
ke buska por ásperos kaminos
el don invaluable de la sabiduría.

Entre la J y la L, aprisionada,
ostentas sin embargo el estandarte
de numerosos luchadores libertarios,
ke pugnan por romper furiosamente
los cepos y kadenas de los ofendidos.

El hecho telúriko ke modifikó
tu estruktura en 730 antes de Kristo,
fue fundamental para enkontrarte viva
en la memoria de las civilizaciones.
Y aunke el templo de Jarute ya no exista,
kontinúas inkólume y serena
por los peñaskos de la posteridad.

Tu primera kualidad es el amor,
y perteneces al elemento agua
en los jardines de las rosas blankas,
donde danzan komplacientes las huríes
para todos los bizarros musulmanes,
y otros igualmente conektados
con tu porte legendario y señorial.

miércoles, 26 de junio de 2013

Del libro "Abecedario poético"


J

Fonema de articulación velar,
sordo y simplemente fricativo,
según se mira en regiones y países
donde ejerces tus poderes soberanos.

Nos regalas variedades de sonido,
desde un cálido vibrante y saleroso
hasta la suave y primaria aspiración.

Solamente en el siglo XVI
conquistaste total independencia,
pero fuiste la última en llegar
a la palestra latina ya moderna.

Confiésame ahora el raro vínculo
que te une con la letra X
en las palabras Axarquía y Texas,
sin descontar el legendario México.

Háblame del júbilo que causas
a tantos mezquinos y envidiosos,
cuando miran soberbios, de reojo,
desde sus torres de cristal y oro,
el llanto inconsolable de su prójimo.

Eres símil de la elástica jirafa
que rumia en pastizales africanos,
y juez que le agrada inmiscuirse
en disputas estériles y ajenas,
cuando da su sentencia vejatoria
en los altos tribunales del cohecho.

No haré juicio de valores, atrevido,
declarándote culpable o inocente
en este grupo de letras y fonemas,
que se afana diariamente por zurcir
un tejido idiomático perfecto.

Basta despedirme con aplausos,
pidiéndote el favor, una y mil veces,
de cumplir con lo tuyo y con lo mío,
sin tratar de joderte ni joderme
en los terrenos de la ortografía.