martes, 8 de enero de 2013

Del libro "Patente de corso"



NO ESTÁ LA TIERRA PARA HACER SONETOS

16

El oro de la Tierra está en su suelo
cubierto por la fauna y por la flora,
que grita con dolor su desconsuelo
al golpe de la mano destructora.

Los ríos corren persiguiendo el cielo
hasta mares de costas seductoras,
sin alcanzar a remontar el vuelo
que los libre de muerte espantadora.

Responde entonces la fatal pobreza
con voz amenazante que nos dice
el sinuoso escenario donde empiezan

el hambre y la protesta que maldicen
los abusos sin fin de la riqueza
cuando a la humana condición desdice.

lunes, 7 de enero de 2013

Del libro "Patente de corso"



NO ESTÁ LA TIERRA PARA HACER SONETOS

15

Se deslizan las aguas malolientes
entre apriscos y valles reposados,
mientras manos de seres indolentes
les lanzan desperdicios por los lados.

El fondo llevan sucio y la corriente
es un hilo mugriento, desechado
por las urbes rabiosas e imprudentes
que soslayan el daño provocado.

Tanta falta de amor por esta Tierra
pudre su cuerpo sucio y maltratado;
lo maltrata el cacique de las sierra

y el bajero que vive entre el ganado,
el mal gobierno que constante yerra…
¡Y que el Diablo se lleve lo sobrado!

domingo, 6 de enero de 2013

Del libro "Patente de corso"



NO ESTÁ LA TIERRA PARA HACER SONETOS

14

Población resignada y decadente
que no protesta y toma Coca-Cola:
¿No siente ya los cuernos en la frente
de la estulticia que camina sola?

Mantener en la paz un referente
sin gran cabeza y sibilante cola,
es arar en el mar o en la pendiente
del gran desierto que ni Azar controla.

Poblacho resignado y perezoso
para el combate de una causa justa:
¿Será que un día arrojará orgulloso

la bota del tirano que le ajusta
los talones, insano y rencoroso,
como lo exige dignidad augusta?

sábado, 5 de enero de 2013

Del libro "Patente de corso"



NO ESTÁ LA TIERRA PARA HACER SONETOS

13

Una cueva de buitres y ladrones
son varias dependencias del Estado,
que accionan entusiastas los botones
en busca del dinero recaudado.

Son felices hallando posiciones
que permitan abrir esos candados
guardianes de los verdes billetones
por sencillos usuarios entregados.

No existe Alí Babá que los descubra
ni con “ábrete sésamo” controle
la rapiña feroz y aristocrática,

que subsiste perdida entre la bruma
como una condición del descontrole,
herencia de una casta burocrática.

jueves, 3 de enero de 2013

Del libro "Patente de corso"



NO ESTÁ LA TIERRA PARA HACER SONETOS

12

Arribistas de todos los pelambres:
¿Cómo van sus intrigas palaciegas?
Los he visto canijos y con hambre
junto a las puertas de antesalas ciegas.

Ignoro qué se pide y qué se entrega
en esos sitios de color de alambre;
ajeno vivo a semejante brega,
mis medias tejo con mejor estambre.

Escribo y leo y escribiendo digo
todas las cosas que me causan pena.
No doy tregua, tampoco la maldigo.

En mi ferviente soledad serena
con mi verso feroz lanzo el castigo
que merece el traidor como condena.

miércoles, 2 de enero de 2013

Del libro "Patente de corso"



NO ESTÁ LA TIERRA PARA HACER SONETOS

11

Detestable delito es el secuestro
y la puesta de minas quiebra patas,
que estallan en sonoras cataratas
segando lo mejor del suelo nuestro.

Nunca sabré si blasfemar de retro
por el hondo dolor que me arrebata,
o ese mismo dolor forrarlo en plata
con lágrimas de amor y Padrenuestros.

Detestable labor es todo aquello
y también la tozuda indiferencia
con que se mira el infernal delito

que cobra impuesto y legaliza el sello
del crimen y su pérfida conciencia,
cuando falta honradez y sobra el mito.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Del libro "Patente de corso"



NO ESTÁ LA TIERRA PARA HACER SONETOS

10

El mundo es de todos, no de algunos
soplones, matasietes y bandidos
que llevan el terror como los hunos
a los campos antaño florecidos.

Tampoco de guerreros montaraces
que mezclan la verdad con el olvido
y la violencia de sus viejas frases
con que intentan mostrar lo conocido.

Si la Tierra es de todos, empecemos
a edificar con laboriosas manos
esa patria feliz que pretendemos,

sin servilismos ni poderes vanos,
un lugar donde todos aportemos
nuestro grano de arena como hermanos.

Del libro "Patente de corso"



NO ESTÁ LA TIERRA PARA HACER SONETOS

9

Al mirar la elección de presidentes,
diputados y oscuros congresistas
que apoyan asesinos en sus listas
de manera abusiva y repelente

no hay que ser ni siquiera pesimista
para ver lo podrido y lo indecente;
bastan los comentarios de la gente
que posa de informada y optimista.

Protegen desde arriba malhechores
que siembran el terror en las montañas
de grandes fincas y pequeños huertos

donde habitan humildes labradores
propietarios de rústicas cabañas
levantadas con sangre de sus muertos.

Del libro "Patente de corso"



NO ESTÁ LA TIERRA PARA HACER SONETOS

8

Sicarios de corbata y etiqueta
zumbando como moscas infinitas,
cambiaron ya su perorata escueta
de antiguo comunismo a terroristas.

Nos venden una imagen populista
como guardianes de la democracia,
cuando son en verdad oportunistas
de una burda y pueril idiosincrasia.

Asesinos espurios: llegarán
tiempos mejores de los hoy vividos
bajo sus botas de arbitrariedad.

Talvez nuevos poderes buscarán
un punto equidistante permitido
por los principios de la libertad.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Del libro "Patente de corso"



NO ESTÁ LA TIERRA PARA HACER SONETOS

7

Cuando salgo escudado de la casa
en una limosina bien blindada
con vidrieras recién polarizadas
y haciendo de las normas tabla rasa,

demuestro que algo sucio me atenaza.
Si escoltado transito la calzada
por sabuesos que van en desbandada,
debe ser que algo guardo en la terraza

que me hace escurridizo y temeroso.
La teme el que la debe y no la paga,
como tanto emergente poderoso

que ignora la justicia y no la daga
con que hiere al humilde y generoso
que su insolencia y vanidad halaga.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Del libro "Patente de corso"



NO ESTÁ LA TIERRA PARA HACER SONETOS

6

Voceros del poder legislativo,
fabricantes de leyes con la panza,
vergüenza de la tierra donde vivo,
verdugos de la fe y de la esperanza.

Comadres del poder ejecutivo,
sanguijuelas del pueblo que los lanza,
climatéricos, impúdicos y altivos,
monaguillos del vicio y la pitanza.

¿Hasta cuándo tendremos tropelías
en los recintos que la Ley ofrece
para cosas más nobles y sensatas?

Por lo menos que no hablen tonterías
en un lugar que por su acción parece
un refugio de loros y de ratas.

Del libro "Patente de corso"



NO ESTÁ LA TIERRA PARA HACER SONETOS

5

Aquí nombro la chusma paridora,
como dice Vallejo* en sus escritos,
cuando desgarra con dolor su grito
contra esta tierra que justicia implora.

Es la chusma del siempre y del ahora,
indiferente al torrencial conflicto,
que deriva cual viejo derrelicto
por mares de batiente aterradora.

Sólo sueña trepar por la pendiente
que asfalta su arribismo vergonzoso,
extraña al pensamiento inteligente

cuando existen caminos vigorosos,
bajo un cielo de Sol resplandeciente,
sin nubes ni huracanes tenebrosos.

* Fernando Vallejo, escritor colombiano.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Del libro "Patente de corso"



NO ESTÁ LA TIERRA PARA HACER SONETOS

4

¡Arriba, juventud de juventudes!
Llegó el momento de tomar conciencia,
para siempre dejar la indiferencia
y exigirle al deber que nos ayude.

Impedirle al ignaro que se escude
tras el fuero de tanta complacencia,
es combatir la desastrosa inercia
que a la disculpa y al engaño alude.

Llegó el momento juventud inquieta
de hacer algo por esta tierra indiana,
y no ser en el mundo cual veleta

que gira y gira en su existencia vana
con los vientos contrarios del planeta
al vaivén de siniestra caravana.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Del libro "Patente de corso"



NO ESTÁ LA TIERRA PARA HACER SONETOS

3

Planeta de contrastes y de luchas
donde el crimen se apoya en la revancha,
las putas lucen sus enaguas anchas
y se habla del fusil hasta en la ducha.

Planeta de contrastes y de luchas
donde unas veces se trabaja en serio,
desglosándole al triunfo su misterio
con gran empeño y esperanza mucha.

Es un lugar donde se baila y llora
al compás de constantes balaceras,
o en que se busca superar las horas

del martirio que lleva en faltriquera
cual presagio de bienes que atesora
sin poderlos mostrar como quisiera.

Del libro "Patente de corso"



NO ESTÁ LA TIERRA PARA HACER SONETOS

2

Este globo feraz y complaciente
donde hasta el Sol enamorado brilla
tiene en los hombres la feroz pandilla
que maltrata su rostro impunemente.

Mares hondos y selvas sin orillas
aprisionan su croquis rudamente,
y en su dorso doblando la rodilla
una turba de hienas inclementes

besándole a la muerte los talones.
Pero todo tendrá su fin un día,
cuando termine la mortal querella

y no sangre su vientre a borbotones.
Habrá paz de verdad, no fantasía
en noche oscura sin ninguna estrella.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Del libro "Patente de corso"



NO ESTÁ LA TIERRA PARA HACER SONETOS

1

No está la Tierra para hacer sonetos
mientras haya en sus campos doloridos
tanto muerto perdido en vericuetos
por cuenta de matones conocidos.

En otra situación habría tenido
un respiro de paz y de respeto,
y sus suelos, de rayos encendidos,
no fueran cotas de sangrante peto.

Mala suerte de valles y montañas,
grandes urbes y humildes caseríos
soportar tantos hijos sin entrañas,

que sin tregua cercenan nobles bríos
de aquellas vidas que el valor extraña
cuando cubre sus féretros ya fríos.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Del libro "Patente de corso"



YO, ESPARTACO

Dicen los historiadores que en el año 113
antes de llegar el Redentor Occidental,
vine al mundo en una región de Tracia
dominada en aquel tiempo por el Imperio Romano.

Al negarme a servir en las tropas invasoras
fui reducido a esclavitud,
enviándome a las canteras para trabajos forzados.
Comprado por alguien, traficante en prisioneros
para la escuela de gladiadores en Capua,
pude escapar ileso gracias a mi fortaleza,
mi penetrante inteligencia y mesurado juicio.

Iniciada la rebelión, bajo mis órdenes
fue derrotado Clodio Glabro el pretor
en la llamada Tercera Guerra Servil,
conocida como Guerra de los Esclavos
o simple Guerra de los Gladiadores,
en la Batalla del Vesubio.

A la victoria encimamos
la derrota del pretor Varinio,
con sus lictores y caballo,
obligándolo a escapar como un bandido,
a marchas forzadas, sin partidarios y a pie.

Tomamos varias ciudades por las armas
mientras me afanaba en preparar un ejército
de 70 mil hombres dispuestos y aguerridos,
que llegaron a sumar más de 100 mil,
para enfrentar las legiones imperiales.

Combatimos contra Léntulo Clodiano
y Lucio Gelio
evadiendo sus emboscadas,
o tendiéndoselas.
Jamás olvidaré tan azarosos encuentros
bajo el auspicio de victorias decisivas.

Observando que no éramos vencibles,
los romanos reunieron,
a las órdenes del cónsul Craso Longino,
todas sus fuerzas disponibles
para el encuentro definitivo
en las llanuras del Po.
Pero igual que en ocasiones anteriores,
mordieron el polvo y bebieron su desgracia.

En Apulia libré el último combate
después de sacrificar mi caballo
para igualarme con mis subalternos.
¡Ay de mí cuando imaginé que el enemigo
me daría los necesarios tras su inminente derrota,
o que al contrario, no tendría necesidad de ellos!

No sin antes conquistar mayores triunfos,
fui traicionado por piratas sicilianos
que me entregaron con el grueso de mis tropas
a la barbarie de mis perseguidores.
¡Oh soberbia! ¡Oh infortunio!
¡Oh vanidad de mis últimos momentos,
llevada hasta los bordes de la irracionalidad!

Herido y de rodillas en el instante supremo
caí con 60 mil de mis hombres
sobre la hierba roja.
Los que lograron sobrevivir y no escaparon
fueron crucificados al borde de la Vía Appia
entre Capua y Roma para escarmiento de todos,
como lección de dominio
y advertencia de los vencedores
a las futuras generaciones.

El noble Craso capturó a Varinia
con nuestra descendencia de meses,
liberándola después en compañía del niño
y enviándola secretamente hacia su tierra natal,
protegida por un manto de riquezas materiales.

Hoy mi espíritu regresa ordenando a los vencidos
no doblegar la frente en sus luchas libertarias
ni claudicar ungiendo poderes imperiales.
Mientras Varinia duerme su sueño interminable
y callados reposan mis ínclitos guerreros
bajo la tierra parda que aplaudió sus hazañas,
seguiré dando un ejemplo sobre el pesado mundo
que impenitente sueña fundir la oscuridad.

Del libro "Patente de corso"



SENCILLA INVITACIÓN

Te invito a caminar conmigo
por aquellos senderos polvorientos
que no llevan a ninguna parte…
o quizás a todas partes.

Te invito a caminar conmigo
por los campos de fértiles llanuras,
donde los pobres recogen sus cosechas
y el ganado pasta perezosamente.

Te invito a caminar conmigo
por las cumbres nevadas y volcánicas
donde águilas y cóndores
alimentan sus pichones siempre hambrientos.

Te invito a caminar conmigo
por las vertientes abruptas donde el agua
se precipita con afán suicida
en busca del mar, desconocido aún.

Te invito a caminar conmigo
por las estrechas y rudas carreteras
que parecen serpientes huidizas
en rincones silenciosos y escondidos.

Te invito a caminar conmigo
por las amplias y modernas autopistas,
simulacro de rutas sin retorno,
que van a sitios extrañamente bellos
o a sórdidas ciudades industriales
donde todo se fabrica en serie.

Te invito a penetrar conmigo
la superficie secreta de la tierra
donde ocultan los gnomos sus tesoros
como agiotistas de algún país en sombras.

Te invito a navegar conmigo
por los mares de la fantasía
en mi barco cargado de imaginación,
sobre las aguas turbulentas o tranquilas
que soportan el sol del mediodía.

Te invito a dialogar conmigo
en las noches de luna y estrelladas,
cuando no entre rayos y huracanes,
para enseñarte el valor de lo imposible
y el brillo de los peces en la oscuridad.

Te invito a remontar el vuelo
en mi nave de proyectos siderales,
más allá de la atmósfera terrestre
donde no puedan el dolor y la fatiga
quebrantar nuestros sueños libertarios.

Te invito a rechazar la guerra
que alimenta sin tregua y con sevicia
la contradicha condición humana.

Te invito, mi amor, no dudes tanto,
pues la duda es un monstruo que devora
nuestros anhelos y luchas ancestrales,
sin que hallemos manera de frenarlo.

Ven pronto entonces y bebamos
en la copa repleta de la vida,
sobre esta tierra y estas aguas encantadas,
antes de que llegue la parca vengativa
a borrarnos de su lista definitivamente.

Del libro "El panteón incompleto"



LOPE DE AGUIRRE

¡Nunca la ultrajaréis! gritó el caudillo
y Elvira sintió sobre sus hombros
la mano encallecida de su padre.

Violento y rufianesco, rebelde sin causa,
finalmente nimbado de grandeza,
Lope adivinó en aquella hora
la oscura realidad de su derrota.

Pocos saben de honor y de pureza,
pensó el aventurero,
casi nadie de un acto por amor.

Esgrimió su puñal
y rodeando el cuerpo de la joven
lo hundió por la espalda muchas veces
como perdido en afiebrado sueño.

¡El diablo os ha tendido una celada!
gimió ella doblegándose.

¡No podrán ultrajaros, no podrán!
bramó Aguirre compungido
frente al rostro de la víctima,
sin soltar el puñal ensangrentado.

Del libro "El panteón incompleto"



ANAYANSI

Tu danza nativa y el cuidado de la casa
hicieron más por el recio navegante
que toda la corte de España, reunida.

Tu voz dulce, cargada de nostalgia,
arrulló los sueños del conquistador
que quiso buscar,
más allá de las tierras descubiertas,
la quimera azulosa de otros mares.

Ni Leoncico fue tan fiel con su Señor.

Por esas y otras cosas ignoradas,
es más querido tu nombre
que muchos inscritos sobre el dorso
del inmenso Mar del Sur.

Si alguno permanece entre los pocos
que pueden luchar contra el olvido,
es el tuyo, Anayansi de Balboa.