miércoles, 28 de mayo de 2014

Del libro "Poemas siderales"



GALAXIAS

Más de mil millones de galaxias
en este universo que observamos.
¡Oh, cuánta maravilla en nuestros ojos!
Irregulares, geométricas, redondas,
elípticas y planas,
también llamadas de disco,
y subdivididas en espirales ordinarias,
lenticulares y barradas,
más otras sabias denominaciones
para explicar el prodigio.

Todo inefable y tan hermoso todo
que no puedo dejar de estremecerme
ante a esa caótica grandiosidad
y mi suprema ignorancia.
Sólo atino a escribir esta canción,
pobre y opaca como el corto tiempo
que viviré deambulando por la Tierra.

Del libro "Poemas siderales"



SÓLO ILUSIÓN

La cuántica nos dice cada día
que el vacío universal no existe;
hasta en las regiones escasas de materia
hay un mar de energía en ebullición,
donde se crean y destruyen las partículas;
se presenta allí el termodinámico carácter
de los llamados agujeros negros
y otros prodigios ignorados por mi acervo.

¿La nada, en dónde queda o cuándo llega?
¿Lo aprendido, simplemente es ilusión?
¿Ilusión la vida, la muerte y el vacío?
¿El poema que escribo es ilusión?
¿Ilusión el libro que lo guarda intacto?
¿Y el hombre que lo mira es ilusión?
Ilusión, sólo ilusión, mera ilusión;
no existe nada más que la ilusión.

martes, 27 de mayo de 2014

Del libro "Poemas siderales"



AGUJEROS NEGROS

No somos tan oscuros como dicen,
aunque sí calientes, y representamos
algo extraordinario en esta inmensidad
cuasi vacía de la palestra cósmica.

Nuestros fogonazos de rayos gamma
seguirán misteriosos por un tiempo
para la estrecha inteligencia humana.
Desde grandes distancias los lanzamos,
sin precedentes en la astronomía,
ya que existimos en todos los tamaños,
para indiferencia de tantos ignorantes
y parabienes de los hombres sabios.

Consecuentes con el relativismo y la cuántica,
sentimos necesidad de leyes más complejas
que den a comprender los colapsos gravitatorios
presentados en distintos lugares del espacio.

A los que intentan llegar hasta nosotros
les decimos: Será un viaje sin retorno
porque las zonas espacio-temporales,
defensoras de nuestros bordes límites,
no permiten regresar de buenos modos,
por los intensos campos gravitacionales
y la radiación electromagnética,
que impiden escapar a la materia conocida.

Somos, pues, invisibles y obstinados
para quienes buscan describirnos y apresarnos,
algo imposible mientras sigan ignorando
lo que somos realmente en el contexto
de esta negra inmensidad desconocida.

lunes, 26 de mayo de 2014

Del libro "Poemas siderales"



LOS HADRONES

Los hadrones y otros miembros
de las partículas elementales,
con sus vibrantes nombres
y capacidad de interacción,
a través de la fuerza nuclear fuerte,
une protones y neutrones varios
en núcleos atómicos, rigiéndose
al tiempo entre ellos mismos,
cuando partículas de alta energía
colisionan con los núcleos en pleno.

Otras fuerzas que también actúan
son la electromagnética y la gravitatoria,
junto a la fuerza nuclear más débil
que define la desintegración radiactiva
en lo profundo del caldero cósmico.

Me gustan los hadrones además
porque, salvo los protones conocidos
y los neutrones nucleares igualmente,
suelen ser tan inestables como yo,
desintegrarse y formar nuevos hadrones.

Tienen mesones y bariones que reúnen
suficientes características vitales
para confundir a físicos no expertos,
con nombres deslumbrantes y sonoros
que afirman la realidad de cuanto existe
en el fondo de los cuerpos siderales.

domingo, 25 de mayo de 2014

Del libro "Poemas siderales"



RECICLAJE ESTELAR

El Big Bang (de hidrógeno y de helio)
nos regaló también algo de litio
y un poco de boro y de berilio.
Lo demás fue fabricado por estrellas
en sus reacciones de fusión nuclear,
fundiendo cuerpos ligeros y pesados
en la matriz de sus vientres encendidos.

El Sol y sus planetas (viajeros espaciales)
son remanentes de estrellas extinguidas.
Por tales circunstancias, según veo,
a nuestros componentes se les dice
en jerga familiar “los reciclados”, es decir
escombros residuales de basureros cósmicos.

Y nosotros, siempre fatuos y pueriles,
creyendo en algo omnipotente y sabio
que hizo a imagen y semejanza suya,
esta Tierra esclava del progreso humano.

Del libro "El panteón incompleto"



GEORGE SAND

Descubrirla fue degustar su esplendor
y la inmensa ternura de su genio.
Dijo Flaubert que sería recordada
como gloria singular
en el futuro de Francia.

Una justa visión sobre la vida
enmarcó sus amores con Musset
y Federico Chopin.

Practicó sentimientos de amistad
con diferentes artistas de la época,
y habló de lo fugaz del tiempo
con pasión tan desmedida
que capturó a Dumas en las redes
de su eterno comienzo del vivir.

Antepuso a la pasión política
una fuerte pasión por las ideas.
Sensible y espontánea,
llegó a sostener públicamente
que la poca instrucción de la mujer
era el más violento crimen
que los hombres cometían contra ella.

Demostró con toda intensidad
vivir sus obras antes de plasmarlas;
tildó de asesino a su adorable Alfredo
sin ocultar el ansia que sentía
por compañeros más jóvenes.

Invadió territorios masculinos
envuelta en humaredas de cigarro,
y luciendo atrevidas vestimentas
exacerbó los ánimos de entonces.

Lo más interesante, sin embargo,
fueron sus tantos deliciosos libros,
sobre los cuales la crítica europea
sostuvo sin ambages
que nunca una escritora había logrado
disección más refinada del corazón humano.

Del libro "Poemas siderales"



EVOLUCIONES ESTELARES

Gas y polvo de las grandes nubes,
llamadas protoestrellas locamente,
iluminan los sueños de mis noches
cuando intento traspasar los límites
de mi débil y corta fantasía
viajando por caminos ignorados.

No veré colapsar masas informes
ni el inmenso calor que oprime el núcleo,
compuesto de abundante hidrógeno,
donde las reacciones de fusión se inician
hacia otro estado futuro evolutivo,
ni sillas en la mesa de mis nietos
como atentos parroquianos del futuro.

Sin hidrógeno, las masas estelares
serán gigantes rojas dispuestas a explotar,
dando inicio a brillantes supernovas,
difusas nebulosas planetarias,
negros agujeros, estrellas de neutrones,
enanas blancas castas y discretas,
o cuerpos siderales más exóticos
ignorados y regidos cabalmente
por leyes para mí desconocidas,
en las vastas llanuras del silencio.

Impotente viviré, ignaro y sorprendido
frente al vasto arsenal del universo,
como vive una ameba en altamar,
un neutrino en la extensión del átomo,
o una simple oruga en el Sistema Solar.

viernes, 23 de mayo de 2014

Del libro "Poemas siderales"



NUNCA SABREMOS NADA

El universo finito o infinito (no se sabe),
como un gigantesco laboratorio natural,
con diversos grados de temperatura
y otras singularidades cotidianas,
jamás mostrará su faz total y curva
a los ojos de la ciencia y la tecnología.

La astrofísica, que lleva en sus entrañas
la relatividad y la mecánica cuántica,
la termodinámica y la física de plasmas,
la de partículas y el estado sólido,
podrá revelarnos muchas cosas,
pero no descifrar completamente
los laberintos de la eternidad.

Conceptos a veces no entendibles
como paralaje y espectros estelares,
espectroscopia astronómica y magnitudes
aparentes o absolutas,
cuyos brillos regulan las distancias
y las masas reales de los astros
que miramos como espejos del espacio.

Todo morirá como los hombres,
las flores, los peces y los tigres,
los microbios, las piedras y los pájaros.

Será entonces la nada, que nada puede ser,
porque nada es nada de la nada, nada,
ni tiempo ni espacio ni materia viva
que intenta autoestudiarse y comprenderse
en su infinita oquedad de no existencia,
sin un Big Bang expandido y proyectado
hacia un compacto Big Crunch irrealizable.

jueves, 22 de mayo de 2014

Del libro "Poemas siderales"



OTROS SISTEMAS SOLARES

Además de este cubículo casero
se puede disfrutar un aire fresco
traspasando el cinturón de Kuiper
y la gran nube de Oort,
para lanzarnos por la Vía Láctea
en busca de otros soles y planetas
que perturban nuestro espíritu
con sus giros y danzas espaciales.

Cuerpos no visibles circundando estrellas,
luminarias de un espacio casi solo,
objetos en el cosmos, peregrinos,
que observamos por radiotelescopios,
vacío sideral, modernos Argos
que no terminan de cerrar sus ojos.

Iguales que la vida, llegarán
tecnologías para tales aventuras,
brotando diariamente cual semillas
en el ubérrimo suelo de la Tierra,
donde el tiempo se siente investigado
por la materia, sin fin resucitada.

Viajaremos allende las constelaciones
que iluminan serenas nuestras noches,
dejando este recinto macondiano
tantas veces violado y destruido
por la llaga de un cáncer incurable,
llamado humanidad por los humanos.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Del libro "Poemas siderales"



ASTEROIDES Y OTROS CUERPOS

Nos llaman indistintamente
planetas menores, igual que planetoides.
Conformamos una gran familia
dentro y fuera del Sistema Solar,
y orbitamos, pequeños y rocosos,
entre Júpiter y Marte en torno a Helios.

Hijos pródigos de cielos misteriosos,
el mundo que habitamos es complejo
y nuestro grupo también;
somos de 500.000 a 1´000.000,
siendo Hilda, Tule y los Troyanos
los más reconocidos actualmente.

Viajamos a la Tierra para quemarlo todo
con el poder que los dioses nos otorgan;
unos mueren devorados por la atmósfera
mientras otros pisamos suelo firme,
como en el “caso Tunguska”
y aquel que acabó los dinosaurios.

Sabemos por qué se producen los vacíos
o generan las llamadas “resonancias”,
y rechazamos que el amante de Selene
despeine nuestro pelo con su aliento,
que la toldilla terrestre, traicionera,
calcine o fragmente nuestros cuerpos
como pavesas perdidas en el cosmos.

Los semiesféricos: Ceres, Vesta y Palas;
los alargados: Camila, Eunomia y Davida.
Betulia, Héctor y Castalia son bizarros;
Gaspra tien cráteres, roca menuda y polvo fino
sobre su antigua y desigual espalda.

A Eros le lanzaron un cohete
con modernos instrumentos electrónicos,
pero éste resistió el impacto,
hecho normal en nosotros los viajeros
que surcamos decididos el espacio.

Sería bueno descargar sin previo aviso,
sobre ese puntito azul desperdigado
en un rincón de su galaxia madre,
una lluvia torrencial de fuego
contra la turba de caníbales que intenta
conquistar el universo con su técnica,
mientras se niega a convivir en paz.

Quieran los dioses que mañana caiga
sobre la testa de esa burda especie
una sarta de cometas y asteroides,
como partes de guerra iluminados
por un Sol de abrasantes aleluyas.

Del libro "Poemas siderales"



PLUTÓN-CARONTE

Esposo de Proserpina,
con Júpiter y Neptuno destroné a mi padre
en los comienzos del tiempo.
Fue el primero dios de Cielo y Tierra,
mientras Neptuno escogía el mar,
y yo, finalmente solitario,
el reino del submundo donde rijo
las llamas y los muertos.

Noveno y más lejano del Sistema
(39 unidades astronómicas o más,
en cantidad aún desconocida).
Aunque así, no soy un hijo ingrato:
giro alrededor de mi progenitor
en 250 años, porque disto de él
5.900 millones de kilómetros
según afirman los investigadores.

La inclinación sobre la eclíptica
y mis valores excéntricos
superan los de todos mis parientes
que danzan igualmente en el espacio.

Paso delante de Neptuno para entibiar mi cuerpo
con los rayos viajeros de mi padre,
sin entrar en su gélido sendero
porque rechazo interferir sus pasos,
y me ven con poderosos telescopios
que detectan mi color amarillento
debido a mis normales componentes.

Fui una antigua luna neptuniana,
expulsada con violencia de su órbita
en las primeras contiendas familiares;
numerosos astrónomos incluso
me niegan el derecho a ser planeta,
afirmando que soy un invitado
del conocido Cinturón de Kuiper.

Imaginan también varios exégetas
que Caronte es mi hermano, no mi hijo,
aunque poco diré sobre este asunto.
Su revolución alrededor mío
es igual a la mía alrededor suyo,
en este caso la de mi rotación,
lo que quiere decir que soy el único
con un satélite natural sincrónico.

No puedo asegurar por cuánto tiempo
viviré sin sondas terrícolas y arteras,
que pasan raudas hacia ignotos mundos
con sus fardos de ilusión a cuestas,
lanzadas por los bípedos implumes
en su loca carrera hacia el espacio,
donde sólo encontrarán tropiezos
propiciados por múltiples estrellas
que sabrán derretirlos como cebo
de un minúsculo planeta destruido
por la furia de mentes extraviadas
que no quisieron conservar su esfera.

martes, 20 de mayo de 2014

Del libro "Poemas siderales"



NEPTUNO

Dios del mar en el planeta Tierra,
tengo hijos como Urano y anillos numerosos;
mi turbulenta atmósfera y el albedo poseído
devuelven el 84% de la luz que allí recibo.

Mi revolución de 165 años
y un giro sobre el eje cada 16 horas,
con una magnitud que me oculta
ante los ojos de los imprudentes,
me ayuda a escapar de los humanos
como ente misterioso en la carrera estelar.

Sin marcas perceptibles,
mi cuerpo, más azul que verde,
es frío como pocos (–218 grados),
con atmósfera hidrogenada
que contiene también bastante helio,
metano y otros gases aún sin definir.

Tritón es un retrógrado, no por idiotez
sino porque se mueve para atrás
ignorando mi propia rotación;
frío como yo,
presenta nitrógeno en su aliento,
y una copiosa población de géiseres.

Nereida es excéntrica en la órbita
que el azar le asignó arbitrariamente
desde tiempos hace mucho milenarios.
De los otros descendientes no hablaré,
y aunque no los desconozco como hijos
dejo dicha reseña a los científicos,
aptos más que yo para estudiar sus vidas
repletas de misterio y soledad.

Detectarme en el cosmos fue complejo,
pero dos excelentes matemáticos,
llamados Adams y Le Verrier,
me ubicaron vagando en el espacio,
por medio de las leyes newtonianas
que asumieron como propias, y algo más.