viernes, 20 de diciembre de 2013

Del libro "Poemas de un esquizofrénico"



DECIMOQUINTO YO

Soy el espíritu del rayo
y me gusta mucho el agua.
En las épocas de lluvia
me refugio entre los ríos
que discurren por Australia,
y en las tormentas de estío,
me paseo entre las nubes
con mis patas de gallina,
haciendo extrañas piruetas
mientras desciendo a la tierra
velozmente y sin fatiga.

Superé la edad del sueño
como la serpiente Arcoiris
y a los que hicieron los surcos
por donde surgen rebeldes
tibias aguas subterráneas.

Persigo nobles doncellas
hasta el borde de los cielos,
y al frustrarse mis deseos
desprendo con mi venganza
muchos astros luminosos
que descargo sobre el globo,
formando los grandes lagos
de las regiones australes.

Soy propicio con las aguas,
con las plantas y las piedras,
pero exijo sacrificios
en situaciones extremas,
cuando se abusa del suelo
ignorando las Potencias
que son bienes naturales
de la terrena existencia.

Pronostico el porvenir
a quienes bien interpretan
el papel de mis leyendas,
y desconozco los límites,
las normas y los caminos
cuando viajo por el mundo
como una serpiente astuta
que aparece sin aviso.

Di lectura a los romanos
en el libro de los cielos,
y les cambié a los helenos
el alfabeto existente
para darles la escritura.

Las deidades de los ríos,
las fuentes y las montañas,
sin descontar el mar hondo,
son mis hijas predilectas,
que tienen distintos nombres
de acuerdo con su vivienda,
siempre secreta y extraña.

Buenas con la humanidad,
juegan papel importante
en lo agrícola y ganadero,
reconociendo el futuro
de aquellos que las respetan
y viven bajo su manto,
limpio, cálido y ligero.

Seducen a los mancebos
para prolongar su especie,
ya que sólo diez mil años
viven jóvenes y bellas.

Las divinidades marinas
del gran Pacífico Sur
son mis fieles servidoras,
como las diosas-ballena
o los fieros tiburones
que deben ser invocados
cuando se viaja en canoa.

Unas se ocupan de pesca
y otras tantas tejen redes,
o enseñan a navegar
en mitad de las tormentas.

Hay dragones en la China
que defienden o persiguen
a los hombres en el mar;
en los Urales y el Báltico
hay espíritus acuáticos
que trabajan a mis órdenes.
Algunos son agradables
mientras otros son groseros.

Los habitantes lacustres
de las tierras finlandesas,
dejan sus soledades
cuando los simples mortales
penetran para bañarse.

En Hungría y otros sitios
secuestran a las personas
que les niegan homenajes
con sacrificios humanos.

Los gitanos que controlan
los sentimientos locales,
cuando se acercan al agua
hunden escarpias de hierro
en el tronco de los árboles,
muy cerca de las corrientes,
pues los clavos aprisionan
a los duendes vagabundos,
hasta que en todo el lugar
no queda ni un campamento.

Entre los bosques y ríos,
por llanuras y por mares,
domino todo el conjunto
de la tierra y de los aires,
con mis patas de gallina
y mis crestas relumbrantes,
porque soy el dios del rayo
y me gusta mucho el agua.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Del libro "Poemas de un esquizofrénico"



DECIMOCUARTO YO

Emperador de los mares escoceses y noruegos,
soy con mi esposa Ran, hacedora de la lluvia,
padre de unas gigantas veleidosas y traviesas.

Me llaman el cervecero porque la espuma del agua
recuerda las propiedades de tan sabrosa bebida.
Tengo carácter pacífico, y mis hijas y mi esposa
son las únicas culpables de los desastres acuáticos.

Amigo de los eternos, me invitan a sus festines
y bailes espirituosos, en el castillo de Asgard;
igual procedo yo, en mis abismos dormidos,
alumbrados por los rayos
de las riquezas que yacen entre los barcos hundidos.

Mis hijas danzan con furia hasta volcar los navíos
y ahogar sus tripulantes,
aunque a veces los recogen y conducen a las playas,
en tanto Ran con sus redes ayuda a pescar los muertos.

Por fortuna los naufragios siempre acaban felizmente
cuando mis hijas escoltan a los que ya fallecieron,
para que beban cerveza y disfruten de las algas
que adoban los cocineros de mis palacios marinos.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Del libro "Poemas de un esquizofrénico"



DECIMOTERCER YO

Encarno las fuerzas creativas
de la naturaleza humana,
y suelo ser su protector,
aunque a veces destructivo.

Primo hermano del zorro,
poseo dones naturales
para meterme en apuros
y salirme de los mismos.

Por mi aguda inteligencia
y mi labia venenosa
puedo alcanzar lo que busco
en el mundo de los vivos.

Cuando los dioses crearon
los hombres y las mujeres,
los buitres les construimos
la misteriosa escalera
que pronto los llevaría
desde la Tierra hasta el Cielo.

Pero fue una tontería,
porque estos seres ridículos
se cansan siempre muy pronto
de los mejores regalos,
ya que son entes rapaces,
usureros y mezquinos.

Como también soy poeta
pillé que los girasoles
observan constantemente
la cara del Astro Rey.

Con ellos fabriqué alas
de tan infausta fortuna
que cuando se marchitaron
di de bruces contra el suelo.

Consciente de que la unión
entre la Tierra y el Cielo
era un sueño irrealizable,
decidí privar a todos
del bien de la eternidad,
condenándolos a muerte
en el reino de las sombras,
sin las mieles de la dicha
ni las gracias del perdón.

martes, 17 de diciembre de 2013

Del libro "Poemas de un esquizofrénico"



DECIMOSEGUNDO YO

Visito las ruinas de un palacio
construido por la reina Circe.
El poder hechizante de la maga,
que emplea hombres
en rituales y en orgías,
nada puede contra mí,
pues no sufro mutaciones
frente a las fieras hambrientas,
porque el divino mensajero
me obsequió su narcótico sagrado
para salir indemne de la prueba,
y con mi daga de filo convincente
sugiero devolver la humanidad
a mis gruñones compañeros.

Ella obedece como dócil sierva
porque anhela tener en sus dominios
navegantes que aplaquen sus antojos.

Cuando parto para Ítaca
en los cálidos meses del estío,
secuestra barcos y marinos
que recalan en la ínsula,
hasta ver la llegada de un valiente,
que con míticos guerreros subversivos
anula sin piedad su hechicería.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Del libro "Poemas de un esquizofrénico"



DECIMOPRIMER YO

Hija de Ares y muerta por Aquiles,
fui reina de las tribus que lucharon
en las fronteras turcas
desde sus briosos corceles
cuyas crines azotaban
los vientos caprichosos y viajantes,
con lanzas y flechas puntiagudas,
veloces como el rayo huracanado.

Tuve una mirada contundente
sobre un cuerpo alto y flexible,
de seno duro, solitario y bello;
mis miembros, fuertes y firmes,
practicaron vaivenes de palmera,
siendo testimonios persuasivos
del constante ejercicio de la guerra.

Ataqué sin piedad en las batallas
con descargas de flecha tan cerradas
que opacaron el limpio firmamento,
para llevar doncellas a los gargarianos,
con el fin de perpetuar mi especie.

Invadí territorios legendarios,
como la victoriosa Samotracia
y la cuna de la bella Safo,
hasta que un día, ya cansada,
decidí combatir únicamente
contra la tribu de los gargarianos.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Del libro "Poemas de un esquizofrénico"


DÉCIMO YO

Primo hermano de la Tierra,
visito las tribus norteamericanas
que conservan su verdor y su belleza
en los cálidos meses de verano.

Alimento a mis amigos y aseguro
las reservas para el canoso invierno
con las pieles y refugios
que habrá de mantenerlos tibios.

Voy hacia el sur en el otoño
mientras el cielo escupe
sus tormentas llameantes,
como flechas disparadas
por los huraños epígonos del viento.

El alce del este y el oso del norte
derriban las hojas de los árboles
hasta el regreso de la primavera.

Cumplo lo pactado con mi prima
retirando la nieve de sus hombros,
donde vuelven a crecer las plantas,
mientras dejan sus refugios
los seres que alimentan mis amigos.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Del libro "Poemas de un esquizofrénico"



NOVENO YO

Veleidosa como todas mis rivales
soy dueña del amor y la fertilidad.
Nací de las gotas de sangre
que mi padre convirtió en espuma
cuando cayeron al mar.

Fui elegida por París,
pese a la diosa que arrojó
su manzana de discordia
en la mitad del salón.

Mis colegas se lanzaron contra Pérgamo
haciendo que mi bien amado
pereciera en el combate.
Entonces decidí casarme
con el gran paticojo metalúrgico,
a quien cambié muy pronto
por la tibieza de Adonis.

Soy generosa con los dioses
y mortales que saben seducirme;
feroz con los descorteses
que niegan mi belleza y mi poder,
como aquellas chicas de Pafos,
que convertí en prostitutas
cuando ignoraron mi divinidad.

Embriago los amantes con mis néctares
mientras miran mi radiante cinturón,
que rige los placeres amorosos
hermanos gemelos de la muerte,
cuando no de la total desilusión.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Del libro "Poemas de un esquizofrénico"



OCTAVO YO

Desciendo de las tribus
que poblaron el antiguo Albión;
José de Arimatea me sedujo
cuando su cayado floreció
como un espino blanco.

Habito entre brumas y aguerridos árboles
como amigo de las hadas y los goblins
que moran junto a los castillos,
protegiendo a los artesanos
que trabajan en las tierras bajas.

Abunda el metal en mi país,
donde se forjan armas y armaduras
con diseños y poderes mágicos;
existen allí piedras preciosas
junto a las minas de cobre, plata y oro,
con las cuales adorno la belleza
de sus jóvenes mujeres.

Me dedico a las virtudes y al valor
donde requieran mis servicios,
o haya sido raptada una doncella.

Los vecinos envidian las riquezas
del amplio y legendario Albión,
e invaden con frecuencia mis dominios
cuando fuerza y magia, reunidas,
les proporcionan negativa astucia.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Del libro "Poemas de un esquizofrénico"



SÉPTIMO YO

La undécima casa es mi morada
y soy llamado el Aguador;
desde allí oriento las lluvias del norte
cuando la Tierra pasa, entre enero y febrero,
por mis dominios cósmicos.

Conservo mi belleza, y de todas partes llegan
para ver mis ejercicios desnudo,
que seducen, incluso, al Señor del Panteón.
Él decidió nombrarme su pincerna exclusivo,
dándome como pago una mansión en el cielo
a manera de constelación.

Despierto y amigable hago tratos amistosos,
aunque mi mente sensible
discute con violencia para imponer sus razones.
Después de refrescar a los humanos
otorgo a los de mi signo, con mis artes siderales,
los dones y los poderes de los amos del Olimpo.

martes, 10 de diciembre de 2013

Del libro "Poemas de un esquizofrénico"



SEXTO YO

Deambulo imparable entre los árboles
como pez en la corriente de los ríos
o en el agua sinuosa de los mares;
caprichosas turbulencias marcan
en el mundo mi destino,
pero ni el dictador más poderoso
vencerá los huracanes de mi espíritu.

Soy amigo y enemigo de los tiempos
con mi móvil y azarosa maquinaria;
viajo siempre con paso indefinido
y mi nunca refrendada anatomía,
hasta el último horizonte geográfico,
produciendo aluviones y naufragios.

Fui creado, se dice, por un monstruo
que quiso castigar a los vivientes,
incluso a las estrellas
y planetas que azotan el espacio.

Me han rendido homenaje las sirenas,
las águilas, los barcos, los aviones,
y cuando el cosmos estuvo descontento,
destrocé a los humanos con diluvios
o arenales movedizos y quemantes.

Modifico cada día mi carácter,
ante el jefe y el pequeño funcionario;
los destruyo o me aproximo servicial
con ardides tornadizos y traviesos,
porque sé manejar los mecanismos
que propulsan las hélices del viento.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Del libro "Poemas de un esquizofrénico"



QUINTO YO

Soy especialista en bebedizos y otras hechicerías,
como hacer que los objetos me obedezcan,
mientras algunos portavoces domésticos
intentan sólo construir viviendas,
y eso en contadas ocasiones
porque no saben dominar los elementos.

Cuando el primer hombre sopló la caña
intuyendo un sonido distinto y armonioso,
comenzó su progreso y su desgracia;
pensó que la caña tenía espíritu
y que otras cosas también lo poseían;
inició rituales buscando la obediencia
por el impulso de amansar el cosmos.

Eligió dioses para cada grupo,
y utilizando palabras apropiadas
junto a ricas y exóticas ofrendas,
consiguió animar lo inanimado
para el éxito final de sus empresas.

Con el paso de siglos y milenios
el mago,
convertido ya en un técnico,
grabó las leyes primordiales
como sello real de lo creado.

Y yo sigo entre sombras
viviendo al filo del milagro básico
que todos llamamos pensamiento;
por eso preparo bebedizos,
haciendo que las cosas me obedezcan
porque puedo penetrar en sus espíritus.