domingo, 13 de octubre de 2013

Del libro "Poemas al Futhark"



POEMAS AL FUTHARK (23)

Aunque vivo como un desarraigado
por cierta suficiencia y convicción,
me acojo a tus poderes singulares
en los yermos terrenos heredados
o tomados por fuerza en mis batallas,
porque allí los vencedores siempre
moran tranquilos sin mayor peligro.

Desconozco cómo tú, Odal o Ethel,
representas posesiones permanentes,
mancomunada con tu hermana Feoh
que simboliza las riquezas temporales.
Impones por doquier los apellidos
y otros rasgos de la personalidad.

Eres la que utilizan en conjuros
que unifican poderes ancestrales
de manera genérica o concreta,
en el firme desarrollo del talento,
en afianzar dinastías legendarias
y guardar patrimonios familiares.

Contigo intento generar los bienes
no adquiridos y menos disfrutados
en esta privación que me atosiga
como adversa pesadilla tamizada
por el lento transcurso de los siglos
que aleves fustigaron con su látigo
mis honrados estoicismos ancestrales
en las palestras de la realidad.
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EL FUTHARK

La palabra Runa significó en un principio “rugido”, pero con el tiempo la evolución semántica le dio la noción de “secreto susurrado al oído”. En todo caso, las Runas son un alfabeto mágico utilizado por las tribus germánicas de la Europa precristiana, del que se conocen distintas variantes, cada una con diferente número de caracteres. Odín, dios supremo del panteón escandinavo, ganó las Runas al permanecer colgado del árbol Yggdrasil (el gran fresno sagrado), durante nueve días con sus noches, herido de un lanzazo. En cuanto al origen histórico de las Runas, es todavía más confuso que su origen mítico.
Con el transcurso de los años aparecieron distintas versiones del abecedario rúnico, añadiendo algunos caracteres, mientras otros caían en desuso. Así, hoy tenemos tres variantes principales, de las que se derivan versiones secundarias. A la más antigua de sus formas se le llama Futhark común o germánico, que consta de veinticuatro signos, más otro, añadido posteriormente, denominado “Runa blanca”.
El nombre de este Futhark resulta de las seis primeras letras, de los seis primeros nombres (Feoh, Ur, Thorn, As u Os, Rad y Ken) que se traducen por f, u, th, a, r, y k. Fue el más usado en el norte de Europa continental, entre los siglos V y VIII d. de C.
La segunda variante es la anglosajona, utilizada en Gran Bretaña, entre los siglos V y XII d. de C. Constaba de veintiocho letras, aunque llegó a tener hasta treinta y tres.
La tercera es la del Futhark nórdico o escandinavo, utilizada en Islandia y en la península que conforman los países de Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. Tuvo su auge entre los siglos V y XII d. de C. Y es la que ofrece mayor número de formas escritas.
Los demás Futhark tienden a ser variantes criptográficas de alguno de los tres abecedarios rúnicos principales.

viernes, 11 de octubre de 2013

Del libro "Poemas al Futhark"



POEMAS AL FUTHARK (22)

Según el canto del Antiguo Inglés,
fuiste primera entre diversas Runas
que pudieron avistar los hombres,
hasta la noche que volviste al Este
perseguida por ásperos guerreros,
sobre la crisma de revueltas olas.

Creación de la diosa de la Tierra,
deidad protectora de la fertilidad
como se afirma en el poema rúnico;
te viste degradada con violencia
en tu sabio paganismo bienhechor
por consigna del oscuro cristianismo
que no supo valorar tu condición
como reina universal de las cosechas.

En los actos de magia te invocamos
suplicando protección para el hogar
y armonía en relaciones afectivas,
por ser musa de procesos creativos,
y en los rituales de la fecundidad.

Tu nombre Ing, que significa gente,
muestra el alcance de la comunidad
en la cual has ejercido desde antiguo
el prodigioso poder que nos fascina
y el apoyo fraterno en cada grupo,
con sobrada lealtad y abnegación.

Proporcionas efectos duraderos
en acciones de la vida cotidiana;
enseñas a los hombres la riqueza
si ofuscados no sufren de miopía,
a cambio de una ofrenda cariñosa
con los dedos unidos al ombligo
y los codos doblados con soltura
mientras forman un rombo natural.
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EL FUTHARK

La palabra Runa significó en un principio “rugido”, pero con el tiempo la evolución semántica le dio la noción de “secreto susurrado al oído”. En todo caso, las Runas son un alfabeto mágico utilizado por las tribus germánicas de la Europa precristiana, del que se conocen distintas variantes, cada una con diferente número de caracteres. Odín, dios supremo del panteón escandinavo, ganó las Runas al permanecer colgado del árbol Yggdrasil (el gran fresno sagrado), durante nueve días con sus noches, herido de un lanzazo. En cuanto al origen histórico de las Runas, es todavía más confuso que su origen mítico.
Con el transcurso de los años aparecieron distintas versiones del abecedario rúnico, añadiendo algunos caracteres, mientras otros caían en desuso. Así, hoy tenemos tres variantes principales, de las que se derivan versiones secundarias. A la más antigua de sus formas se le llama Futhark común o germánico, que consta de veinticuatro signos, más otro, añadido posteriormente, denominado “Runa blanca”.
El nombre de este Futhark resulta de las seis primeras letras, de los seis primeros nombres (Feoh, Ur, Thorn, As u Os, Rad y Ken) que se traducen por f, u, th, a, r, y k. Fue el más usado en el norte de Europa continental, entre los siglos V y VIII d. de C.
La segunda variante es la anglosajona, utilizada en Gran Bretaña, entre los siglos V y XII d. de C. Constaba de veintiocho letras, aunque llegó a tener hasta treinta y tres.
La tercera es la del Futhark nórdico o escandinavo, utilizada en Islandia y en la península que conforman los países de Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. Tuvo su auge entre los siglos V y XII d. de C. Y es la que ofrece mayor número de formas escritas.
Los demás Futhark tienden a ser variantes criptográficas de alguno de los tres abecedarios rúnicos principales.

Del libro "Poemas al Futhark"



POEMAS AL FUTHARK (21)

Lagu te llaman los que reconocen
tu predominio en marineras aguas,
o en los lagos, los ríos y cascadas,
aunque sea tu imagen, cabalmente,
la emperatriz de las cimeras olas
cuando chocan contra los peñascos
o agonizan inermes en las playas.

Tu evocación del natural fluido
que obliga a constante movimiento,
se trueca en norte de fecundidad,
mientras rechazas lo paralizado
como reflejo de la esclavitud.

Encarnas en los viajes la tragedia,
y aunque subsistes benéfica y feraz,
te deleitas engullendo embarcaciones
que dejan grandes pérdidas humanas
en temidos y dramáticos naufragios,
cuando la furia de las tempestades
deja su huella en las heridas costas
que lloran mudas el común desastre.

Tu silueta de lanza no completa
refleja oscuridad del lado opuesto,
y al marchar vencedora por la mesa
pronosticas sin pensar raros asuntos
no previstos en los actos de la vida
y a veces causa de cerril disgusto.

Simbolizas las mandíbulas de Egir
y sugieres obediencia a los instintos,
mucho más viejos que la erudición,
ya que la deidad representada
hundía barcos sin ningún reparo
mientras bebía jarrones de cerveza.

Por eso invoco tu poder recóndito
al encontrar los casos más difíciles
que bloquean mi estructura intuitiva,
la autoestima que a veces no poseo
y el marasmo que ataca incompasivo
como dardo en mitad de mi cerebro.
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EL FUTHARK

La palabra Runa significó en un principio “rugido”, pero con el tiempo la evolución semántica le dio la noción de “secreto susurrado al oído”. En todo caso, las Runas son un alfabeto mágico utilizado por las tribus germánicas de la Europa precristiana, del que se conocen distintas variantes, cada una con diferente número de caracteres. Odín, dios supremo del panteón escandinavo, ganó las Runas al permanecer colgado del árbol Yggdrasil (el gran fresno sagrado), durante nueve días con sus noches, herido de un lanzazo. En cuanto al origen histórico de las Runas, es todavía más confuso que su origen mítico.
Con el transcurso de los años aparecieron distintas versiones del abecedario rúnico, añadiendo algunos caracteres, mientras otros caían en desuso. Así, hoy tenemos tres variantes principales, de las que se derivan versiones secundarias. A la más antigua de sus formas se le llama Futhark común o germánico, que consta de veinticuatro signos, más otro, añadido posteriormente, denominado “Runa blanca”.
El nombre de este Futhark resulta de las seis primeras letras, de los seis primeros nombres (Feoh, Ur, Thorn, As u Os, Rad y Ken) que se traducen por f, u, th, a, r, y k. Fue el más usado en el norte de Europa continental, entre los siglos V y VIII d. de C.
La segunda variante es la anglosajona, utilizada en Gran Bretaña, entre los siglos V y XII d. de C. Constaba de veintiocho letras, aunque llegó a tener hasta treinta y tres.
La tercera es la del Futhark nórdico o escandinavo, utilizada en Islandia y en la península que conforman los países de Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. Tuvo su auge entre los siglos V y XII d. de C. Y es la que ofrece mayor número de formas escritas.
Los demás Futhark tienden a ser variantes criptográficas de alguno de los tres abecedarios rúnicos principales.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Del libro "Poemas al Futhark"



POEMAS AL FUTHARK (20)

Eres nombrada en los poemas rúnicos
que se refieren a la especie humana,
porque tu nombre: Mannaz o Manu
es lo que en verdad te identifica
y te distingue de los otros dioses.

Concedes atributos celestiales
y empeños de adoración que surgen
en el alma del hombre hacia lo eterno.

Como insignia de la torva especie
te encuentras en lugar no relevante
según dicen los apóstoles paganos,
pues aquélla no es el eje de la vida
ni camino que conduce al infinito
por abruptas montañas filosóficas,
disfrazadas, para bien, con la poética
y otros cuantos asuntos primordiales
que presentan tolerable la existencia.

A ti puedo pedirte el desarrollo
de mi menguada condición mental,
para ver con claridad el horizonte
que bordea los piélagos del alma,
mantener conexión con los anhelos
y necesidades de mi frágil cuerpo,
sin negarme a mirarlos como son.

La posición bajo la cual te invoco
es parado, con brazos muy en alto,
emplazados por delante de la cara
o hacia los lados de mi chumacera,
con los codos doblados justamente,
mientras las piernas permanecen juntas.
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EL FUTHARK

La palabra Runa significó en un principio “rugido”, pero con el tiempo la evolución semántica le dio la noción de “secreto susurrado al oído”. En todo caso, las Runas son un alfabeto mágico utilizado por las tribus germánicas de la Europa precristiana, del que se conocen distintas variantes, cada una con diferente número de caracteres. Odín, dios supremo del panteón escandinavo, ganó las Runas al permanecer colgado del árbol Yggdrasil (el gran fresno sagrado), durante nueve días con sus noches, herido de un lanzazo. En cuanto al origen histórico de las Runas, es todavía más confuso que su origen mítico.
Con el transcurso de los años aparecieron distintas versiones del abecedario rúnico, añadiendo algunos caracteres, mientras otros caían en desuso. Así, hoy tenemos tres variantes principales, de las que se derivan versiones secundarias. A la más antigua de sus formas se le llama Futhark común o germánico, que consta de veinticuatro signos, más otro, añadido posteriormente, denominado “Runa blanca”.
El nombre de este Futhark resulta de las seis primeras letras, de los seis primeros nombres (Feoh, Ur, Thorn, As u Os, Rad y Ken) que se traducen por f, u, th, a, r, y k. Fue el más usado en el norte de Europa continental, entre los siglos V y VIII d. de C.
La segunda variante es la anglosajona, utilizada en Gran Bretaña, entre los siglos V y XII d. de C. Constaba de veintiocho letras, aunque llegó a tener hasta treinta y tres.
La tercera es la del Futhark nórdico o escandinavo, utilizada en Islandia y en la península que conforman los países de Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. Tuvo su auge entre los siglos V y XII d. de C. Y es la que ofrece mayor número de formas escritas.
Los demás Futhark tienden a ser variantes criptográficas de alguno de los tres abecedarios rúnicos principales.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Del libro "Poemas al Futhark"



POEMAS AL FUTHARK (19)

Llévame siempre sobre tu caballo,
compendio de transporte y animal
que rinde culto al abrasante Sol;
tu color de irreprochable nieve
resplandece en cada ceremonia
donde oficien monarcas o prelados.

Cuando bufas imponente y rauda,
tu sonido nos trae augurios óptimos
y un mensaje directo de los dioses.

Encarnas el ritmo y la velocidad,
la belleza y los mundos interiores,
porque tu impulso facilita el paso
de un estado de conciencia a otro.

Quienes te invocan, Ehwis o Eh,
reciben bienhechora protección,
ya que sólo en tu buena compañía
salen airosos de cualquier peligro.

Fuiste deidad para los espartanos,
adoradores de Cástor y de Pólux,
como dioses hermanos primigenios
en su bien disciplinado paganismo.

Siempre subrayas el apoyo externo
que refuerzan los lazos de amistad
y evitan cimas de individualismo,
como actos de amor y no de ataque.

Te invoco para pronto desenlace
de todas mis carencias y quebrantos,
para iniciar trances y alcanzar deseos
donde el espíritu emigre fácilmente
desde el plano pedestre que me agobia
hasta el mar, reflector del infinito.

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 EL FUTHARK

La palabra Runa significó en un principio “rugido”, pero con el tiempo la evolución semántica le dio la noción de “secreto susurrado al oído”. En todo caso, las Runas son un alfabeto mágico utilizado por las tribus germánicas de la Europa precristiana, del que se conocen distintas variantes, cada una con diferente número de caracteres. Odín, dios supremo del panteón escandinavo, ganó las Runas al permanecer colgado del árbol Yggdrasil (el gran fresno sagrado), durante nueve días con sus noches, herido de un lanzazo. En cuanto al origen histórico de las Runas, es todavía más confuso que su origen mítico.
Con el transcurso de los años aparecieron distintas versiones del abecedario rúnico, añadiendo algunos caracteres, mientras otros caían en desuso. Así, hoy tenemos tres variantes principales, de las que se derivan versiones secundarias. A la más antigua de sus formas se le llama Futhark común o germánico, que consta de veinticuatro signos, más otro, añadido posteriormente, denominado “Runa blanca”.
El nombre de este Futhark resulta de las seis primeras letras, de los seis primeros nombres (Feoh, Ur, Thorn, As u Os, Rad y Ken) que se traducen por f, u, th, a, r, y k. Fue el más usado en el norte de Europa continental, entre los siglos V y VIII d. de C.
La segunda variante es la anglosajona, utilizada en Gran Bretaña, entre los siglos V y XII d. de C. Constaba de veintiocho letras, aunque llegó a tener hasta treinta y tres.
La tercera es la del Futhark nórdico o escandinavo, utilizada en Islandia y en la península que conforman los países de Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. Tuvo su auge entre los siglos V y XII d. de C. Y es la que ofrece mayor número de formas escritas.
Los demás Futhark tienden a ser variantes criptográficas de alguno de los tres abecedarios rúnicos principales.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Del libro "Poemas al Futhark"



POEMAS AL FUTHARK (18)

Beorc o Boerc: No veo la importancia
en la manera de escribir tu nombre.
Reverdeces igual después de Invierno
sobresaliendo entre los otros árboles,
que conforman los bosques europeos,
cuando llega la esperada Primavera.

Tu aristocrático nombre es Abedul,
signo inmejorable de la fertilidad;
tus ramas, colocadas en las casas
y al pie de los cómodos establos,
ayudan a que yeguas y mujeres
resulten fácilmente embarazadas.

Golpeando con ellas varias veces
a estudiantes tarugos o atrasados,
su intelecto se torna productivo,
pues todas simbolizan la energía,
la juventud, el cariño y la belleza
del embriagante despertar sexual.

Coordinas asimismo el nacimiento,
la vehemencia de la edad adolescente,
el matrimonio, hermano del suplicio,
la enfermedad, los dolores y la muerte.

Aunque señora de las enfermedades
te invoco siempre para sanaciones
tocantes a mi cuerpo y a mi espíritu,
para hechizos en asuntos amorosos
y encantamientos de perfil erótico,
con la intención de mejorar el ánimo
que impulsa mis poderes creativos
y el desarrollo de la inteligencia,
como puente entre la madre Tierra
y el viejo arcano de la eternidad.
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EL FUTHARK

La palabra Runa significó en un principio “rugido”, pero con el tiempo la evolución semántica le dio la noción de “secreto susurrado al oído”. En todo caso, las Runas son un alfabeto mágico utilizado por las tribus germánicas de la Europa precristiana, del que se conocen distintas variantes, cada una con diferente número de caracteres. Odín, dios supremo del panteón escandinavo, ganó las Runas al permanecer colgado del árbol Yggdrasil (el gran fresno sagrado), durante nueve días con sus noches, herido de un lanzazo. En cuanto al origen histórico de las Runas, es todavía más confuso que su origen mítico.
Con el transcurso de los años aparecieron distintas versiones del abecedario rúnico, añadiendo algunos caracteres, mientras otros caían en desuso. Así, hoy tenemos tres variantes principales, de las que se derivan versiones secundarias. A la más antigua de sus formas se le llama Futhark común o germánico, que consta de veinticuatro signos, más otro, añadido posteriormente, denominado “Runa blanca”.
El nombre de este Futhark resulta de las seis primeras letras, de los seis primeros nombres (Feoh, Ur, Thorn, As u Os, Rad y Ken) que se traducen por f, u, th, a, r, y k. Fue el más usado en el norte de Europa continental, entre los siglos V y VIII d. de C.
La segunda variante es la anglosajona, utilizada en Gran Bretaña, entre los siglos V y XII d. de C. Constaba de veintiocho letras, aunque llegó a tener hasta treinta y tres.
La tercera es la del Futhark nórdico o escandinavo, utilizada en Islandia y en la península que conforman los países de Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. Tuvo su auge entre los siglos V y XII d. de C. Y es la que ofrece mayor número de formas escritas.
Los demás Futhark tienden a ser variantes criptográficas de alguno de los tres abecedarios rúnicos principales.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Del libro "Poemas al Futhark"



POEMAS AL FUTHARK (17)

Tienes Tyr, la de color bermejo,
verdades sublimes e importantes
en la ruda mitología germánica,
donde eres soberana de la guerra
para defensa de la gran península,
mítica tierra de los escandinavos.

Tu cuerpo, semejante a una lanza,
da astucia y valor para los héroes,
y con golpes certeros no permites
que se rompa o doblegue tu figura.

Simbolizas la deidad que un día
se auto sacrificó por sus amigos,
cuando el lobo gigante, encadenado
a inclementes y rústicos grilletes,
cortó su mano con voraz mandíbula.
El dios de las armas quedó manco
y fue llamado: El de la mano única
desde tan cruenta y criminal mordida.

Propones derroteros consecuentes,
la pureza y el valor de lo celeste;
eres columna vertebral del mundo
manifiesta en el árbol Yggdrasil,
donde surgen sagrados juramentos
pronunciados por hombres valerosos,
de alma serena, transparente y firme.

Quiero invocarte inexorable Tyr
para lograr la justicia y la victoria
que fortalece mi verdad interna,
derrotar mis ocultos enemigos,
merecer permanente protección
y domeñar mi veleidosa suerte,
lo mismo que adquirir conocimiento
en los años que me restan por vivir.
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EL FUTHARK

La palabra Runa significó en un principio “rugido”, pero con el tiempo la evolución semántica le dio la noción de “secreto susurrado al oído”. En todo caso, las Runas son un alfabeto mágico utilizado por las tribus germánicas de la Europa precristiana, del que se conocen distintas variantes, cada una con diferente número de caracteres. Odín, dios supremo del panteón escandinavo, ganó las Runas al permanecer colgado del árbol Yggdrasil (el gran fresno sagrado), durante nueve días con sus noches, herido de un lanzazo. En cuanto al origen histórico de las Runas, es todavía más confuso que su origen mítico.
Con el transcurso de los años aparecieron distintas versiones del abecedario rúnico, añadiendo algunos caracteres, mientras otros caían en desuso. Así, hoy tenemos tres variantes principales, de las que se derivan versiones secundarias. A la más antigua de sus formas se le llama Futhark común o germánico, que consta de veinticuatro signos, más otro, añadido posteriormente, denominado “Runa blanca”.
El nombre de este Futhark resulta de las seis primeras letras, de los seis primeros nombres (Feoh, Ur, Thorn, As u Os, Rad y Ken) que se traducen por f, u, th, a, r, y k. Fue el más usado en el norte de Europa continental, entre los siglos V y VIII d. de C.
La segunda variante es la anglosajona, utilizada en Gran Bretaña, entre los siglos V y XII d. de C. Constaba de veintiocho letras, aunque llegó a tener hasta treinta y tres.
La tercera es la del Futhark nórdico o escandinavo, utilizada en Islandia y en la península que conforman los países de Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. Tuvo su auge entre los siglos V y XII d. de C. Y es la que ofrece mayor número de formas escritas.
Los demás Futhark tienden a ser variantes criptográficas de alguno de los tres abecedarios rúnicos principales.