jueves, 19 de septiembre de 2013

Del libro "Poemas al Futhark"



POEMAS AL FUTHARK (13)

Oh inefable que significas tejo,
el árbol de follaje siempre verde
y rojas bayas de matiz brillante,
madera resistente y muy elástica,
reconocida para armar los arcos
que lanzan flechas a mayor distancia.

Guardiana del rayo y de la llama
que encarnas, sobre todo la divina
Runa de las fuerzas esenciales
que gobiernan la naturaleza
al influjo de sagrados talismanes
con tu ramaje de tintes esotéricos,
como bien atestiguan arqueólogos
y diferentes científicos del mundo
en juiciosos trabajos académicos.

También encarnas, prodigiosa Eoh,
la figura imaginada o destructora
que ofrece el contrapuesto mundo
donde habita la torpe humanidad:
el celeste, el terrícola, el satánico,
parientes de la vida y de la muerte,
con su rostro de sombra que sugiere
una misma y vaporosa realidad.

Representas igualmente a Yggdrasil,
donde Odín se colgó por nueve noches
cuando quiso conquistar sapiencia
con apoyo de sus jugos alcaloides,
y en la vida suprema que disfrutas
sobre su tronco reforzado y duro.

Por todo lo anterior y posterior,
no expresado en forma de poema,
te invito a iniciarme en los rituales
que conducen a gran concentración,
a mucha resistencia y larga vida,
a destreza en hacer los amuletos
protectores de todas las criaturas
que los llevan con certeza y gratitud.
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EL FUTHARK

La palabra Runa significó en un principio “rugido”, pero con el tiempo la evolución semántica le dio la noción de “secreto susurrado al oído”. En todo caso, las Runas son un alfabeto mágico utilizado por las tribus germánicas de la Europa precristiana, del que se conocen distintas variantes, cada una con diferente número de caracteres. Odín, dios supremo del panteón escandinavo, ganó las Runas al permanecer colgado del árbol Yggdrasil (el gran fresno sagrado), durante nueve días con sus noches, herido de un lanzazo. En cuanto al origen histórico de las Runas, es todavía más confuso que su origen mítico.
Con el transcurso de los años aparecieron distintas versiones del abecedario rúnico, añadiendo algunos caracteres, mientras otros caían en desuso. Así, hoy tenemos tres variantes principales, de las que se derivan versiones secundarias. A la más antigua de sus formas se le llama Futhark común o germánico, que consta de veinticuatro signos, más otro, añadido posteriormente, denominado “Runa blanca”.
El nombre de este Futhark resulta de las seis primeras letras, de los seis primeros nombres (Feoh, Ur, Thorn, As u Os, Rad y Ken) que se traducen por f, u, th, a, r, y k. Fue el más usado en el norte de Europa continental, entre los siglos V y VIII d. de C.
La segunda variante es la anglosajona, utilizada en Gran Bretaña, entre los siglos V y XII d. de C. Constaba de veintiocho letras, aunque llegó a tener hasta treinta y tres.
La tercera es la del Futhark nórdico o escandinavo, utilizada en Islandia y en la península que conforman los países de Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. Tuvo su auge entre los siglos V y XII d. de C. Y es la que ofrece mayor número de formas escritas.
Los demás Futhark tienden a ser variantes criptográficas de alguno de los tres abecedarios rúnicos principales.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Del libro "Poemas al Futhark"



POEMAS AL FUTHARK (12)

El regreso del Sol después de Invierno
significa la reversión que se traduce
en un cambio de los ciclos naturales
donde empiezan y acaban las cosechas.

Tú que eres la Runa del retorno, Ger,
y la más bella concepción del tiempo,
recompensa mis acciones ya pasadas
y sus duras posibles consecuencias.

Por ti puedo llegar a lo esencial
que palpita en mitad del universo
como recóndita ley de lo insondable.

Así como es abajo, así es arriba,
y todos los comienzos tienen fin
en su eterno girar transmigratorio.

Con el brazo derecho puesto en alto
y apoyando una mano en mi cabeza;
el izquierdo lo envío hacia lo bajo,
con su mano posando en mi cadera,
para tener la postura conveniente,
triunfar a corto y alargado plazo
en armonía con la naturaleza.

Como signo seguro de los tiempos,
en tal invocación también suplico
me tornes fecundo y más sensible
en los espacios de ocio creativo,
con eficacia al manejar los ciclos
para el logro primero de la vida.
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EL FUTHARK

La palabra Runa significó en un principio “rugido”, pero con el tiempo la evolución semántica le dio la noción de “secreto susurrado al oído”. En todo caso, las Runas son un alfabeto mágico utilizado por las tribus germánicas de la Europa precristiana, del que se conocen distintas variantes, cada una con diferente número de caracteres. Odín, dios supremo del panteón escandinavo, ganó las Runas al permanecer colgado del árbol Yggdrasil (el gran fresno sagrado), durante nueve días con sus noches, herido de un lanzazo. En cuanto al origen histórico de las Runas, es todavía más confuso que su origen mítico.
Con el transcurso de los años aparecieron distintas versiones del abecedario rúnico, añadiendo algunos caracteres, mientras otros caían en desuso. Así, hoy tenemos tres variantes principales, de las que se derivan versiones secundarias. A la más antigua de sus formas se le llama Futhark común o germánico, que consta de veinticuatro signos, más otro, añadido posteriormente, denominado “Runa blanca”.
El nombre de este Futhark resulta de las seis primeras letras, de los seis primeros nombres (Feoh, Ur, Thorn, As u Os, Rad y Ken) que se traducen por f, u, th, a, r, y k. Fue el más usado en el norte de Europa continental, entre los siglos V y VIII d. de C.
La segunda variante es la anglosajona, utilizada en Gran Bretaña, entre los siglos V y XII d. de C. Constaba de veintiocho letras, aunque llegó a tener hasta treinta y tres.
La tercera es la del Futhark nórdico o escandinavo, utilizada en Islandia y en la península que conforman los países de Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. Tuvo su auge entre los siglos V y XII d. de C. Y es la que ofrece mayor número de formas escritas.
Los demás Futhark tienden a ser variantes criptográficas de alguno de los tres abecedarios rúnicos principales.

martes, 17 de septiembre de 2013

Del libro "Poemas al Futhark"



POEMAS AL FUTHARK (11)

Es tu piel como barniz helado
de las bahías y ríos escandinavos,
a través de los cuales transitaron
los primeros guerreros y los dioses,
como reza el texto rúnico islandés:
El hielo es la corteza de los ríos,
el techo acristalado de las olas
y la destrucción para los hombres.

El acertijo y la traición son tuyos,
visibles en tu máscara engañosa,
oh Is, que encierras en tus aguas,
como una paradoja del misterio,
el silencio y la inmutabilidad,
la concentración del que medita
y la calma de la mente rigurosa
que no deja vibraciones en el aire
sino profundidad y paz serenas,
cosecha de una búsqueda incesante.

Cuando el hechizo de tu fina capa
revela sus satánicas incógnitas,
estoy siempre lo mejor dispuesto
para no degenerar en la locura,
tan funesta en ajenas latitudes.

También representas una lanza,
un bastón y un cayado de pastores,
muy respetados por el tuerto Odín
y usados por él en sus andanzas.

Simbolizas para todos los mortales
una imagen precisa de firmeza
con decisión de mando y de poder,
igual que el rito de la mutilación
en los contextos de la hostilidad,
entre otras conductas desafiantes
cultivadas por celestes batallones
en los palenques de la ferocidad.

Por tan infrecuentes cualidades
quiero invocarte frente a las estafas
y demás falsedades sospechosas
de procedimientos adivinatorios,
para el conocimiento personal
y el apoyo al intentar defensas
contra los males de la escabechina
que son modelo de la humanidad.
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EL FUTHARK

La palabra Runa significó en un principio “rugido”, pero con el tiempo la evolución semántica le dio la noción de “secreto susurrado al oído”. En todo caso, las Runas son un alfabeto mágico utilizado por las tribus germánicas de la Europa precristiana, del que se conocen distintas variantes, cada una con diferente número de caracteres. Odín, dios supremo del panteón escandinavo, ganó las Runas al permanecer colgado del árbol Yggdrasil (el gran fresno sagrado), durante nueve días con sus noches, herido de un lanzazo. En cuanto al origen histórico de las Runas, es todavía más confuso que su origen mítico.
Con el transcurso de los años aparecieron distintas versiones del abecedario rúnico, añadiendo algunos caracteres, mientras otros caían en desuso. Así, hoy tenemos tres variantes principales, de las que se derivan versiones secundarias. A la más antigua de sus formas se le llama Futhark común o germánico, que consta de veinticuatro signos, más otro, añadido posteriormente, denominado “Runa blanca”.
El nombre de este Futhark resulta de las seis primeras letras, de los seis primeros nombres (Feoh, Ur, Thorn, As u Os, Rad y Ken) que se traducen por f, u, th, a, r, y k. Fue el más usado en el norte de Europa continental, entre los siglos V y VIII d. de C.
La segunda variante es la anglosajona, utilizada en Gran Bretaña, entre los siglos V y XII d. de C. Constaba de veintiocho letras, aunque llegó a tener hasta treinta y tres.
La tercera es la del Futhark nórdico o escandinavo, utilizada en Islandia y en la península que conforman los países de Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. Tuvo su auge entre los siglos V y XII d. de C. Y es la que ofrece mayor número de formas escritas.
Los demás Futhark tienden a ser variantes criptográficas de alguno de los tres abecedarios rúnicos principales.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Del libro "Poemas al Futhark"



POEMAS AL FUTHARK (10)

Resistir contingencias climatéricas
y vivir cuando no queda esperanza,
son tus primeros atributos, Nyd,
en aras del mundo y de los hombres.

Si aceptamos todo con sabiduría,
sin tanta destemplanza del espíritu,
será entonces la carga más liviana
que pizca de algodón sobre los hombros.

Igual que aquellas compañeras tuyas,
regulas en Islandia el milagro del amor,
cuando los ungidos aceptan el ritual
que al cumplir con tu deber impones
a quienes luchan por la miel divina.

Eres esa que impele la conquista
de metas más lejanas y difíciles,
por tus íntimas fuerzas desatadas
que permiten resolver conflictos
dejando cada cosa en su lugar.

Necesito por tanto de tu apoyo
para mejorar mis actos voluntarios,
recuperar la esperanza ya perdida
y recibir el destino como venga.

Si me das tan necesarios dones
cantaré cada día ¡Nyd! ¡Nyd! ¡Nyd!
como un oficiante en sus altares,
olvidando desde hoy, con alegría,
que eres la efigie de la necesidad.
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EL FUTHARK

La palabra Runa significó en un principio “rugido”, pero con el tiempo la evolución semántica le dio la noción de “secreto susurrado al oído”. En todo caso, las Runas son un alfabeto mágico utilizado por las tribus germánicas de la Europa precristiana, del que se conocen distintas variantes, cada una con diferente número de caracteres. Odín, dios supremo del panteón escandinavo, ganó las Runas al permanecer colgado del árbol Yggdrasil (el gran fresno sagrado), durante nueve días con sus noches, herido de un lanzazo. En cuanto al origen histórico de las Runas, es todavía más confuso que su origen mítico.
Con el transcurso de los años aparecieron distintas versiones del abecedario rúnico, añadiendo algunos caracteres, mientras otros caían en desuso. Así, hoy tenemos tres variantes principales, de las que se derivan versiones secundarias. A la más antigua de sus formas se le llama Futhark común o germánico, que consta de veinticuatro signos, más otro, añadido posteriormente, denominado “Runa blanca”.
El nombre de este Futhark resulta de las seis primeras letras, de los seis primeros nombres (Feoh, Ur, Thorn, As u Os, Rad y Ken) que se traducen por f, u, th, a, r, y k. Fue el más usado en el norte de Europa continental, entre los siglos V y VIII d. de C.
La segunda variante es la anglosajona, utilizada en Gran Bretaña, entre los siglos V y XII d. de C. Constaba de veintiocho letras, aunque llegó a tener hasta treinta y tres.
La tercera es la del Futhark nórdico o escandinavo, utilizada en Islandia y en la península que conforman los países de Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. Tuvo su auge entre los siglos V y XII d. de C. Y es la que ofrece mayor número de formas escritas.
Los demás Futhark tienden a ser variantes criptográficas de alguno de los tres abecedarios rúnicos principales.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Del libro "Poemas al Futhark"


POEMAS AL FUTHARK (9)

Bien sabes Hoel, o Hagalaz
(como prefieras llamarte),
que simbolizas la novena Runa
en las antiguas tribus germánicas,
donde lo sagrado y misterioso
era dado en el reino de los números.

Nueve mundos hay en Yggdrasil
donde Odín se colgó por nueve noches
de su ramaje fantasmal y cósmico,
para obtener sabiduría y clarividencia,
mientras Heimdal nacía de nueve madres,
por ser el nueve un número que inicia
la expresión general del universo.

Podrían numerarse mil parábolas
para exponer esta verdad completa.
Simbolizas el gélido granizo,
arma de los gigantes de la escarcha
que aún arrojan sobre los humanos,
cuando intentan detener su marcha,
junto con las piedras destructoras
de jardines, de cosechas y de pájaros.

Unida al sufrimiento y la desgracia,
la injusticia y la pérdida amorosa,
eres obra del dolor y la sapiencia
que dan principio a la superación
en las crudas jornadas de la vida.

Por momentos, mezquina y maliciosa,
te vuelves promotora del aburrimiento,
aunque escuchas las voces del silencio
venciendo en todo al perdulario Loki
y a los canosos gigantes invernales.

Cruzaste a los humanos con los dioses
y hoy soportas azarosas consecuencias,
para gloria impertinente de los unos
y desgracia inmerecida de los otros.

Sin embargo, invoco tus poderes
con el fin de aclarar mi propia historia,
enfrentar con valor el sufrimiento
por medio de la magia y de la mente
que protegen contra riesgos procelosos.
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EL FUTHARK

La palabra Runa significó en un principio “rugido”, pero con el tiempo la evolución semántica le dio la noción de “secreto susurrado al oído”. En todo caso, las Runas son un alfabeto mágico utilizado por las tribus germánicas de la Europa precristiana, del que se conocen distintas variantes, cada una con diferente número de caracteres. Odín, dios supremo del panteón escandinavo, ganó las Runas al permanecer colgado del árbol Yggdrasil (el gran fresno sagrado), durante nueve días con sus noches, herido de un lanzazo. En cuanto al origen histórico de las Runas, es todavía más confuso que su origen mítico.
Con el transcurso de los años aparecieron distintas versiones del abecedario rúnico, añadiendo algunos caracteres, mientras otros caían en desuso. Así, hoy tenemos tres variantes principales, de las que se derivan versiones secundarias. A la más antigua de sus formas se le llama Futhark común o germánico, que consta de veinticuatro signos, más otro, añadido posteriormente, denominado “Runa blanca”.
El nombre de este Futhark resulta de las seis primeras letras, de los seis primeros nombres (Feoh, Ur, Thorn, As u Os, Rad y Ken) que se traducen por f, u, th, a, r, y k. Fue el más usado en el norte de Europa continental, entre los siglos V y VIII d. de C.
La segunda variante es la anglosajona, utilizada en Gran Bretaña, entre los siglos V y XII d. de C. Constaba de veintiocho letras, aunque llegó a tener hasta treinta y tres.
La tercera es la del Futhark nórdico o escandinavo, utilizada en Islandia y en la península que conforman los países de Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. Tuvo su auge entre los siglos V y XII d. de C. Y es la que ofrece mayor número de formas escritas.
Los demás Futhark tienden a ser variantes criptográficas de alguno de los tres abecedarios rúnicos principales.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Del libro "Poemas al futhark"



POEMAS AL FUTHARK (8)

Glorificas lo que sigue al sacrificio,
el triunfo que se alcanza en la batalla
y el renombre en la vida del valiente.

En el hechizo de las nueve hierbas
se menciona un poema donde Odín
recogió las nueve ramas de la gloria
para castigar la venenosa víbora,
partiéndola sin pena en nueve partes.

Eres igualmente, con tu cúmulo
de grandes energías positivas,
la Runa que vence a la serpiente
portadora de la pútrida ponzoña
que yace despierta desde antiguo
y tiraniza nuestra parte oscura.

Oh Wyn, por la magia de tu rostro
logras unir las tribus que proteges
contra las agresiones del mundo,
formando una hermandad propicia
donde todos trabajan en conjunto,
sin descartar la mediación del mago
que lucha por excelsos objetivos.

Sueles lanzar con espontáneo gesto
a los humanos en brazos del destino,
tanto más contradictorio y relativo
si se invoca el respaldo de los dioses.

El propio Tuerto, novena criatura
que apareció en los nueve mundos
con su capa, sus cuervos y sus lobos,
aplicando tus secretos demandó
lo más áspero y divino que protege
del mal helado matador de hombres,
para evitar el camino sin retorno
que conduce al país de los difuntos,
venciendo los instintos negativos
que guarda el enemigo en su caverna
sin el impulso del amor filial,
como puente en el río de los éxitos
y los dones que dan las otras Runas.
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EL FUTHARK

La palabra Runa significó en un principio “rugido”, pero con el tiempo la evolución semántica le dio la noción de “secreto susurrado al oído”. En todo caso, las Runas son un alfabeto mágico utilizado por las tribus germánicas de la Europa precristiana, del que se conocen distintas variantes, cada una con diferente número de caracteres. Odín, dios supremo del panteón escandinavo, ganó las Runas al permanecer colgado del árbol Yggdrasil (el gran fresno sagrado), durante nueve días con sus noches, herido de un lanzazo. En cuanto al origen histórico de las Runas, es todavía más confuso que su origen mítico.
Con el transcurso de los años aparecieron distintas versiones del abecedario rúnico, añadiendo algunos caracteres, mientras otros caían en desuso. Así, hoy tenemos tres variantes principales, de las que se derivan versiones secundarias. A la más antigua de sus formas se le llama Futhark común o germánico, que consta de veinticuatro signos, más otro, añadido posteriormente, denominado “Runa blanca”.
El nombre de este Futhark resulta de las seis primeras letras, de los seis primeros nombres (Feoh, Ur, Thorn, As u Os, Rad y Ken) que se traducen por f, u, th, a, r, y k. Fue el más usado en el norte de Europa continental, entre los siglos V y VIII d. de C.
La segunda variante es la anglosajona, utilizada en Gran Bretaña, entre los siglos V y XII d. de C. Constaba de veintiocho letras, aunque llegó a tener hasta treinta y tres.
La tercera es la del Futhark nórdico o escandinavo, utilizada en Islandia y en la península que conforman los países de Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. Tuvo su auge entre los siglos V y XII d. de C. Y es la que ofrece mayor número de formas escritas.
Los demás Futhark tienden a ser variantes criptográficas de alguno de los tres abecedarios rúnicos principales.

martes, 10 de septiembre de 2013

Del libro "Poemas al Futhark"



POEMAS AL FUTHARK (7)

Eres un regalo para mí que soy
combatiente sin descanso, Gyfu,
cargado siempre de armas y caballos
en medio de contiendas y festines.

Tú que ofreces sin ninguna duda
lo más precioso que busca el invitado,
porque estás relacionada con los dioses,
que no niegan sus dones a los hombres
dispuestos a la lucha permanente
y a rezos más bien compensatorios,
lejos de la avaricia y la ambición
que impera en usureros pervertidos.

Sé muy bien que representas
lo que debe dejarse por vetusto
a cambio de gloria y bienestar futuros,
lo mismo que las altas energías
canalizadas por personas sabias,
ansiosas de mayor conocimiento.

Significas también la lucidez
que nivela la vida con la muerte,
la praxis del profundo axioma
que expresa en su lenguaje rúnico
la sabia realidad de tus palabras:
Todo don reclama otro don,
por ser, como las otras Runas,
misionera de las fuerzas mágicas.

Austero y público homenaje rindo
a tu forma de cruz que me recuerda
la importancia del dar y el recibir
en justa proporción y sin engaños.

Para cumplir con el sagrado rito
estaré de pies, afincado sobre el piso,
con brazos abiertos y piernas separadas,
imitando la silueta de una equis
como línea estilizada de tu cuerpo.

Te pido en cambio como prenda,
la experiencia sexual con una virgen,
servicial en mi cama y en su espíritu,
la pasión que acompaña los amantes,
la armonía entre todos los amigos
y el selecto hedonismo del pagano.
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EL FUTHARK

La palabra Runa significó en un principio “rugido”, pero con el tiempo la evolución semántica le dio la noción de “secreto susurrado al oído”. En todo caso, las Runas son un alfabeto mágico utilizado por las tribus germánicas de la Europa precristiana, del que se conocen distintas variantes, cada una con diferente número de caracteres. Odín, dios supremo del panteón escandinavo, ganó las Runas al permanecer colgado del árbol Yggdrasil (el gran fresno sagrado), durante nueve días con sus noches, herido de un lanzazo. En cuanto al origen histórico de las Runas, es todavía más confuso que su origen mítico.
Con el transcurso de los años aparecieron distintas versiones del abecedario rúnico, añadiendo algunos caracteres, mientras otros caían en desuso. Así, hoy tenemos tres variantes principales, de las que se derivan versiones secundarias. A la más antigua de sus formas se le llama Futhark común o germánico, que consta de veinticuatro signos, más otro, añadido posteriormente, denominado Runa blanca.
El nombre de este Futhark resulta de las seis primeras letras, de los seis primeros nombres (Feoh, Ur, Thorn, As u Os, Rad y Ken) que se traducen por f, u, th, a, r, y k. Fue el más usado en el norte de Europa continental, entre los siglos V y VIII d. de C.
La segunda variante es la anglosajona, utilizada en Gran Bretaña, entre los siglos V y XII d. de C. Constaba de veintiocho letras, aunque llegó a tener hasta treinta y tres.
La tercera es la del Futhark nórdico o escandinavo, utilizada en Islandia y en la península que conforman los países de Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. Tuvo su auge entre los siglos V y XII d. de C. Y es la que ofrece mayor número de formas escritas.
Los demás Futhark tienden a ser variantes criptográficas de alguno de los tres abecedarios rúnicos principales.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Del Libro "Poemas al Futhark"



POEMAS AL FUTHARK (6)

Antorcha del resplandor pagano
en los ritos de solsticios y equinoccios,
que alumbraste con ardientes rayos
el antiguo territorio de los celtas.

Hoy tu nombre significa conocer,
y simbolizas, Ken, el poder de penetrar
más allá de los contornos materiales,
cuando se hace buen uso de la mente.

El fuego que los hombres controlaron
está dentro de ti junto al espíritu,
ya regenerado por cambios positivos,
frente a la estricta mirada de los dioses.

Simbolizas la capacidad humana
de crear y conservar semillas
a través de la expresión sexual,
en distinta o similar naturaleza.

Rituales del germano paganismo
eran celebrados en las cuevas,
a la luz y el calor de tus hogueras,
en primigenias y raras experiencias,
como colgarse junto a precipicios,
ser enterrados íntegramente vivos,
o dejados en profunda oscuridad
para sentir la sensación del pánico,
mientras llegabas con tu gran antorcha
cegando sin piedad a los vencidos.

Hoy, en esta sociedad tecnificada,
necesitamos tu potencia y tu calor
que dan la expansión generadora,
el incentivo del amor erótico,
el refuerzo de las habilidades,
el don divino de la curación,
el ánimo en estados depresivos
y el desarrollo de la intuición.
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EL FUTHARK

La palabra Runa significó en un principio “rugido”, pero con el tiempo la evolución semántica le dio la noción de “secreto susurrado al oído”. En todo caso, las Runas son un alfabeto mágico utilizado por las tribus germánicas de la Europa precristiana, del que se conocen distintas variantes, cada una con diferente número de caracteres. Odín, dios supremo del panteón escandinavo, ganó las Runas al permanecer colgado del árbol Yggdrasil (el gran fresno sagrado), durante nueve días con sus noches, heri-do de un lanzazo. En cuanto al origen histórico de las Runas, es todavía más confuso que su origen mítico.
Con el transcurso de los años aparecieron distintas versiones del abecedario rúnico, añadiendo algunos caracteres, mientras otros caían en desuso. Así, hoy tenemos tres variantes principales, de las que se derivan versiones secundarias. A la más antigua de sus formas se le llama Futhark común o germánico, que consta de veinticuatro signos, más otro, añadido posteriormente, denominado “Runa blanca”.
El nombre de este Futhark resulta de las seis primeras letras, de los seis primeros nombres (Feoh, Ur, Thorn, As u Os, Rad y Ken) que se traducen por f, u, th, a, r, y k. Fue el más usado en el norte de Europa continental, entre los siglos V y VIII d. de C.
La segunda variante es la anglosajona, utilizada en Gran Bretaña, entre los siglos V y XII d. de C. Constaba de veintiocho letras, aunque llegó a tener hasta treinta y tres.
La tercera es la del Futhark nórdico o escandinavo, utilizada en Islandia y en la península que conforman los países de Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. Tuvo su auge entre los siglos V y XII d. de C. Y es la que ofrece mayor número de formas escritas.
Los demás Futhark tienden a ser variantes criptográficas de alguno de los tres abecedarios rúnicos principales.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Del libro "Poemas al Futhark"



POEMAS AL FUTHARK (5)

En este peligroso sendero de la vida,
después del que podemos dirigirnos
al alto cielo o al profundo infierno,
eres, oh Rad, divina y bienhechora,
caballo fuerte en el camino duro,
espacio de dimensiones impensables,
aunque toda morada tenga límite.

Eres el sendero de los iniciados
en los nueve mundos que conforman
el árbol sagrado de Yggdrasil,
asociados con la filtración correcta
de la extraña energía primordial
y la búsqueda animosa del conocimiento.

Te asocio con el ritmo y con la danza
que me son imprescindibles
para escuchar el canto de la naturaleza,
conocer los movimientos de la Tierra
alrededor de su Sol, y su galaxia,
igual que el de las constelaciones
en su perenne zarabanda cósmica.

La muerte, cardinal en las culturas,
manipulada por magos y poetas,
no representa comienzo ni retorno
en los conceptos paganos de tu espectro;
sin embargo te pido protección
para que sádicos monstruos no decidan
abandonar sus criptas y segar mi vida.

Tú que sirves para invocar difuntos
y obligarlos con rápidas preguntas
a respuestas sobre el más allá,
ayúdame a encontrar mi propio Yo
(perdido desde tiempo inmemorial),
a fortalecer los hábitos rituales,
recuperar mi escaso ritmo interno,
obtener buen término en los viajes,
resolver mis problemas con justicia
y gozar de momentos placenteros.
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EL FUTHARK

La palabra Runa significó en un principio “rugido”, pero con el tiempo la evolución semántica le dio la noción de “secreto susurrado al oído”. En todo caso, las Runas son un alfabeto mágico utilizado por las tribus germánicas de la Europa precristiana, del que se conocen distintas variantes, cada una con diferente número de caracteres. Odín, dios supremo del panteón escandinavo, ganó las Runas al permanecer colgado del árbol Yggdrasil (el gran fresno sagrado), durante nueve días con sus noches, heri-do de un lanzazo. En cuanto al origen histórico de las Runas, es todavía más confuso que su origen mítico.
Con el transcurso de los años aparecieron distintas versiones del abecedario rúnico, añadiendo algunos caracteres, mientras otros caían en desuso. Así, hoy tenemos tres variantes principales, de las que se derivan versiones secundarias. A la más antigua de sus formas se le llama Futhark común o germánico, que consta de veinticuatro signos, más otro, añadido posteriormente, denominado “Runa blanca”.
El nombre de este Futhark resulta de las seis primeras letras, de los seis primeros nombres (Feoh, Ur, Thorn, As u Os, Rad y Ken) que se traducen por f, u, th, a, r, y k. Fue el más usado en el norte de Europa continental, entre los siglos V y VIII d. de C.
La segunda variante es la anglosajona, utilizada en Gran Bretaña, entre los siglos V y XII d. de C. Constaba de veintiocho letras, aunque llegó a tener hasta treinta y tres.
La tercera es la del Futhark nórdico o escandinavo, utilizada en Islandia y en la península que conforman los países de Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. Tuvo su auge entre los siglos V y XII d. de C. Y es la que ofrece mayor número de formas escritas.
Los demás Futhark tienden a ser variantes criptográficas de alguno de los tres abecedarios rúnicos principales.