sábado, 22 de diciembre de 2012

Del libro "El panteón incompleto"



LOPE DE AGUIRRE

¡Nunca la ultrajaréis! gritó el caudillo
y Elvira sintió sobre sus hombros
la mano encallecida de su padre.

Violento y rufianesco, rebelde sin causa,
finalmente nimbado de grandeza,
Lope adivinó en aquella hora
la oscura realidad de su derrota.

Pocos saben de honor y de pureza,
pensó el aventurero,
casi nadie de un acto por amor.

Esgrimió su puñal
y rodeando el cuerpo de la joven
lo hundió por la espalda muchas veces
como perdido en afiebrado sueño.

¡El diablo os ha tendido una celada!
gimió ella doblegándose.

¡No podrán ultrajaros, no podrán!
bramó Aguirre compungido
frente al rostro de la víctima,
sin soltar el puñal ensangrentado.

Del libro "El panteón incompleto"



ANAYANSI

Tu danza nativa y el cuidado de la casa
hicieron más por el recio navegante
que toda la corte de España, reunida.

Tu voz dulce, cargada de nostalgia,
arrulló los sueños del conquistador
que quiso buscar,
más allá de las tierras descubiertas,
la quimera azulosa de otros mares.

Ni Leoncico fue tan fiel con su Señor.

Por esas y otras cosas ignoradas,
es más querido tu nombre
que muchos inscritos sobre el dorso
del inmenso Mar del Sur.

Si alguno permanece entre los pocos
que pueden luchar contra el olvido,
es el tuyo, Anayansi de Balboa.

Del libro "El panteón incompleto"



MALINCHE

Noble y esclava según fueran los astros,
propicios o verdugos sobre el confín azteca.

Amó al conquistador, pero al final de todo
la garra inquisidora la sorprendió en el fruto
de su sangre aborigen mezclada con la ibérica.

La fe de sus ancestros se diluyó en la sombra
tras marchitar los párpados del cauto Moctezuma.
La tierra, vasta y roja,
pudrió voraz el tronco de su real estirpe.

Son ecos de aquel drama la vieja enciclopedia,
de pronto algún poeta y el terco historiador.

Del libro "El panteón incompleto"



GEORGE SAND

Descubrirla fue degustar su esplendor
y la inmensa ternura de su genio.
Dijo Flaubert que sería recordada
como gloria singular
en el futuro de Francia.

Una justa visión sobre la vida
enmarcó sus amores con Musset
y Federico Chopin.

Practicó sentimientos de amistad
con diferentes artistas de la época,
y habló de lo fugaz del tiempo
con pasión tan desmedida
que capturó a Dumas en las redes
de su eterno comienzo del vivir.

Antepuso a la pasión política
una fuerte pasión por las ideas.
Sensible y espontánea,
llegó a sostener públicamente
que la poca instrucción de la mujer
era el más violento crimen
que los hombres cometían contra ella.

Demostró con toda intensidad
vivir sus obras antes de plasmarlas;
tildó de asesino a su adorable Alfredo
sin ocultar el ansia que sentía
por compañeros más jóvenes.

Invadió territorios masculinos
envuelta en humaredas de cigarro,
y luciendo atrevidas vestimentas
exacerbó los ánimos de entonces.

Lo más interesante, sin embargo,
fueron sus tantos deliciosos libros,
sobre los cuales la crítica europea
sostuvo sin ambages
que nunca una escritora había logrado
disección más refinada del corazón humano.

Del libro "El panteón incompleto"



OSCAR WILDE

Ruiseñor que ambicionó la gloria,
siendo cubierto por el lodo
del más flematizado Imperio.

Maestro de la estética
golpeado por el prosaísmo
en los salones de alta sociedad
cuando quiso vivir en una eterna
actitud conquistadora,
como si aquella nación cosmopolita
hubiese mirado alguna vez
con justicia sus colonias irlandesas.

Ave de vuelo refinado
en el cielo de la imaginación,
que bajó con brillantes terciopelos
y solapas de frescos girasoles
al predio de las pasiones humanas.

Hombre de aguda inteligencia,
despreció cualquier trabajo horrible
para ganarse el pan,
creyendo que el éxito era fácil
con sólo dar comida a cierta gente
o ser piedra de un escándalo mayúsculo.

Triste y derrotado lo vio Francia
en sus últimos momentos,
carente de las cosas más amadas.

Como una paradoja venturosa,
surgida del destierro y de la muerte,
comenzó su ascensión por el atajo
que conduce a los pocos elegidos
al vacuo paraíso de la posteridad.

Del libro "El panteón incompleto"



TOLSTOI

Fruto de conde y princesa,
vivió continuamente
entre La Guerra y la Paz
por la dulce inclinación hacia su tía,
su sierva concubina, y en términos finales
su malgeniada esposa,
quien tuvo el valor de transcribir
siete largas veces aquel libro colosal,
como testimonio de respeto
por su gran capacidad de creación.

¡Pero ni eso la salvo de la autocracia!

Fue una celebridad viviente:
De los rincones más apartados de Rusia,
sin contar los demás del continente,
llegaban centenares buscando su palabra
y atraídos por su porte legendario.

La acidez matrimonial no fue un obstáculo
para engendrar tan numerosos hijos,
y por último,
vistiendo lo mismo que sus siervos,
morir de pulmonía en la región de Astápovo
cuando era más patente su vocación de asceta.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Del libro "Patente de corso"



PATENTE DE CORSO

Patente que ahora exhibo
ante el imperio de lo eterno,
otorgada por el mismo
que me dio sin consultar la vida,
y que doy al servicio de mis ansias
creativas y amorosas.

Compañera de mis viajes cósmicos
por las galaxias de la poesía,
cruza los ríos cambiantes y agitados
de mi corazón salvaje.

Patente que me da el derecho
de argumentar frente al mundo
que se hunde inexorablemente
en las letrinas de la intolerancia.

Patente que defiendo con firmeza
cuando ataca el enemigo
mi navío de rápidos velámenes
en los mares de la imaginación.

Patente que rebasa los escollos
con el salvavidas de mi fantasía,
cuando navego sin ancla y sin timón
sobre las aguas de la cotidianidad.

Patente que concede sin reparo
privilegios a una casta inmune,
no apta para las mayorías,
que soporta sin protesta la desgracia
de un vivir opaco y anodino,
infecundo y torvamente inútil.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Del libro "Patente de corso"



FRAGILIDAD

Azul, azul y siempre azul,
esta Tierra de lejos me conmueve.
Al borde de la atmósfera exterior,
desde el rostro de naves giratorias
muchos ojos robóticos la miran.

Afuera el universo profundo
con sus galaxias y constelaciones,
iluminando en noches solitarias
su inestable posición y sus fatigas.

Nebulosas lejanas que la injurian
con sus formas exóticas y bellas,
la Hormiga, el Esquimal, Ojo de Gato,
el Cisne, el Cono, el Águila que vuela
silenciosa en el espacio cósmico,
el Anillo vacío, inefable y misterioso,
Orión, la Roseta y tantas otras
que muestran cautas singulares cosas.

Protoestrellas prometiendo con su brillo
el comienzo de nuevas aventuras,
negros agujeros devorando
con su bulimia estelar
astros colosales, galaxias, supercúmulos
y todo cuanto ingresa en sus dominios.

Esta Tierra, ¿qué es y dónde está?
Un puntito azul, azul,
pequeño, muy pequeño
frente a hermanos mayores y distantes
que ruedan foscos por la inmensidad.

¿Sus vecinos? Enormes monumentos
fulgurantes de luces y colores
que la obligan a mirar hacia el futuro
desde el fondo encendido del pasado.

Ese dios colosal que la protege
del frío, del hambre y de la muerte,
es un enano junto a Sirio binario,
junto a Pólux y Arturo portentosos,
éstos a su vez liliputienses
ante el rojizo Aldebarán y Rigel
que poco son frente al gigante Antares.

Esta Tierra azul, azul
entre tantos ejemplos comprobados,
se torna mucho menos que existente
en la insondable vastedad del caos.

No obstante, creyéndonos grandiosos,
los que habitamos su croquis deleznable
nos hartamos de poderes y de glorias
cegados por unos fuegos fatuos
que no pueden ocultar nuestra miseria.

Cedamos pues la voz al viejo vate
que antaño nos cantó con son doliente:
“¡Oh, Señor... y qué frágiles nacimos!
¡Y qué variables somos y seremos!
¡Si la tumba está lejos... la pedimos!
¡Pero si cerca está... no la queremos!”.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Del libro "Patente de corso"



EL SANTO PREPUCIO

No tienes que viajar para encontrarlo.
¿Cómo saber si María Magdalena
lo conservó hasta la muerte,
lo vendió por un buen precio
al jefe de una rica caravana
o se lo tragó por amor
en uno de sus arrebatos lúbricos?
Son innumerables las especulaciones,
y las certezas… ninguna.

Hay quienes dicen que reposa oculto
en las profundidades del Vaticano
(basílica de San Juan, de Letrán),
en la de Santiago de Compostela,
en la iglesia de Charroux, en la de Amberes,
y hasta en una de Bolonia, Brujas o París.

Otros aseguran que la emperatriz Irene de Bizancio
se lo entregó a Carlomagno como regalo de boda.
Incluso, están los que juran que una anciana
después de lacerar el celestial capullo,
lo sumergió en aceite de nardo y lo donó a su hijo
traficante en perfumes,
con la expresa prohibición de comerciar con él.

Teólogos hubo que vieron el sagrado capuchón
girando anilladamente alrededor de Saturno
y santas que soñaron con él entre sus labios,
afirmando que sabía más sabroso que la miel.

En todo caso, siendo el Espíritu Santo
quien lo puso en el inmaculado útero de María,
es posible que repose en una de las arcas celestiales,
para placer y provecho de once mil y tantas Vírgenes,
igual que admiración de serafines y arcángeles.

martes, 18 de diciembre de 2012

Del libro "Patente de corso"



EL REGRESO DE MOLOCH

Yo, dios de los fenicios,
los cartagineses y otros pueblos
que vieron en mí
el símbolo del fuego purificador,
he caído en el ingrato olvido
por causa del futuro incierto,
donde yazgo sin valor alguno.

Las nuevas generaciones
me han hundido en las tinieblas
bajo el peso de la modernidad;
mi boca ya no surte al ígneo vientre
las víctimas propicias para el holocausto,
y tambores y trompetas se han callado
ignorantes de las órdenes sagradas
que intentaban ocultar el llanto
y los gritos de los sacrificados.

Todo está en suspenso
y otras épocas, más cambiantes
y peores siempre,
crean la necesidad de nuevos dioses,
más violentos y corruptos que antes.

Pero los ángeles rebeldes no desisten
mientras los mande mi poder divino,
y han regresado a recubrir con sangre
la hoguera de mis ígneas entrañas
que antaño deglutieran inocentes niños.

La humillación sufrida por mi sacro imperio
no volverá sobre la faz terrestre,
y seré reverenciado como entonces
en la suprema vastedad eterna
que da paso a mi voraz incendio.

Hoy puedo decir que ya Moloch
está posicionado nuevamente
en el Olimpo de las divinidades;
ha regresado para no partir,
en la podrida condición humana.
¡Jajajajajaja!... ¡Jajajajajajaja!...

Del libro "Patente de corso"



EL CATARRO DEL MESÍAS

El Mesías está inquieto.
¿Qué le acontece al Mesías?
Bufa. Se enfurrusca. Vocifera.
Grita. Señala. Estigmatiza. Amenaza.
Sus apóstoles lo traicionan
y él traiciona a sus apóstoles.
Luce fatigado. Rencoroso.
Vengativo. Despechado.
Sus ojos brillan. Se desencaja su rostro.
No puede conciliar el sueño.
Su corazón palpita aceleradamente.
Promete. Garantiza. Bendice. Maldice.
Se arrodilla. Jura por el Altísimo.
No descansa. Se contiene. Sonríe.
Se limpia el sudor con un pañuelo.
Se suena las narices.
¡Cómo se acicala el Mesías!
Se coloca el saco. La corbata.
Se los quita. Se pone el sombrero.
La camisa blanca. La camisa roja.
La camisa azul. El poncho.
Las gafas. El pantalón.
Cabalga como un beduino.
Doma caballos. Hace turismo.
Viaja al Norte.
El Mesías no tiene amigos.
Tiene áulicos. Peones. Haciendas.
Ejércitos. Esposa. Hijos.
Apoyo del Mesías Mayor.
Entonces,
¿qué le acontece al Mesías?
Es honoris causa. Muy ilustre.
Muy activo. Duerme poco.
Trabaja mucho. No se da tregua.
Es piadoso (casi un santo).
Sus discípulos desconocen
qué le acontece al Mesías.
El Mesías está triste. Alegre.
Meditabundo. Reflexivo. Optimista.
Seguro. Decidido. Exultante.
Acepta sólo un camino para salvar su rebaño.
Lucha por el bien general.
Alimenta su espíritu con ejercicios de yoga.
¡Es impresionante el Mesías!
No tiene igual. Es irremplazable.
Único. El mejor. El más noble.
El más Puro. Generoso. Correcto.
Pacífico. Honesto. Ecuánime.
Por eso me pregunto:
¿Qué le acontece al Mesías?
Ignora la megalomanía.
La idolatría. La mitomanía.
La cleptomanía.
La hipocresía y las demás ías.
También el fanatismo.
El exhibicionismo.
El armamentismo.
El intervencionismo.
El servilismo y todos los otros ismos.
Sus consejeros no entienden
qué le acontece al Mesías.
Carece de frustraciones.
De omnipotencia. De impotencia.
De hipertrofias. De egocentrismo.
De narcisismo. De vileza.
De perversidad.
Le repugnan los homenajes.
Las gratificaciones.
Los aplausos. Las exaltaciones.
El reconocimiento.
No se presume bello.
Inteligente. Seductor.
Autosuficiente. Predestinado.
El Mesías practica la humildad.
La pobreza. La justicia.
El desprendimiento. La modestia.
La tolerancia. La generosidad.
El respeto. La ecuanimidad.
Las Obras de Misericordia.
Tiene capacidad para amar.
Capacidad de entrega. De sacrificio.
Le repugna utilizar la gente para fines personales.
Para alcanzar propósitos.
Mucho más caminar sobre cadáveres.
Jamás niega la realidad.
Es un visionario. Un profeta.
Un elegido de Dios.
Nunca se obnubila.
Su conciencia es limpia como agua de manantial.
Como el cuarzo virgen.
Como el cielo azul.
Como el lirio silvestre.
Como la Divinidad.
Sus parientes se preguntan
qué le acontece al Mesías.
Detesta la trampa. La mentira.
La trapacería. El compadrazgo.
El nepotismo. El despotismo.
La desaparición forzada.
La tortura. La motosierra.
El asesinato.
Respeta los Derechos Humanos.
Los principios Constitucionales.
Las diferencias ideológicas y políticas.
Las leyes establecidas.
La libertad de pensamiento.
La tranquilidad.
¡Es maravilloso el Mesías!
Apoya el arte. El conocimiento.
La ciencia. La cultura. La educación.
La autonomía. La independencia.
El empleo. La equidad.
Pero el Mesías está inquieto y no se sabe por qué.
Descubramos de una vez
qué le acontece al Mesías:
–¿Sufrío un infarto cardiaco?
–¡No señor!
–¿Es víctima de algún cáncer?
–¡No señor!
–¿Le contagiaron el sida?
–¡No señor!
–Entonces, ¿qué le acontece al Mesías?
–¡Es que sencillamente lo acatarró el Poder!

Del libro "Patente de corso"



EL DESTINO DEL TIEMPO

Devoraste a tus hijos,
y eres fantasma de la imaginación.
Cuando desaparezcamos del planeta
o éste decida a eliminarnos,
perecerás también sobre ti mismo
en un acto de cronofagia redentora.

El Azar, superior y más real que tú,
cumplirá, como tendrá que ser,
su labor provechosa y libertaria
en los tugurios de la eternidad.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Del libro "Patente de corso"



CALIDOSCOPIO

Iguales trozos de vidrio
dentro del tubo de espejos,
simétricos y móviles;
idénticas representaciones
bajo el rigor de la mano que dirige.

¡Qué cambiantes facetas nos ofrece
en cada movimiento!
¡Qué destellos de luz y de colores!

El pasado se repite una y mil veces
en su fluctuante interior
como drama o comedia interminable,
siempre distinto y siempre igual.

Recubiertos por contradicciones,
el presente y el futuro nos asfixian
con sus garras opresoras,
mientras, travieso y juguetón baraja
el Azar nuestro destino incierto.

Así el calidoscopio de la vida
nos presenta momentos promisorios
de un mañana más feliz y pleno,
o doblemente amargo
por el verbo implacable de algún dios,
adicto impenitente de su perversidad.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Del libro "Patente de corso"



BRINDIS POR LA VIDA

Cuando despunta el alba y sale el Sol
sobre los campos de América,
levanto mi copa y brindo por la vida.

Cuando la canícula destroza mi cabeza
en la mitad del día,
levanto mi copa y brindo por la vida.

Cuando llegan las sombras
porque la luz cayó detrás del horizonte,
levanto mi copa y brindo por la vida.

Mientras la Luna y las estrellas viajan
por los caminos del cielo,
levanto mi copa y brindo por la vida.

En los días nublados y lluviosos
de las húmedas selvas tropicales,
levanto mi copa y brindo por la vida.

En las noches tormentosas y violentas
que amenazan la paz de los contornos,
levanto mi copa y brindo por la vida.

Levanto mi copa y brindo por la vida
contra las fuerzas oscuras
que ofrecen en sus cuencos nauseabundos
la podredumbre de sus robos y sus crímenes.

Del libro "Patente de corso"



BAJO EL RIGOR DE LA PALABRA OLVIDO

Mueren los grandes igual que los pequeños,
hombres y mujeres que admiramos
por sus actos grandiosos o sus crímenes.

¿A dónde se dirigen?... A ninguna parte.

Vuelven a la tierra, cuna de dichas y pesares,
vivos y muertos esperando su final.
Tarde o temprano, como campo de niebla,
todo quedará en silencio
bajo el rigor de la palabra olvido.