jueves, 22 de noviembre de 2012

Del libro "Libro nuevo"



LIBERTAD

Palabra que nombra lo imposible
en el campo inestable de la vida,
enema inoculado, como tantos,
en el débil cerebro de los hombres.

Sin embargo, pensemos un instante
su realidad en esta tierra incauta,
para hablar de sus míticas bondades
cuando aparece, muy de tarde en tarde,
con su fardo de soles improbables.

No es la ofrenda de torpes asesinos
ni la señal de políticos tramposos,
mucho menos la dádiva sagrada
prometida por oscuros Vaticanos.

Va cubierto su rostro de crespones
cuyos extremos levantamos ávidos
con la mano que da el conocimiento
en el arte, la ciencia y la cultura
como exótico dios de la esperanza.

O ese otro gran engaño delirante
que propicia soñar con los abismos,
los desiertos, las cumbres y los mares,
el beso humedecido en nuestros labios
y el amor que persigue desbocado
lo que sobra después de la matanza.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Del libro "Libro nuevo"



DE MIS AMORES Y MIS BÚSQUEDAS

Amo la pesadilla y los horrores provocados
por la estulticia y ceguera de los hombres,
la perturbadora presencia de mis enemigos
y la traidora compasión de los amigos,
lo falso y espurio en la risa de las putas,
el éxtasis decadente de los locos,
la crudeza de oscuros asesinos
y demonios que habitan mi cerebro,
la iconografía de los fantasmas domésticos,
lo repugnante de numerosos rostros,
lo mezquino de las pasiones mundanas,
lo estulto de las falacias modernas,
la desvergüenza de las virtudes hipócritas,
la traición envilecida de numerosos amores.

Me gusta lo arbitrario, lo tosco y desmañado,
la insulsa promesa y el horrendo sacrificio,
la propaganda y violencia de las guerras,
lo hechicero y satánico de los juramentos,
lo aberrante y crapuloso de la pureza enfermiza,
lo asqueroso y degradado de los discursos políticos.

Adoro lo abominable, lo indecente y lo grotesco,
lo inmundo y repelente de nuestras sucias miserias,
lo burdamente odioso de sentimientos injustos,
lo espantoso y obsceno de nuestras debilidades,
lo abyecto y lo vicioso de nuestras aberraciones.

Busco lo monstruoso, lo miserable y lo bárbaro,
lo innoble y nauseabundo, lo lamentable y lo fétido,
lo tremendo y desgarbado, lo repulsivo y lo áspero,
lo prohibido y más, y en amarlo me complazco
por ser la réplica proterva de los antiguos dioses
que fundieron su máscara imperfecta y deformada
en los moldes del destino, las tinieblas y los astros.

martes, 20 de noviembre de 2012

Del libro "Libro nuevo"



DE LA FEALDAD Y LA BELLEZA

Bello un Picasso en su fealdad moderna
y un desfile de modas con modelos
que involucran la fealdad en su belleza,
conceptos que se juntan y se mezclan
como lo hacen las tinieblas y la luz.

Bellas las pinturas rupestres de Altamira
con sus bien delineados trazos
en el hondo interior de la caverna.
Bello el astrágalo de buey o de carnero,
pulido por los brujos de la tribu
para ejercicio de su adivinación.

Fea la flagelación y sin embargo
los Cristos azotados y humillados
nos llenan de gloriosos sentimientos
con sus poses eróticas y bellas.

Contemplamos los cíclopes antiguos
con su ojo solitario y estatura inmensa,
pero fueron seductores para ninfas
que sucumbieron al pulso de su fuerza.

Fea para el sapo la serpiente
que insidiosa le tiende una celada
oculta entre las hojas, o enredada
bajo las ramas del follaje oscuro.

Bella su hembra de redondo cuerpo
y ojos saltones sobre la cabeza,
su boca enorme y amarillo vientre,
y una falta del calor que petrifica.

Si existiera el Demonio sería bello
con sus cachos, su cola, sus pezuñas,
dispuesto para el goce sabatino
con brujas que lo siguen y lo adoran
desde tiempos exóticos y antiguos.

Cuántas veces decimos que el dinero
es fuente de tragedias y otros males;
que no hay que perseguirlo porque es feo
y conduce al país de desgracia.
Pero alcanzamos con él dulces caricias
y favores de mujeres que soñamos
en esas noches de fiesta y desenfreno.

Suele el hombre ponerse ante sí mismo
como única medida en lo perfecto
sobre esta tierra cansada y dolorida.
Pero al mirar el espejo de la vida
percibimos nuestra equivocación,
pues la vida no puede ser perfecta
mientras dolor y miseria la hagan fea
con el hambre y la desesperación.

Malos olores y matices inarmónicos
son siempre detestables por lo feos,
y toda forma diluyente y pútrida
contradice nuestro canon de belleza.

La correcta proporción y sano juicio
es el rasero de conceptos bellos;
así la integridad de la materia
cuando se torna más compleja y rica
en el abismo de lo inexpresable.

Lo armonioso, lo místico y lo bello,
lo excelso y lo asqueroso van unidos
por misteriosos e idénticos senderos,
según afirman sus apologistas.

Cantemos pues al horror y la miseria,
a primitivas pasiones animales,
a lo infecto, lo torvo, lo penoso,
lo execrable, corrupto y desquiciado.

Brindemos por los males conocidos:
la gula de panzones parroquianos
que expresan su placer con el eructo
y la lujuria que conduce al colmo
de la insensata estupidez humana.

Cantémosle a tales realidades
y a la posible afirmación de todo
lo que es oscuro, falaz y repelente.
Lo confirma Plutarco cuando expresa
que en arte lo feo sigue siendo feo,
pero recibe la belleza del artista
como el caos la recibe de lo abstracto.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Del libro "Libro nuevo"



COSA DE MAGIA

Mágico es ver en el computador
el rostro de los seres más queridos,
sin importar en qué lugar se hallan,
algo ignorado por sociedades antiguas.

Mágico el brillo de tus ojos en pantalla
junto con las guerras y los crímenes,
pan cotidiano de los poderosos.
Mirar imperios arrasando sus colonias
y saber por quién me dejas y me olvidas
en el cepo de la desesperanza.

Cosa de magia suplantar
con un clic, silencioso y obediente,
mi torpe cerebro desquiciado,
o la miseria y la opulencia juntas
en alejados rincones del planeta.

Cosa de magia sentirme incompetente
frente a robóticos depredadores,
y haber perdido la privacidad
hasta en momentos de fugaz ternura.

Cosa de magia la globalización
con sus garras de monstruo dominante,
sin mecanismos para destruirla,
donde el Apocalipsis del orate Pablo
es apenas infantil literatura.

Cosa de magia nuestras vidas
bajo las suelas de botas cibernéticas
calzadas por demonios sanguinarios,
sin que descubra el intelecto acciones
para su pobre salvación terrena.

Hemos entrado en una nueva era
donde todo acontecer es descubierto
por el ojo electrónico de los opresores,
con formas tan claras como la holografía.
Ciencia y oscurantismo se desplazan
en pos de las respuestas requeridas
por nuestros locos cerebros afiebrados.

Cosa de magia el internet que muestra
el universo en nuestras habitaciones,
aprisionadas por la soledad
y un silencio que produce pánico,
cuando no por ruidosos altavoces
portadores de angustia y depresión,
que nos condenan a sufrir per se
esta humillante condición humana.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Del libro "León hambriento el mar"



MULTITUDES

Desde tiempo inmemorial
los barcos persas y griegos,
los romanos y fenicios,
empujados por batallas,
tempestades y corsarios
se deleitaban viajando
a las honduras del mar.

Según nos cuenta Heródoto
indeclinable viajero,
cuando el hijo de José
no había pensado en llegar
a las tierras de Judea,
ya Jerjes hacía sus búsquedas
de los tesoros hundidos.

En 100 años,
con variado cargamento
se han perdido bajo el agua
30.000 embarcaciones
repletas de riquezas,
que hubieran sido la dicha
de los hambrientos del mundo.

No volverá de su tumba
la Serpiente Escandinava,
porque fue su vocación
dormir yacente en el Támesis
con sus bodegas de oro,
para que toda la envidia
naufragara en la corriente
que arrastró su velamenta
hacia los mares del norte.

Los 14 grandes juncos
que en las aguas de Japón
se tragaron los abismos
aquel junio siniestro de 1274,
se quedarán en la muerte
sin reponer los tesoros
de sus potentes señores.

Cuando los portugueses
transportaban sus fortunas
desde América Latina,
sobre todo de Brasil,
35 fuertes naves
prefirieron el suicidio
antes que ser presa fácil
de bribones bucaneros.

Y los jóvenes esclavos
que viajaban en el Loasdun
enfrentaron con valor
la desembocadura del Ganges,
que no quiso perdonar
a los nativos de Holanda
el llevar mil sacos de oro
escondidos en bodega.

Mobiliario y otras cosas
de la condesa de Bourch
dejó en predios abisales
la desgraciada tartana
que sucumbió como un paria
en las costas de Numidia.

Y qué decir del Telémaque,
incapaz de preservar
la fortuna de los reyes
cuando viajaba a Inglaterra
con otros muchos tesoros
pertenecientes también
a la imprudente Antonieta.

Los 16 galeones
que cruzaban el Atlántico
en el fatídico otoño de 1707,
cuando fueron atacados
en la bahía de Vigo,
sucumbieron bajo el agua
con su rico cargamento.

Otros 15 que formaban
la bella Flota de Plata
zozobraron en Bahamas
cuando viajaban a Cádiz,
por acción del sobrecargo
y del furioso oleaje
que no pudo en su momento
manejar el capitán.

El no olvidado De Brack,
con 200 españoles
amarrados como perros,
se hundió en medio de millones
de verdeazules billetes
cuando expiraba sin pena
el viejo siglo XVIII.

A 12 millas de Londres,
mientras llegaba de Sydney,
el Niágara tropezó
contra una mina matrera
que lo dejó sin aliento
esa mala madrugada,
enviando al fondo del mar
sus haberes y su casco.

Pero sería interminable
enumerar los naufragios
que a través de las edades
desmantelaron al hombre.

Que valgan estos ejemplos,
siempre pocos, siempre amargos,
como una muestra palpable
de que las aguas del mar
son amigas cuando quieren,
y cuando no, son brutales.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Del libro "León hambriento el mar"



PAMIR - 1957

Con cuatro fustes sosteniendo su velamen
y una eslora superior a los cien metros,
este bello mastín de los océanos
no logró mantener la compostura,
pese a la orden terminante
que rugió su capitán desde el castillo:
¡A degüello las velas, de inmediato!

Pero no eran ya las lonas sólo lonas
sino globos hinchados, gigantescos,
y el velero, escorando hacia babor,
no alcanzó a superar aquel apuro
como en otras ocasiones peligrosas.

Con tazas de café y zumo de frutas,
con botellas de whisky y cigarrillos
ofrecidos por el parco cocinero,
fueron siendo atendidos los marinos,
hasta ver la enloquecida cafetera
rodando por cubierta y dando tumbos
mientras iba a perderse entre la espuma.

En mitad de los trapos desgarrados
se incrustaron las olas y los vientos,
llevándose al Pamir como rehén
con ochenta tripulantes hacia el fondo.

Sólo seis alcanzaron a salvarse
por la ayuda oportuna de unos barcos
y la búsqueda tenaz de la aviación.

Del libro "León hambriento el mar"



UI-33 - 1944

A 33 metros de profundidad
33 hombres,
en tanto degustaban su sake,
se miraron convencidos de que el 3
tarde o temprano les daría mala suerte.
Por lo tanto la tragedia era segura
aun comiendo su plato de pescado
ahuyentador de presagios y de muerte.

Ya pasadas las 3 de la mañana,
en aquel último 13 de su vida,
un mecánico gritó con voz aguda:
¡Agua en la torreta! ¡Agua! ¡Agua!
mientras iban directos hacia el fondo
inundados por el pánico y el ruido.

Qué corta es nuestra vida, dijo Okada.
No todo está perdido, respondió Yokoi.

El mundo se hizo negro alrededor
cuando empezaron su giro en espiral
hasta emerger como plumas sobre el agua.

Nadar, nadar, sólo nadar
fue la consigna que se dieron en silencio,
sin saber cuánto tiempo tardarían
para ver el espejismo de un crucero
que izara sus cansancios a cubierta.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Del libro "León hambriento el mar"



GREENVILLE - 1953

Con la rueda del timón hecha pedazos,
el puente destrozado y las lanchas destruidas,
este oscuro carguero liberiano
capeaba el temporal con un valor asesino.

Ile de France avanzaba en la tormenta
decidido, hacia el sitio del desastre,
a pesar de exhibir como reliquia
un ejército de pávidos turistas.

Debido a la borrasca
no pudo de momento
auxiliar al desvalido barco,
que crujía a la deriva inútilmente
golpeado por las olas y un viento huracanado.

Por último,
ignorando la furia del océano,
los náufragos del Greenville
fueron puestos en los tibios camarotes
de Ile de France,
que miraba al carguero agonizante,
arponeado sin piedad por Poseidón.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Del libro "León hambriento el mar"



EMPIRE WINDRUSH - 1954

Mientras columnas de humo escapaban por los aires
de las entrañas del buque,
un estruendo sin fronteras se apoderaba del casco.
¡Fuego a bordooo! ¡Explotaron las calderaaas!

Su rostro estaba quemado y totalmente ennegrecido;
era una llaga sangrienta sobre la cubierta oscura.

Yo que siempre fui un marino soñador y decidido,
ordené con voz de trueno:
¡Recuerden el Birkenhead!
¡Primero las mujeres acompañando a los niños!

En tanto, aquel monumento de hollín,
de aceite y de tizne se doblegaba hacia el suelo
como una espiga de carne, entumecido y sin fuerza.

Esa noche era la última que navegaba en el mar,
porque en la próxima aurora,
cuando atracara en el puerto,
una mujer de ojos verdes y caderas como brasas
lo inmolaría en el dulce sacrificio del amor.

martes, 13 de noviembre de 2012

Del libro "León hambriento el mar"



ANDREA DORIA - 1956

Como una gran ciudad del hemisferio norte,
envuelto en su capa de neblina
iba el Doria pausado y consentido
por una sabia y honda tranquilidad nocturna.

Algunos bailaban quedamente
mirando los furtivos romances de cubierta;
otros soñaban con puertos imposibles
en las doradas costas de algún país inmenso.

De pronto, el gran estrépito, seguido de silencio;
después, gritos y voces en busca de socorro.
En tanto el moribundo comenzaba a inclinarse
como una danta herida que no quiere seguir,
hundiéndose a estribor.

Dos lágrimas subieron al borde de unos ojos:
el capitán Calamai lloró mientras su lancha
dejaba entre la espuma maderos encendidos.

Cuando la sombra vino a retomar su imperio,
las aguas, ya desnudas, sintieron en su vientre
el palpitar de un casco acerado que se hundía.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Del libro "León hambriento el mar"



LA FAYETTE-NORMANDIE - 1942

La imprudencia y la antorcha de un obrero
acabaron arrasándote
en los aceitosos malecones
del gran puerto neoyorkino,
viejo y bravo Normandie.

Te invadió la tristeza
cuando fuiste transformado
en futuro llevador de tropas a la guerra,
contraviniendo tus íntimos deseos.
Superabas al Queen Mary
con toda tranquilidad,
e hicieron de tu vientre el depósito preciso
para diez mil catres de lona,
en los cuales dormían
sabe Dios cuántos soldados,
quizás por última vez.

Atosigaron tus bodegas con mantas,
cucharas, platos y alimentos,
sin contar centenares de botes salvavidas.

A tu ígneo final
siguió el más inhumano
de los desguazamientos,
después de invertir en tu rescate
sumas de dinero y fuerza
que habrían calmado el hambre
de tantos estibadores
en muchos puertos del mundo.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Del libro "León hambriento el mar"



BISMARCK - 1941

Con la intención de infligir
la mayor cantidad de pérdidas posibles
a la importante flota de la marina británica,
este duro y poderoso acorazado alemán
zarpó sin aprensiones de Polonia
en busca del jugoso y deseado objetivo.
Todo estaba previsto para el triunfo
de la imponente pieza
en el tablero militar del poderío nazi.

Sin embargo,
a pesar de sus primeros éxitos
donde dio cuenta de dos naves enemigas,
el aguerrido buque,
tras un combate despiadado,
sintió que le llegaba su inexorable agonía.

Habiendo sido tocado por andanadas mortales,
sus cañones cesaron de rugir, mientras él,
orgullo y esperanza de la potencia germana,
apagaba su sed de moribundo
bajando silencioso a 4.000 metros de hondura
para beberse de un sorbo todo el océano Atlántico.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Del libro "León hambriento el mar"



ATLANTIS - 1941

Luego de mandar hacia las simas
tantas embarcaciones de distintas nacionalidades,
este mago insuperable del camuflaje marino
fue víctima a su vez de los disparos
que le hiciera el temerario acorazado inglés.

Pocos minutos bastaron
para que este corsario de la flota nazi
desapareciera bajo el agua
después de una explosión hacia la proa
que voló en diez mil pedazos el pañol de municiones.

Era dueño del periplo más largo conocido,
si no mienten los anales de la navegación,
y tenía como meta doblegar al enemigo
sobre los mares del mundo.

Más allá de su final crudo y violento,
la historia de sus hazañas,
lo mismo que las dotes del valiente capitán,
correrán de boca en boca,
mientras quede sobre tierra siquiera un hombre de mar.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Del libro "León hambriento el mar"



BALEARES - 1938

Un fanal de fuego amarillento y rojo,
un fantástico brasero que se hundía
enloquecido entre las negras aguas,
una sorda explosión, intensa y grave,
un rugido monstruoso que brotaba
del moribundo en medio de la noche,
era algo triste, aterrador y bello
que nadie nunca lo podrá olvidar.

El puente fue lanzado con violencia
dejando atrás blandos hierros deformados
que crujían retorciéndose con furia
entre las torres de la cañonería.
Comandante y oficiales de derrota,
serviolas, señaleros, timoneles,
hallaron instantánea una muerte calcinante.

El grueso palo de proa y chimeneas
cayeron a cubierta como gigantes heridos,
hasta que fueron tragados por la bulimia del mar.

martes, 6 de noviembre de 2012

Del libro "León hambriento el mar"



LUSITANIA - 1915

No fue el U-20 el destructor sino la guerra
la causante del final del Lusitania.
Nada importa una marca submarina
cuando el hombre sin paz es una fiera
que detesta embrutecido a sus congéneres.

El torpedo que hizo blanco en estribor
era ciego y sin alma,
igual que el propio comandante Schwieger
quien no se inmutó por los cadáveres
que flotaban como troncos sobre el agua.

Sin embargo, la ley de la Escritura
lo cubrió paso a paso y en silencio,
siendo así cómo la insignia de cruz negra,
enarbolada esplendorosa por él mismo
en un bello y poderoso submarino,
se perdió para siempre en el misterio.