domingo, 22 de junio de 2014

Del libro "Poética de las sombras"



ALGO MÁS SOBRE FANTASMAS

Los fantasmas vigilamos
las puertas y las ventanas
de las viviendas humanas,
y nos hacemos visibles
con nuestras túnicas blancas
o densas vaporaciones,
parecidas a los cuerpos
más livianos y confusos,
sobre todo en la penumbra
de casas desvencijadas
y castillos misteriosos
plenamente despoblados.

Pertenezco a ese tronco
desde tiempo inmemorial,
porque fui callado y solo
en mi lejana niñez,
y un amante traicionado
antes de caer vencido
bajo el puñal asesino
de cuatro falsos amigos
y un pariente desleal.

Regreso a los escenarios
de mi antigua residencia,
desde que un supremo amor
desvió proyectos y rumbos
hacia puertos más tranquilos.

Doy gemidos por la noche
asustando jinetes y caballos
que cruzan senderos solitarios,
pero soy inofensivo y melancólico
en mi mundo espectral como ninguno.

Los que vivieron satisfactoriamente
departiendo en paz con sus hermanos
no tendrán que regresar como fantasmas;
sólo quienes sufrimos ingratitud y penas
tendremos apariencia fantasmal
hasta el final de los siglos.

sábado, 21 de junio de 2014

Del libro "Poética de las sombras"



EL FANTASMA IMPERTINENTE

En el norte de Australia,
sobre sus costas desiertas,
igual que en Nueva Guinea,
soy un fantasma terrible
de presencia nunca vista,
y sólo dejo la huella
de mis labores sombrías.

Es la muerte para mí
una infame actividad,
bien propia de los cobardes,
y me fastidian por eso
los sepulcros putrefactos
bajo ramajes que miran
los huesos de los difuntos
cuando ya están descompuestos.

Practico la impertinencia
contra los parientes vivos,
y trato de congraciarme
con los hijos de las sombras,
mis sempiternos amigos.

Me pueden satisfacer,
razonable y noblemente,
si visitan los lugares
donde duermen los cadáveres,
y apilonan bien los huesos
para llevarlos a casa,
permitiendo que los muertos
disfruten la compañía
de los simples aldeanos
supersticiosos y lerdos,
y esto basta en el sentido
de que no hay aburrimiento.

viernes, 20 de junio de 2014

Del libro "Poética de las sombras"



EL NECRÓFAGO DE ARABIA

Originario de países árabes,
soy una criatura espantable
que ronda los cementerios
ansiosa de difuntos frescos.

Demoníaco por mis ojos encendidos
y mi aliento que vomita fuego,
encarno un monstruo de tez gris
y superficies viscosas,
invisible cuando me hallo inmóvil.

Camino silencioso con mis grandes pies
y cuerpo amorfo de fuerza indescriptible,
que puede levantar piedras enormes,
mientras busco alimento entre las tumbas,
pues poseo colmillos puntiagudos,
con los cuales destrozo los cadáveres
que devoro sin parar, ávidamente.

Indefensos contra mis poderes
están los que quieren sepultar
con sencillez sus parientes,
ya que tengo variados intereses
en programas de carne fresca.
Por eso declaro sin pudor:
no importa que falten joyas
mientras existan los muertos.

miércoles, 18 de junio de 2014

Del libro "Poética de las sombras"



EL GOLEM

Fui, desde el comienzo, lodo,
y mi nombre se deriva del de Adán.
Amasado con barro del planeta
Yahvé me infundió su propio aliento
para que fuera semejante a él.

Pero alguien decidió crear un golem
que protegiera los judíos de Praga
contra la turba de bárbaros cristianos
que deseaba sin piedad exterminarlos.

Con agua y arcilla de un reciente pozo
lo bendijo después de darle forma
y vida, insertándole en la lengua
una tira de papel con la palabra Shem.

Fue un centinela obediente y riguroso
en los oficios básicos domésticos,
de conducta impecable y servicial,
que ahuyentó los verdugos de la casa
sin descuidar sus tareas cotidianas.

Un viernes, sin embargo, enloqueció
cuando su progenitor pasó por alto
retirar el papel al caer la oscuridad;
sembró terror en las calles del contorno
hasta que su creador y otros rabinos
pudieron capturarlo, desprender la tira
y llevarlo enjaulado hasta la sinagoga.

Dicen las leyendas y supersticiones
que el golem sigue oculto y esperando
en la profunda soledad del templo
que algún mago, aguerrido y generoso,
decida darle vida como antiguamente
lo hiciera conmigo Yahvé sobre la Tierra,
aunque esto sea mi condena y mi desgracia.

Del libro "Poética de las sombras"



EL DESTINO DEL ZOMBI

Desde el fondo de la noche llego
con mis ojos de fuego enrojecidos
y mi andar inerte, vacilante y lento,
evitando los tropiezos del camino.

No levanto la mirada y permanezco
en un silencio sepulcral, árido y frío
frente al rostro de los sobrevivientes,
aunque acato sin protestar las órdenes
que me imparten ridículos mortales.

Cumplo tareas infames y agobiantes
sin descontento ni cansancio alguno,
pero antes de amanecer busco refugio
marchando a mi sepulcro, triste y solo.

Temo la sal como al mayor veneno,
y los granjeros lo saben,
pero mi miedo les importe un higo
porque son de una casta indiferente.

Vago por el campo, temido y temeroso,
como zombi postrado en su desgracia,
cuando la luz se duerme sobre el mundo
vencida y retirada del combate.

Del libro "Poética de las sombras"



EL MENEHUNE DE HAWAI

Oriundo de Hawai en donde habito
soy un duende servicial e inofensivo
como los brownies de la Gran Bretaña,
que trabajan mientras las familias
caen rendidas en profundo sueño.

Nadie me ha visto, o quizás muy pocos,
y lo que ven son mis orejas puntiagudas,
mi cuerpo diminuto, resistente y ágil
que trasforma mi presencia inadvertida
en personaje facundo y pintoresco,
impreciso, inconcreto y singular.

martes, 17 de junio de 2014

Del libro "Poética de las sombras"



LA LUZ DE MIN MIN

Natural de Queensland (Australia),
me conocen como Luz de Min Min,
y aseguran los viajeros que transitan
sobre aquellas llanuras, por la noche,
que una gran luminiscencia repentina
y chispeante, los persigue o acompaña,
de manera tan brusca y sorprendente
que no pueden definir su identidad.

Muchos hablan de mi silueta amorfa,
semejante a un hombre o un caballo,
aunque los modernos me confunden
con la luz de los faros de sus coches
cuando pávidos se acercan a mi lumbre.

Asusto a mucha gente, no lo niego,
mas no pueden decir impunemente
que daño o mortifico a transeúntes
que cruzan en las noches solitarios
por las vastas llanuras australianas.

domingo, 15 de junio de 2014

Del libro "Poética de las sombras"



EL OBSERVADOR

Un colectivo de misteriosos seres
traza el diseño de mi personalidad.
Aparezco en las noches más oscuras
sobre vastos lugares de la Tierra
aunque no tengo identidad concreta.

Me llaman El Observador
porque prefiero los sitios elevados,
como las cimas de las cordilleras,
campanarios y copas de los árboles,
donde pueda mirar sin contratiempos
la miserable conducta de los hombres.

Permito la proximidad de visitantes
si no hay gestos procaces y dañinos,
o que saluden altaneros cuando llegan,
pues en caso contrario los rechazo
y me sublimo irremediablemente.

Nadie sabe mis negras intenciones,
que indudablemente existen,
además de presagiar desastres,
porque soy agresivo y muy perverso.

Suponen que aviso a otros mundos
sobre la inicua condición humana,
hecho muy temido por los afectados
que sucumben indefectiblemente
como bichos al golpe de mi garra.

sábado, 14 de junio de 2014

Del libro "Poética de las sombras"



EL VIGILANTE DE CADÁVERES

Soy alguien decisivo y poderoso
en los rituales de la cultura china
cuando de muertos se trata,
y una de las tres divinidades
que habitan los cuerpos disponibles
entre la agonía y la descomposición.

Ejerzo con mis otros dos colegas
como diablo vigilante y minucioso
durante el viaje de las almas solas
hacia las cuevas de la oscuridad.

Los sobrevivientes tratan de impedir
el rápido abandono de los fallecidos
mientras avanza la insidiosa noche,
donde siempre me veo custodiado
por aquellos que quieren retenerme
rondando alrededor del que se ha ido.

Cuando los dioses superiores saben
de mi escape, por su descuido torpe,
los condenan a castigos horrorosos,
ejecutados por flamígeros demonios
y escarnecidos familiares del difunto,
ignorantes del amor y la piedad.

viernes, 13 de junio de 2014

Del libro "Poética de las sombras"



A LA VIRGEN DE LA BARBARIE

Oh Señora que cubres sin escrúpulo
los necios epígonos de los poderosos,
los inicuos maleantes planetarios,
los decadentes predadores de la vida,
los ilusos moradores de los templos
con tu ropaje de bastardas gemas.

Tú que apestas ciudades y montañas
con tu aliento ancestral de basilisco,
no te apenes jamás de mis dolencias
cuando el puñal de las enfermedades
o la filuda cimitarra de la muerte,
hundan su acero en mi pecho agonizante
tras la mueca infernal de tu sonrisa.

Aléjate de mí, Patrona de las Sombras,
espuria parturienta de la infelicidad,
virgen de la barbarie interminable,
insana prostituta del embuste acerbo,
monstruo intolerable de la oscura noche,
reptil mendaz del falso juramento,
tocóloga asquerosa de la impunidad.

Del libro "Poética de las sombras"




GÉNESIS DE LOS PRETAS

Pertenezco a la estirpe de los pretas,
fantasmas que inician sus andanzas
cuando el hombre comienza su camino
por los áridos terrenos de la muerte.
Mi formación se inicia en el instante
en que sucumbe por métodos violentos
sin ninguna ceremonia comprendida
en los rituales de la cultura hindú.

Me presento desnudo y desarmado
con mi aspecto diabólico y feroz,
actuando sin piedad contra los vivos,
aunque sean mis amigos o parientes.
Soy experto en estrangulaciones
y en matar de un porrazo a las personas,
obligarlas a que hagan mil locuras
o darles pestes que las deje inválidas.

No existe protección que sustituya
mis actos contra todos los fanáticos
mientras me libro de sus procederes.
La fórmula posible (no segura)
es no injuriarme o presentar la espalda
cuando cumplo la tarea encomendada,
en los pactos donde afirmo y reafirmo
ser el riguroso caballero de los muertos.

jueves, 12 de junio de 2014

Del libro "Poética de las sombras"



QUICKSILVER

Actúo en el cerebro de muchachas jóvenes
que tengan perturbadas sus facultades mentales;
mi nombre es Quicksilver y desciendo
de la ruidosa progenie de los poltergeist.

Rotura de cacharros, armar broncas
y dar ásperos golpes en los muebles,
son algunos de mis actos preferidos.

Mortifico a los humanos cuando dejo
mi marca indeleble con la Q,
escrita con jabón, lápiz labial,
pintura púrpura sobre las paredes,
espejos, ventanas y otros sitios
donde no puedan deshacer lo escrito.

Los atormento con mi risa huraña
y despierto a los dormidos por la noche,
si es borrascosa, antigregaria y cruda.
Doy portazos en plena oscuridad,
además de encender todas las luces
apagándolas de nuevo cuando parto.

Vuelvo ropas al revés, rasgo cortinas,
lleno artesas, lavamanos y bañeras
con las aguas que llegan de ultratumba.
Así proyecto mi silueta indestructible
y castigo con acciones injuriosas
a los que ignoran las verdades que predico
como algo realmente inquebrantable
en los callejones de la oscuridad.

Del libro "Poética de las sombras"



LA DAMA DE LAS PERVERSIDADES
O POEMA DE LOS POR QUÉ

¿Por qué tu arco y numerosas flechas?
¿Por qué apestar la superficie terrestre
y el deseo de borrar a los mortales?
¿Por qué el rechazo de miradas masculinas
poniendo dique a seducciones cálidas?
¿Por qué el fastidio de sanar heridos
y la afanosa protección a los menores?
¿Por qué la inclinación a otras especies
y el gusto de jugar con los venados?
¿Por qué el placer de figurar como desastre
mientras haces exigencias a tu padre?
¿Por qué tus muchos diferentes nombres
y tantos arcos y flechas como Apolo?
¿Por qué la túnica azafranada y corta
con bordes rojos junto a las rodillas?
¿Por qué el poder de manejar la luz
y tener sesenta ninfas oceánicas,
niñas todas y de iguales años?
¿Por qué otras veinte de lagos y de ríos
que sueles humillar sádicamente
haciéndoles besar tus borceguíes
mientras les pides doncellez eterna?
¿Por qué sabuesos feroces e inmortales
que salen a cazar por todo el mundo?
¿Por qué lo infausto de cuidar los partos
y guardar como sagrado un nombre
tornándolo atributo de la virginidad?
¿Por qué pedirle al Tonante tantas cosas
cuando acaricias su pelambre olímpico?
¿Por qué jurar contra los celos de Hera
y obtener treinta ciudades para ti,
si reinas en el mar y en tierra firme?
¿Por qué intentar el dominio de las islas
si ya guardas sus caminos y sus puertos?
¿Por qué viajar a la lejana Creta
donde hay madres que donan a sus hijas?
¿Por qué visitar los tenebrosos cíclopes
en pos de aljabas y plateadas flechas?
¿Por qué estrujar el pecho de don Brontes
despreciando sus amores y ternuras?
(¿Cumpliste acaso la promesa hecha?)
¿Por qué castigar a Acteón por voyeurista
transformándolo en ciervo desvalido
poco antes de azuzarle la jauría?
¿Por qué tanta venganza sin sentido
con tu medrosa y bellaca hipocresía,
diosa insufrible de la sucia castidad?

Como no tienes respuestas valederas
que justifiquen tus mil perversidades,
te mando sin rodeo a los infiernos
a que vivas hundida entre las llamas
hasta el último segundo de la eternidad.