jueves, 18 de mayo de 2017

Del libro "Voces de mar y tierra"





















AVIONES Y COHETES

Bienvenidos los aviones y cohetes
al mundo de la modernidad.
Superaron a los coches y a los trenes,
así como los coches y los trenes
superaron a los caballos
el más noble sistema de transporte.
No les estorban los rieles
ni los caminos bloqueados por montañas,
mucho menos los desiertos y los polos.

Cuando los aviones y cohetes
superaron la velocidad del sonido,
después de la segunda guerra mundial,
nos dimos cuenta que ya no existía límite
para la conquista espacial.

Acortan el tiempo y las distancias
que antes veíamos insalvables,
incluso, para visitar esos amores
que habitan en tierras muy lejanas,
derrumbando el aislamiento padecido
por regiones ignotas y soñadas.

Por eso, estos veloces aparatos
fueron un regalo para la humanidad.
Alabemos entonces esas maravillas
que nos llevan por sendas nunca vistas
hacia los bordes de la eternidad,
gritando seguros y entusiastas:
¡Bienvenidos los aviones y cohetes
al mundo de la modernidad!

miércoles, 3 de mayo de 2017

Del libro "No está la Tierra para hacer sonetos"
















video




CERTEZA Y DUDA

Todo pasa y se olvida con el tiempo
que es un concepto en el cerebro humano;
todo pasa y se olvida con el tiempo,
hasta el amigo que nos dio la mano.

Todo pasa y se olvida con el tiempo,
incluyendo el amor grande y cercano;
todo pasa y se olvida con el tiempo,
aunque luzca perfecto y soberano.

Absorto en el misterio de la vida,
igual que en el misterio de la muerte,
no sé si voy ganando la partida

o perdiendo en los campos de la suerte
la pasión que me das enardecida
cuando en llama tu cuerpo se convierte.

martes, 28 de marzo de 2017

Del libro "Poemas de mar y tierra"

















MEDELLÍN

Caminando por la ruta del tranvía
me topé con Fernando González,
León de Greiff,
y don Tomás Carrasquilla,
trío de brillante inteligencia
que dio gloria y respeto a este valle
donde tantos conductores desbocados
sobrepasan semáforos en rojo
con viejas chimeneas de humo espeso,
atosigando la vida que nos queda.

Ciudad de contrastes y entredichos,
metro y metroplús modernos,
donde las autoridades,
ponen paños de agua tibia en las heridas
productoras de los miasmas cotidianos,
afectando más aún el medio ambiente
que agoniza sin remedio en los fangales.

Los drogadictos desfallecen en las calles
como perros rechazados por sus amos,
cuando no por balaceras asesinas
que acortan el camino de la limpieza social.

En algunas bibliotecas y universidades
la cultura se defiende verbo a verbo,
mientras un populacho embrutecido
por el fútbol, el licor y la farándula
decide la matanza de la víctima final.

Los artistas reclaman sus derechos
con protestas y marchas educadas,
en tanto el río (letrina que no cesa)
se desliza sin peces, sin oxígeno,
hacia un pálido norte arrabalero,
asfixiado por los ritos de la incuria
que adormece la conciencia ciudadana.

Entre la escoria y el oro
de una obtusa idiosincrasia montaraz,
Medellín, pretenciosa y rezandera,
se hunde torpemente en veleidades
y en oscuros socavones burocráticos,
donde nacen semillas de infortunio
abonadas por políticos y mafias.

Con la ira que produce la impotencia
convivimos ahogados por desechos
en esta urbe antiguamente bella;
los pulmones, al borde del colapso,
luchan tenaces contra gases tóxicos
que dan mareos y producen tos.

Quienes fueron honrados están muertos
y sólo quedan residuos deletéreos
reforzados por el cáncer del desgreño,
con metástasis de odio en las cantinas,
con mendigos mugrientos en las calles,
con ruegos y quejidos en el viento,
con puñales traicioneros en los parques,
con hipócritas promesas en los templos.

Adiós ensueños, e ilusiones todas,
adiós proyectos y esperanzas muertas,
adiós formas de vida humanizadas
en esta cárcel fanática y violenta.

Adiós poema que enmudece solo
como grito lanzado en el vacío,
como barca sin vela y sin timón
en un mar de oleaje embravecido.

Adiós flores marchitas del jardín,
adiós taza de plata en la montaña,
cuna de hombres y mujeres generosos
que ya duermen en paz bajo la tierra,
y en estatuas de bronce salpicadas
por el pardo excremento de las aves
ambulantes, igual que los humanos,
en busca de pan, amor y abrigo
sobre un suelo de crímenes y penas.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Del libro "No está la tierra para hacer sonetos"























TABATINGA

Si digo Tabatinga digo río,
delfín rosado, guacamaya y selva,
digo un país, encantador y mágico,
risa y ojos y senos de mi negra.

Digo Amazonas, majestuoso y bello,
pulmón del mundo, salvador de América,
fauna y flora y estrellas, sol y luna,
cintura y brazos y nalgas de mi Érika.

Si digo Tabatinga digo todo
lo que llena mi vida aventurera
de dulces cantos y exitosa suerte,

por tener a mi lado la fortuna
(tan esquiva en amores y placeres)
de amar y ser amado hasta la muerte.

lunes, 13 de marzo de 2017

Del libro "Por si las moscas"




















AL RITMO DE LAS ESTACIONES

Es provechoso y sabio
danzar al ritmo de las estaciones:
En primavera
arar el campo y cultivar las flores.
En verano
saborear sus frutos y gozar la vida.
En otoño
extasiarse en ver caer las hojas.
En invierno
quedarse solo voluntariamente
y no agobiarse con la despedida.

jueves, 9 de marzo de 2017

Del libro "Voces de Mar y tierra"







BIBLIOTECA GILBERTO MARTÍNEZ

Me gusta la Casa del Teatro
con sus más de 8.000 volúmenes,
entre libros, revistas y recortes de prensa,
distribuidos en obras teatrales,
autores, hermenéutica,
libretos, teoría dramatúrgica,
referencia, comodato
audiovisuales y archivo vertical.

Tales colecciones cuentan
con los siguientes servicios:
Orientación al usuario,
consulta en sala,
préstamo externo,
préstamo interbibliotecario,
elaboración de bibliografía
y asesoría general.

Lunes a viernes
de 8:30 a.m. a 12:00 m.
y de 2:00 p.m. a 6:00 p.m.
Incluso en horario extemporáneo
cuando lo amerita el caso.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Del libro "Voces de mar y tierra"



















CUASIOMNÍVORO

Siguiendo una enseñanza china
ingiero todo lo que nade o vuele,
excepto barcos, aviones y cohetes;
todo lo que se mueva en tierra,
salvo tanques, tractomulas y autobuses.
Me indigestan, eso sí,
militares, religiosos y políticos
porque son tóxicos y contaminantes,
con un sabor amargo que produce vómito.

Por lo demás,
no tengo límites de ninguna clase:
Omnívoro en amores y desamores,
en odios, rencores y venganzas,
en lealtad con quienes son amigos,
en indiferencia con los indiferentes,
en desprecio por los poderosos,
y así, sucesivamente,
hasta las últimas consecuencias.

Ahora pregunto como cualquier ególatra:
¿Habrase visto mayor honestidad,
siendo bárbaro entre los bárbaros,
soberbio entre los soberbios,
humilde entre los humildes,
civilizado entre los civilizados,
mortal entre los mortales,
y, sobre todo,
humano entre los humanos?

viernes, 6 de enero de 2017

Del libro "No está la tierra para hacer sonetos"



















PASIÓN DE INVIERNO

Si me dejaras disfrutar tu cuerpo,
como sueño en mi noche congelada,
cesarían las llamas del infierno
que aviva mi pasión desesperada.

Y si pudiera acariciar con besos
tu piel de luna y tu mansión sagrada,
te obsequiaría mi bastón de invierno,
igual que fruto en la estación dorada.

Si no sientes amor, hazlo siquiera
por caridad con este octogenario
que no puede olvidarte aunque quisiera.

No le niegues placer al que te implora.
Nada pierdes al ser samaritana
con quien callado en su vejez te adora.

jueves, 5 de enero de 2017

Del libro "Voces de mar y tierra"















video



AL MAESTRO GILBERTO MARTÍNEZ

Estás entre nosotros, no te has ido.
Habitas en nuestra frágil memoria
y en el valor de la obra que creaste.
Sometido, como todos,
a la constante transformación de la materia,
corregiste con tu ejemplo
el camino de muchos extraviados.
Nos enseñaste
lo que otros ignoran o desprecian:
la esencial dramaturgia de la vida.

Hoy más que nunca te queremos,
mientras esperas, paciente y luminoso,
nuestra pronta llegada a tus dominios.
Paz en tu recinto, ahora tierra,
generosa partera de la historia.

Seguiremos contigo hasta el final
donde juntos estaremos presenciando
el drama permanente del misterio.
Entre tanto, nos convocas y decimos:
¡El arte siempre! ¡Venceremos!
Esa es tu consigna inspiradora
en el teatro de la eternidad.

miércoles, 4 de enero de 2017

Del libro "Como simples chalupas al garete".


















“EL DOLOR DEL HAMBRE” (I)

POEMA BASADO EN EL DOCUMENTAL
DE LIBARDO PUSHAINA Y OTROS
LÍDERES WAYUU, PARA TELESUR.

https://youtu.be/KgvTzFbjffU

Las frases -luego versos- fueron seleccionadas
por el abogado-economista Albeiro Acevedo
y tratadas literariamente por Verano Brisas.

–Este hilo es la imagen de mi hija muerta
por la desnutrición y la diarrea,
que no aguantó ni los tres meses.
Su nombre era María.
Me siento mal, me duele el alma
porque la hambruna se llevó a mis hijos.
Esto no es nuevo.
Ellos apenas eran unos niños.
¡Qué pesar que se me hayan muerto!
Este hilo es la imagen de mi otro hijo,
muerto por el hambre hace cuatro años.
Se llamaba Juan David.

–¿Cuántos hijos se te han muerto?
–Cuatro varones y una niña,
todos por desnutrición.
No pudimos llevarlos al centro de salud
por no tener carné,
y por eso murieron aquí.
Se adelgazaron tanto
que quedaron en los huesos.
Se les fue la carne y murieron.
No pudimos hacer nada
y solo me quedaron dos niñas vivas.
Una se me enfermó;
se puso muy mal a media noche.
En ese momento, pensé
que también se iba a morir,
y lloré por ella.
Después, la niña mejoró
y me alegré mucho.
Fue cuando me pregunté,
¿cómo es que se me va a morir otro hijo?

Del libro "Como simples chalupas al garete".
















“EL DOLOR DEL HAMBRE” (II)

POEMA BASADO EN EL DOCUMENTAL
DE LIBARDO PUSHAINA Y OTROS
LÍDERES WAYUU, PARA TELESUR.

https://youtu.be/KgvTzFbjffU

Las frases -luego versos- fueron seleccionadas
por el abogado-economista Albeiro Acevedo
y tratadas literariamente por Verano Brisas.

–Estoy aquí
haciendo un recorrido por el cementerio
en busca de mis hijos muertos.
Mi alma está muy inquieta por ellos.
Estoy aquí
haciendo un recorrido por el cementerio.

–Cuéntanos qué les paso a tus hijos.
–Me siento mal con lo que pasó a mis hijos.
Hubiera preferido ser yo
el que estuviera muerto.
Pese a mi condición humilde,
hubiera querido darles un futuro mejor.
Pero mis hijos presentaron la enfermedad
que los acabó tan rápido.
La desnutrición los dejó en muy mal estado;
se adelgazaron hasta quedar en los huesos.
Así está la niña que tengo en el hospital.

–¿Cuántos hijos se te han muerto por la hambruna?
–Mis hijos muertos por esa enfermedad,
han sido cuatro y una nieta.
Me siento muy mal, y me pregunto:
¿Por qué murieron mis hijos y una nieta?
Tal vez fue la diarrea tan fuerte que les dio
o la delgadez extrema que padecían.
Mi último hijo nació desnutrido;
lo agarró Yarujá desde la barriga
y murió una semana después de haber nacido.